—¿Puedo quedarme con sus juguetes?
Avergonzado me di cuenta de que lo había dicho en voz alta.
La leve sonrisa en los labios de Lola me indicó que me había oído y que algún día lo utilizaría en mi contra.
Opté por fingir que estaba trabajando, sin dejar de observar por el rabillo del ojo a mi ahora ex jefe recoger sus cosas.






9 junio 2011 a las 10:59
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9 junio 2011 a las 19:07
Yo si fuera el jefe me los llevaría jeje.
Interesante. Me gustó.
Lo último en el blog de CYBRGHOST: CONTRA TODA LÓGICA
12 junio 2011 a las 18:08
Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado, un saludo.
10 junio 2011 a las 1:05
Bruscamente apartó la silla que cerraba su camino hacia la puerta.
Lola aún me miraba cuando el ascensor llegó. Le despidió con cortesía.
Nunca pensé que abandonaría sus juguetes.
12 junio 2011 a las 18:10
Muchas gracias por continuar mi cuento, me gusta tu idea.
Un saludo.