12
jul
2010
Después de darle muchas vueltas, porque los 125 microrrelatos iban de buenos a magníficos, (podéis leerlos aquí) estos son los 20 finalistas del I Concurso de Microrrelatos Tinta al Sol.
A partir de hoy y hasta el día 30 de Julio a las 22:00 h. hora peninsular española podéis votar vuestro favorito.
Los 5 microrrelatos más votados por los lectores recibirán como premio un ejemplar de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, cortesía de Versus, Sistema de distribución on demand del Grupo Publicep.
Los autores podéis usar los siguientes banners para pedir el voto en vuestros blogs y webs:


Los 20 microrrelatos finalistas son (por orden alfabético):
1. Baldo Taberner Aguas: REALIDAD INDIGESTA
El tiempo que mecía mi cuna, que susurraba mi oído, no es el mismo que me azota la piel ni el que escupirá mi cara. Rompí el sueño con aquel pensamiento de mal estar e impotencia resignada y salté de la cama con ton de plasmar en papel el más preciso sentimiento de mi estúpida cabeza. Comencé con un “Antes de morir…”.
“Antes de morir entendí que; todo lo que soy es robado de los demás, lo cierto es que yo mismo no valgo nada, pero me he ido quedando con lo que creí mejor de quien me rodeaba. Los mejores amigos me olvidarán, porque dejaré de aportarles aquel mutualismo incondicional. Mis anteriores resoplarán de alivio interno por no haber sido los siguientes. Mis posteriores encajarán un duro golpe que el tiempo ablandará hasta tal punto de hacerlo indiferente. Quien me conocía de lejos, no interiorizará la pena que dice sentir, pues solo es un protocolo para burlarse de quien no está. Con quien me casé, se le caerá el muro encima y descubrirá que fuera de las fronteras hay jardines pintorescos. Me lo llevaré todo conmigo y solo os dejaré mis pertenencias inservibles, intentaréis quedaros con parte de mí para recordarme, pero yo seré más fuerte y no lo permitiré. Sentiréis lástima propia porque la vida es corta y se os agota. Yo no estaré para deciros todo esto y vuestras mentes lo ignorarán. La vida no está hecha para vosotros, aceptarlo. ”
2. Cristina Ares: LA SOMBRA AUSENTE
Su sombra le había abandonado. No debió tratarla tan mal.
Al principio ni notó su ausencia, ¿para qué la necesitaba, siempre siguiéndole a todas partes?
Cuando la gente comenzó a rehuir su presencia procuró ocultarse de la luz diurna y más tarde de la luz artificial de la noche.
Terminó convirtiéndose en fotofóbico, con fama de excéntrico solitario, habitante perenne del mundo de las sombras.
3. Cruciforme Ex Ox: MIGRAÑAS
Las migrañas invaden mi cabeza y me torturan, segundo tras segundo, minuto tras minuto, hora tras hora. Cuando el dolor se vuelve insoportable, llamo a gritos a mi madre.
Ella, suspirando resignada, abandona su descanso y camina hasta la cabecera de mi cama. Después apoya sobre mi frente las frías palmas de sus manos y siento cómo la calma, la bendita calma, recorre todo mi ser.
Eso, amigos míos, eso es amor.
Sólo por eso la quiero.
La quiero, aunque lleve diez años muerta.
4. Daniel Frini: VIERNES, A ESO DE LAS ONCE DE LA MAÑANA
Doña Berta me pidió una docena de huevos.
Los tomé de la canasta y separé una hoja de diario para envolverlos. Algo llamó mi atención, y detuve el movimiento del papel en el aire. Allí estaba, casi al final de la página. No podía creerlo.
“Horacio: dice el Colorado Fernández que te pasa a buscar este viernes, cerca del mediodía. Rogelio”.
Me olvidé de Doña Berta.
Con premura, miré la fecha del diario. Era del lunes pasado; y lo que cuento ocurrió ayer jueves. Quedé atontado; primero, porque encontrar una noticia así es bastante extraño; segundo, porque no conozco a ningún Rogelio; y tercero, porque el Colorado Fernández murió hace trece años; cuando, borrachos, le dimos para tomar kerosene en su despedida de soltero.
Algo de miedo, tengo. Nunca me llevé bien con el Colorado Fernández.
5. David Ricardo: INESPERADO
Caminaron los diez pasos a espaldas uno del otro. Conscientes, que estas que vemos caer en la arena, pueden ser sus últimas gotas de sudor. El deseo por obtener los favores de la bella dama, que en aquel balcón, espera inquieta el resultado, de lo que en la única calle de este sucio y progresista pueblo, está por suceder, les mantiene decididos a jalar del gatillo.
Ella sonríe vagamente, sin ocultar la satisfacción vanidosa que le otorga, que los dos más valientes, dispuestos se dirigen hacia la muerte por ella. El superior, el más rápido, el de mejor puntería, logrará sus complacencias.
Suenan dos disparos. Ahora, ella está llorando.
6. Eva Lora Miguel: UN MINUTO
Un minuto, cada segundo sonaba fuerte, lento,ensordecedor. Estaba tumbado en el suelo, un suelo frío, rojizo, envejecido, con cierta belleza. Tenía la cabeza ladeada hacía la derecha, intentó sin éxito bajar la mirada para poder ver sus extremidades, no podía menearse en absoluto, hacía frío pero era verano, seguro.
Se quedó un rato absorto mirando cómo una sinuosa bola de pelusa rodaba hacía su cara, parecía más pequeña de lo que era en realidad. Llegó amenazante, atrapando sus ojos y nariz, una simple pelusa. Por un momento cegó su visión pero una suave brisa la apartó de él rápidamente. TIC, TAC el sonido de los segundos marcados a golpe de manecilla… seguro que era un reloj grande pero no podía verlo.
¿Habrían sido sus compañeros? Claro… le inyectaron algún tipo de veneno paralizante,¿una broma? La curiosidad se mezclaba con el miedo, un minuto, del cual solo unos segundos. Su cuerpo estaba muy frío pero era verano, sin duda.
El sonido de un grifo goteando se fundía con el segundero para componer una melodía diabólica. De golpe, el miedo atrapó la curiosidad y se encontró temblado, estaba helado pero temblaba de un terror infinito.
El segundero se paró al minuto exacto. Una sombra absoluta lo envolvió todo, como pudo, miró con recelo hacía arriba… antes de morir escuchó la voz de dos niños, ¿eran ángeles? No, claro que no…
-Te dije que si le arrancábamos un miembro estaría mínimo un minuto sin moverse ¿ves? He ganado ,me debes un paracaidista ,y seis canicas incluida la de nacar azul.Ese era el trato ¿no?
-Que si ,que si , pero no hacía falta matarla, ¡jolínes !
-Se iba a morir igual… ¡que más da! Solo es una hormiga.
7. Fátima Beltrán Curto: AMANTES DE LOS RELOJES
Dámaso Calidoscopio se consideraba un artesano del tiempo; el anciano, con más de ciento veinte años de edad, construía y reparaba relojes por encargo en su pequeño taller. Sus cronógrafos habían llegado a convertirse en codiciadas joyas para los más entendidos. Cada diez de Enero, por su cumpleaños, Dámaso Calidoscopio tenía preparado el pedido más importante de toda la temporada, para su mejor clienta. Dicen que nunca vieron que ella le diera un céntimo por su trabajo, pero que la Muerte se iba satisfecha del humilde obrador tras recibir puntualmente su presente. Dámaso Calidoscopio disponía así de un año más para seguir con su afición favorita.
8. Fco Javier Sanchez Donate: POR FIN
Cuando los hombres desaparecieron las cucarachas se reunieron y una de ellas dijo lo que todas pensaban: Por fin se han ido los hombres, ¿Es que acaso no sabían que todo esto es nuestro? Les hemos dejado hacer por pena, pero no veíamos el momento de quedarnos solas. Ahora, tomemos posesión. Y cuando se fueron y el eco de sus miles de pasos se acalló, una de las hormigas del rincón le dijo a la otra: ¿Qué todo esto es suyo? Qué ilusas estas cucarachas.
9. Federico Fayerman: UNA TIENDA DE PUEBLO
Al entrar en la tienda noté que me pertenecía. Sus vasares congestionados de libros, cuadernos, tebeos y material de papelería me devolvían a mi infancia.
Había vuelto a penetrar en ese mundo del papel, de la tinta, de los lapiceros de colores y del pegamento, que me rodeó hace más de cincuenta años.
El mostrador, cubierto con la prensa del día y las revistas en color, precedía a los dueños de la papelería. Me dijeron:
– ¿Qué desea, señor?
– Oler.
10. Gotzon Relatos Encallados: EL APÓSTATA
Un extenso manto de hojarasca seca logra dar ese aspecto lúgubre y siniestro al sendero que, formado por una inmensa hilera de álamos centenarios, conduce hasta el obispado.
Mientras camina, Néstor contempla pensativo y cabizbajo el quebrar de las hojas bajo sus pies, una visión que acrecienta sus constantes dudas. Cada paso adelante le aproxima hacia un acto de coherencia con su doctrina, pero al mismo tiempo, buena parte de sus profundos ideales se resquebrajan, quedan fragmentados, los siente tan vulnerables como la broza que va dejando atrás, crepitando mientras se retuerce intentando retornar a su anterior estado.
Pero Néstor está decidido a dar el paso para liberar el malestar que atenaza su moral interna. Ateo practicante, promulga la apostasía entre sus muchos seguidores, con ejemplar displicencia hacia la jerarquía eclesiástica católica…
“…ese estamento hipócrita, ese conglomerado manipulador de conciencias, proxeneta de la fe, fiel aliado del despotismo y la tiranía, causante de tanta tropelía a lo largo y ancho del mundo en la historia pasada y presente, sustentado sobre el dogma de la rapiña y el derramamiento de sangre inocente…”
Néstor aprieta su paso al recordar los trazos más elocuentes de su discurso apologético del ateísmo y empuja el portón con seguridad. A punto está de iniciar un proceso irreversible acorde con sus razonamientos anti religiosos. Denotaría una grave incongruencia que quien proclama la negación de la fe cristiana y predica la apostasía como un derecho exigible, no fuera el primero en iniciar los trámites para reclamarla para su propia persona.
Claro está que son muchas las trabas y dificultades para poder ejercer el derecho a desligarse de tan blindada asociación, en primer lugar hay que pertenecer oficialmente a ella. Así, mientras el agua bendita recorre la coronilla de Néstor, sus labios van perfilando una pícara sonrisa combativa.
11. Jesús Gil: OFICIO DE FICCIÓN
Entre la música estridente y el grupo de ejecutivos de la mesa de junto, que no dejan de aullar como adolescentes, ambos compadres tienen que hablar a los gritos para entenderse.
-Mire compadre, usté sabe que lo estimo un chingo y que por eso mismo es que le digo las cosas.
-Yo lo sé, compadre y no sabe cómo se lo agradezco.
-Sinceramente, creo que a sus catorce años, su muchacho debe dejar de creer en Santa Claus y en los cuentos de hadas y empezar a crecer. Quizá ya es hora de que se estrene con una mujer…
-No crea que no lo he pensado, compadre; es sólo que para mi mujer, la idea de traerlo de putas es inconcebible.
-Yo lo entiendo, compadre; pero tarde o temprano, va a tener que entender que ni el panzón diabético ese, ni las hadas, existen.
-Yo…
Un alboroto general impide que su compadre termine la frase.
La nena que lentamente bailaba y se desvestía sobre el escenario, inexplicablemente había caído fulminada al instante.
12. Kurro Sánchez: PRIMERA PIEDRA
Resulta cuanto menos curioso pararse a recordar el caso. Allí estaban sentados, entre otros personajes pintorescos: un futuro sacerdote que, años después, fue acusado de abuso sexual; un magnate que no evadía sus impuestos, sino que corría delante de ellos como alma que lleva el diablo; alguien al que le venció el plazo de una importante deuda y tiró a su recaudador río abajo; espero que hubiese algún hombre bueno, pero no me consta. La resolución de este variopinto jurado al deliberar ante el caso de una joven que repartía panfletos contra el poder fue unánime: culpable. Realmente lo era.
13. Nicolás Ferraiolo: LA MUERTE
Día a día el miedo me abrazaba, me alimentaba aburridamente lo mejor posible, había olvidado mis sanos oficios por el ocio del cuidado a mí mismo (tal vez un pie cortado, tal vez un golpe en la cabeza…)
He sufrido los cuidados excesivos de todos mis allegados desde que, más curioso e inocente que temeroso, dirigí la pregunta al oráculo Clepsidra. Contestó, sobre mi muerte: “larga y dolorosa”, cerró los ojos y soltó una lágrima.
Desde ese día busqué modificar mis costumbres para eliminar tan sólo una de la concatenación de causas por las que moriría así, sabiendo con terror que hacerlo podría ser también una causa necesaria para el fin que ciegamente creí futuro.
Sin embargo, hubiese sido ahogado bajo el mar; hubiese sido despellejado por cimarrones, hubiese muerto torturado o perdido mis extremidades atado a caballos, pero no así, ¡no así!, ahora que termino mi testamento, pues sé de mi muerte bella y tranquila (posiblemente me quedaré dormido), descubro que el largo y doloroso fin empezó desde la infame sentencia, al fin tan bien cumplida por mi voluntad de morir larga y dolorosamente hasta la muerte.
14. Paloma Luengo: TINTA AL SOL
Al terminar de escribir mi novela en Julio del verano pasado, estuve más de una semana buscando el nombre apropiado para ella. Desesperado la arrojé a la piscina, y al día siguiente arrepentido,buceé en su busca. La dejé con delicadez sobre el borde de la piscina para secarla. A las tres horas tenía en mis manos mi nueva novela: “Tinta al Sol”.
15. Rocío de Juan Romero: EL OTRO REFLEJO
Si se miraba en el cristal de la ventana con la luz adecuada, Beatriz podía ver su rostro reflejado. No era lo mismo que un espejo pero, a falta de uno, le servía.
Palpó las mejillas y descendió hasta la boca, buscando algún cambio. La piel pegada al hueso hacía los dientes más grandes y los ojos hundidos brillaban en sus cuencas. Estudió sus escuálidos brazos, con las venas azuleando bajo la piel translúcida.
Cuando su marido llegó, ella se había recostado de nuevo en la cama del hospital. Jaime traía una caja de frutas escarchadas que le ofreció abierta. Beatriz tomó uno de los dulces, frotando con el índice la capa de azúcar que lo recubría. Luego se llevó el dedo a la boca y dejó que los minúsculos granos se deshiciesen en la lengua.
Él se sentó a su lado, y le fue contando novedades. Carolina había pasado la noche en casa de una amiga; las dos niñas no habían dormido de la emoción. Beatriz asentía con suavidad, mirando sus ojos. Finalmente, él se incorporó y la besó, haciéndole llegar su cálido aliento a los labios.
—Vuelve pronto—se despidió—. Carolina y yo te echamos de menos.
Una vez a solas, Beatriz se levantó, tiró a la papelera la fruta escarchada que había tenido entre los dedos y se lavó los dedos pegajosos en el cuarto de baño. Luego regresó junto a la ventana para buscar, con obsesión, el otro reflejo de su rostro.
16. Rosita Fraguel: SI YO FUERA TÚ Y TÚ FUERAS YO
Cuento los minutos que faltan para el centrifugado, los euros en la cuenta corriente, las veces que Curro se ha meado en la alfombra, los seiscientos segundos de los macarrones, las canas que aparecen bajo mis mechas -¿otra vez a la peluquería?-, las veces que he fregado la misma sartén esta semana. Cuento calorías, las repeticiones de los ejercicios del gimnasio, las llamadas de mi madre diciéndome -sin palabras- que se siente sola. Las veces que te fallé. Cuento mis mentiras, cada vez que mi jefe me dice que no haga lo que me dijo que hiciera. Los días del ciclo de la píldora. Cuento las palabras de este microrrelato para cumplir -responsable, seria, formal-, de nuevo, la matemática.
17. Salvador Robles Miras: EL GRAN DÍA
Sueña desde hace tiempo con que el sábado será su gran día, el día en que conocerá a él, al hombre de su vida. Los primeros cuatro días de la semana, aunque se le hacen muy largos, terminan por consumirse. La inminencia del sábado convierte al viernes en un día menos tedioso que el jueves; cuando llega la hora de salida de la oficina, a las seis de tarde, se encamina a la peluquería, en donde tiene reservada hora todos los viernes del año. Se pasa gran parte de la mañana del sábado entre el cuarto de baño, acicalándose, y el dormitorio, probándose vestidos delante del espejo del ropero. Por fin llega la tarde anhelada. No ocurre lo que esperaba. No ese día, pero será el sábado. Su gran día será el sábado, el próximo sábado.
18. Víctor Bascur Anselmi: APPETITUS INORDINATUS VINDICTAE
Con la frente aún húmeda por el agua ahí vertida, el hombre se adentró sigilosamente en el pequeño cubículo de madera. Una vez allí espetó de memoria la línea, casi cinematográfica, que había practicado durante los últimos veinte años de su vida:
-Mataré a un pederasta y vengo a pedir penitencia por eso.
Las últimas palabras del sacerdote fueron: Gerardo ¿eres tú?
19. Víctor Kardec: SALVADO
Una sensación de frío intenso le erizó el vello. Despertó. Sintió soledad y miedo ante la falta de luz, de aire y de memoria. No sabía dónde se encontraba, pero la estrechez de su aposento le agobió desesperadamente. Crispado, supo que había sido enterrado vivo. Del miedo se orinó encima, tembló y su corazón se aceleró. De pronto recordó. Él era un rico hacendado, ahora lleno de deudas, que días atrás se sintió indispuesto. Y ahora estaba muerto… o vivo y enterrado. Se sintió morir de verdad. De pronto, oyó ruidos cercanos, muy cercanos. El sonido de una pala levantando tierra. Luz artificial por la rendija de la caja. Se abrió. Rápidamente se incorporó y salió de ella. El profanador de tumbas quedó estupefacto y se llevó la mano al corazón. Cayó fulminado sobre la caja vacía. El hacendado contempló la escena, rellenó el agujero y salió del cementerio. Fuera le esperaba una vida nueva, como de recién nacido.
20. William Ernest Fleming: ADIOS
Mientras ponía el último disco de su turno aprovecho para salir al balcón y fumarse el último cigarrillo de la noche. En la terraza, se encontró con la figura entre las sombras de una chica, una joven pelirroja que le miraba socarronamente, cuando se acercó desapareció, cayendo hacia el abismo resplandeciente de un rio de luces y sonidos estridentes; al lanzarse a su imposible rescate pudo ver como no había nadie.
En el aire, el sonido de la música “Soy la única chica que te tuvo”
Vota tu microrrelato favorito
- Víctor Bascur Anselmi: APPETITUS INORDINATUS VINDICTAE (23%, 474 Votos)
- Nicolás Ferraiolo: LA MUERTE (15%, 314 Votos)
- Rosita Fraguel: SI YO FUERA TÚ Y TÚ FUERAS YO (14%, 277 Votos)
- Fco Javier Sanchez Donate: POR FIN (12%, 245 Votos)
- Kurro Sánchez: PRIMERA PIEDRA (7%, 150 Votos)
- Rocío de Juan Romero: EL OTRO REFLEJO (5%, 104 Votos)
- Salvador Robles Miras: EL GRAN DÍA (5%, 93 Votos)
- Eva Lora Miguel: UN MINUTO (4%, 90 Votos)
- Gotzon Relatos Encallados: EL APÓSTATA (4%, 87 Votos)
- Cristina Ares: LA SOMBRA AUSENTE (4%, 75 Votos)
- Fátima Beltrán Curto: AMANTES DE LOS RELOJES (3%, 70 Votos)
- Jesús Gil: OFICIO DE FICCIÓN (1%, 17 Votos)
- David Ricardo: INESPERADO (1%, 17 Votos)
- Daniel Frini: VIERNES, A ESO DE LAS ONCE DE LA MAÑANA (1%, 13 Votos)
- Víctor Kardec: SALVADO (0%, 5 Votos)
- Cruciforme Ex Ox: MIGRAÑAS (0%, 4 Votos)
- Federico Fayerman: UNA TIENDA DE PUEBLO (0%, 3 Votos)
- William Ernest Fleming: ADIOS (0%, 1 Votos)
- Paloma Luengo: TINTA AL SOL (0%, 0 Votos)
- Baldo Taberner Aguas: REALIDAD INDIGESTA (1%, 0 Votos)
Total de votantes: 2.039

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