Ama.
Enamórate y permanece enamorado.
Escribe sólo lo que amas, y ama lo que escribes.
La palabra clave es amor.
Tienes que levantarte por la mañana y escribir algo que ames, algo por lo que vivir.
Ayer tuve un mal día. Uno de esos días en los que vas acumulando fallos.
Fallas como madre porque abroncas a tus hijos por cosas que tampoco son tan graves.
Fallas como escritora porque llevas tres días para escribir el artículo que querías publicar hoy y al final te ha pillado el toro
Fallas como hija porque tu madre es testigo de tus problemas, y no te quedan fuerzas para disimular aunque sabes cómo la afecta.
Y cuando tu marido llega a casa, hasta los cojones de hacer horas extras no remuneradas y ni siquiera agradecidas, también fallas como esposa.
Y de repente te encuentras a las diez y media de la noche, llorando porque se te ha olvidado comprar yogures. Sí, puede que suene estúpido, pero no me importa.
Y después de llorar ya no tienes fuerzas para escribir nada (o eso sientes, porque aquí estamos mal que bien), y decides “rellenar” con una frase. Y lees esta frase de Bradbury Tienes que levantarte por la mañana y escribir algo que ames, algo por lo que vivir y te das cuenta de que tienes que hacer exactamente eso: escribir para vivir, porque como bien dijo el propio Bradbury:
Sólo fallas si dejas de escribir.





