Haiku I
Tuve una “época Haiku” (o algo parecido) hace un par de años. Aquí va un ejemplo de lo que hacía, y del que me acordé leyendo las recientes noticias de Irán y Honduras:
¿Quiénes salvarán
a los salvos salvajes?
¿Sus salvadores?
Tuve una “época Haiku” (o algo parecido) hace un par de años. Aquí va un ejemplo de lo que hacía, y del que me acordé leyendo las recientes noticias de Irán y Honduras:
¿Quiénes salvarán
a los salvos salvajes?
¿Sus salvadores?
Ella acababa de leer en el periódico que la carne quemada provocaba cáncer de páncreas, así que decidió dejar el filete poco hecho, no fuera a ser que el cabrón de su marido cumpliera su amenaza de matarla incluso después de muerto.
Este microrrelato ha sido incluido en la sección Efímeros de Literatura Prospectiva. Muchas gracias a @cruciforme por seleccionarlo.
Francie está comenzando a convertirse en una gran mentirosa. Claro que, cuando eres una adolescente que crece en el Brooklyn de principios del siglo XX, criada en el seno de una familia muy pobre con un padre bueno pero alcohólico y una madre endurecida por el sufrimiento, cualquier cosa que sirva para adornar un poco tu realidad es bienvenido. Así que para que sus mentiras no lleguen a convertirse en un problema, una de sus profesoras la recomienda que diga la verdad, y escriba las mentiras en un cuaderno. En ese momento, toma cuerpo su vocación por la escritura y encuentra hacia dónde orientar su búsqueda de su lugar en el mundo.
Ama.
Enamórate y permanece enamorado.
Escribe sólo lo que amas, y ama lo que escribes.
La palabra clave es amor.
Tienes que levantarte por la mañana y escribir algo que ames, algo por lo que vivir.
Ayer tuve un mal día. Uno de esos días en los que vas acumulando fallos.
La mujer de corcho subía y subía. Primero muy despacio; luego, a medida que se secaba la sangre que la empapaba, ascendía más deprisa.
Sus miembros se desentumecían, sus sentidos se aclaraban, su mente se despejaba. El corcho volvía a convertirse en palpitante carne y hueso.
Abajo, su marido se entregaba a la Guardia Civil.
Si pretendes que tu actividad como escritor sea tu trabajo, incluso si se trata únicamente de un proyecto o un sueño, la reacción de la gente al saberlo es diferente si eres un hombre o una mujer.
Por alguna razón, lo que más me gusta fotografíar son nubes. Tengo cientos de fotos con el mismo motivo.
Desde mi ventana
Hoy en día los libros tienen una enorme competencia: televisión, videojuegos, internet… ¿he mencionado la televisión? Pero hay varias cosas que los padres podemos hacer:
Lo admito, aunque ahora soy un twittera de pro (podéis seguirme en @tintaalsol), durante mucho tiempo pensé que Twitter era una nueva estupidez que se había puesto de moda, en la que gente sin vida propia ponía mensajes del tipo: “Hoy he desayunado cereales” o “Voy al baño”, para que otra gente con menos vida aún lo leyera. Y si bien es cierto que hay mucha gente que usa Twitter así, como por ejemplo, @ThatKevinSmith, un director cuyas películas me encantan, pero que sólo habla de hockey y de cuántos polvos le echa a su mujer cada noche (dime de qué presumes…), pensé que cuando tantos blogueros interesantes ponían widgets e iconos de “Sígueme” en sus páginas merecía la pena darle una oportunidad.
Y me encantó.
Creo que es una herramienta muy útil para cualquier escritor en general y para cualquier bloguero en particular, por estas 8 razones:
La estatua, celosa, se dejó caer sobre el hombre-estatua. Ahora permanecería tan quieto como ella por toda la eternidad.