En estos tiempos en los que el libro electrónico parece amenazar la existencia del libro físico, llega a mis manos, gracias a Silvano Gozzer (@gozque), Tocar los libros de Jesús Marchamalo.
Este pequeño libro de apenas 67 páginas habla de un hecho que tenemos en común la mayoría de lectores: no sólo la pasión por leer libros, sino por acumularlos. Todos tenemos en casa varios o quizás muchos libros por leer, y eso no nos impide seguir comprando nuevos. Además no importa que un libro no nos haya gustado o incluso que lo hayamos dejado a medias, somos incapaces de deshacernos de ellos.
Nos gusta contemplar las filas de libros de nuestra biblioteca personal, más o menos ordenados, acariciar sus lomos, notar el olor a papel y tinta, y ver como poco a poco aumenta. Y lo de menos es que sean libros comunes y corrientes, de los que puede tener cualquiera, nada de ediciones exclusivas. El hecho de que formen parte de nuestra biblioteca, que los hayamos elegido en vez de a los miles de ejemplares que podemos encontrar en cualquier librería, ya los hacen importantes.
Este afán de acumular termina tarde o temprano siendo un problema de espacio independientemente del tamaño de nuestra casa, y los escritores, en cuanto son a su vez lectores, también tienen que lidiar con él. Y de eso es de lo que nos habla Marchamalo, de las costumbres, usos y manías de los autores respecto a sus bibliotecas personales, que en realidad son las mismas que las de muchos de sus lectores.
Algunos optan por dejar que los libros campen a sus anchas por la casa, otros llevan un riguroso orden, algunos van añadiendo habitaciones a su casa para albergarlos e incluso hay quien se obliga a donar o abandonar sus libros en cuanto exceden un determinado número.
Tocar los libros también plantea el problema del sistema para ordenarlos: ¿qué es mejor: por orden alfabético, cronológico por fecha de publicación o de adquisición, por editorial, por tema?
Para saber cómo han intentando resolver estas cuestiones algunos de los más importantes escritores tendréis que añadir este libro a vuestra ya repleta biblioteca.
Y por último un consejo: este libro tiene una curiosa historia, que se explica al principio del mismo, y que le ha llevado a aparecer y desaparecer intermitente de las librerías, convirtiéndolo en una rareza, así que haceos con un ejemplar en cuanto podáis.







27 septiembre 2010 a las 9:06
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27 septiembre 2010 a las 16:12
Yo tenía una sonrisa constante leyéndolo porque veía más de una de mis manías reflejadas jajajaja
Lo último en el blog de Elwen: Venganza en Sevilla Matilde Asensi
28 septiembre 2010 a las 20:17
Sí, es curioso ver como los autores consagrados tienen las mismas costumbres que todo el mundo
Un saludo y gracias por tu comentario.
11 julio 2011 a las 8:32
[...] diferente que apuesta por los metalibros, libros que hablan sobre libros como objeto en sí, como Tocar los libros de Jesús [...]