Sobre el futuro del libro

Yolanda González Mesa

03 may 2010

Querida Yolanda de 2010,

si no me falla la memoria, en esas fechas habrá cierto debate en Internet sobre el futuro del libro en papel, el libro electrónico, la piratería y los derechos de autor. De hecho, solías comentar sobre el tema en blogs como La viga en mi ojo, y Twitter y Facebook.

Para despejar tus dudas he decidido mandarte esta carta, contándote cuál va a ser el futuro del libro. Espero que sepas guardar el secreto de cómo te la he hecho llegar desde el años 2027.

Podría empezar diciéndote que el libro en papel desapareció más rápido de lo que se esperaba, en apenas 10 años todo el mundo comenzó a usar únicamente e-readers y tablets para leer.

Ahora sólo se publican en papel algunos libros-juego infantiles y sobre todo los pop-up, que ya no son sólo para niños; entre los adultos se han puesto de moda, con diseños cada vez más sofisticados y complejos. De hecho han intentado hacer algo parecido en los e-readers 3D, pero no han tenido mucho éxito, porque en papel parecen tener más mérito.

En fin, pero no era de esto de lo que te quería hablar, sino de las descargas, y de si un escritor podrá vivir de su profesión o no en el futuro.

Después de una serie de pasos en falso y titubeos, las empresas proveedoras de internet comenzaron a proporcionar e-books igual que antes hacían con la televisión.

Ahí fue donde las editoriales tuvieron que espabilar, porque si las primeras se convertían en editoriales y los autores firmaban con los proveedores directamente, ellos perderían su negocio. En realidad esa no fue nunca la intención de las operadoras, y los escritores han seguido firmando contratos con las editoriales.

Lo bueno es que se necesitan grandes cantidades de contenido: novelas, cuentos, comics, poesía, de todo. Por eso es fácil que difundan tu obra.

Lo malo es que entre tanto contenido es difícil destacar, y los autores cobran por lectura, así que en realidad sólo los más famosos pueden vivir de sus libros, como en el 2010. Los demás tienen que buscar ingresos alternativos en otros trabajos más o menos relacionados con la literatura, y algunos incluyen publicidad en mayor o menor medida, aun a costa de comprometer la calidad de sus obras.

Este sistema también ha beneficiado a las bibliotecas. Aunque físicamente han desaparecido, han proliferado tanto las bibliotecas digitales públicas como las privadas. Sí, las privadas. Los libros pueden seguir comprándose como antes, si quieres, y luego cualquiera puede poner a disposición de los demás su propia biblioteca, aunque igual que en el caso de libros de papel, mientras el libro está prestado ningún otro usuario puede acceder a él. De este modo se puede leer cualquier obra sin pagar la cuota de contenidos. Pero claro, no es una competencia a temer por los grandes distribuidores, porque la mayoría de gente prefiere pagar la cuota y tener todos los libros a su disposición cómodamente desde casa, en vez de andar buscándolo en la red de bibliotecas.

Todo esto acabó con la piratería, porque aunque seguía siendo una opción factible, no resultaba atractiva. El lector paga el acceso y tiene más o menos cantidad de contenidos en función del plan que tenga contratado. Como la cuota va incluida en el acceso a la red, no hay necesidad de andar buscando copias piratas. Y si no quiere pagar, puede buscar el libro que le interese en una biblioteca, o pedirlo prestado a alguien que esté dispuesto a compartirlo.

Toda esta situación ha revolucionado el mundo editorial. Las grandes se han hecho más grandes, reduciendo costes y aumentando la ventas. Algunas editoriales pequeñas se unieron entre sí para ser más fuertes, otras se reconvirtieron en agentes o promotores de escritores, y muchas otras desaparecieron. Por supuesto, también hay editoriales pequeñas, que proveen de contenidos alternativos, aunque no lo tienen fácil para conseguir canales de distribución mayoritarios.

Las peor paradas fueron las librerías que han desaparecido casi en su totalidad, tanto las físicas como las digitales, porque cada vez menos gente quiere comprar los libros, pudiendo acceder a ellos online.

Por último, el resultado de todo esto ha sido que nunca se ha leído tanto como ahora. Desde luego en cifras no se puede comparar a otras formas de ocio, pero es bastante superior a las de 2010.

Y este es a grandes rasgos, el panorama del libro en 2027.

Bueno, me faltaría explicarte como son los e-readers hoy en día, ya que son muy diferentes a los de entonces, pero te resultaría muy desagradable, así que dejaré que lo descubras por ti misma con el tiempo.

Sin más se despide,

Yolanda González Mesa, desde algún lugar de 2027.

19 Comentarios » a "Sobre el futuro del libro"

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