Al cabo de varios días de búsqueda, el príncipe terminó por rendirse, guardó el solitario zapatito en el fondo de un baúl y aceptó casarse con la heredera de un reino lejano.
No muy lejos de allí el cuerpo desangrado de Cenicienta comenzaba a descomponerse. Es peligroso correr con algo tan frágil y cortante como un zapato de cristal.






28 agosto 2009 a las 11:33
Cenicienta descompuesta, esto parece una canción de Golpes Bajos
28 agosto 2009 a las 18:17
Un final más realista…..
29 agosto 2009 a las 11:20
Hay que revisitar los clásicos
Un saludo y gracias por tu comentario.