19
sep
2011
Todos necesitamos descansar de vez en cuando, incluso si lo que hacemos nos apasiona, como es escribir. En otras ocasiones las interrupciones no son voluntarias: repuntes de trabajo, compromisos familiares, enfermedades…
En cualquier caso, la escritura tiene mucho de hábito y, cuando dejamos pasar un tiempo sin escribir, nos puede costar retormarlo y volver a conectar con nuestro lado creativo.
Para ayudarnos en el proceso hay varias cosas que podemos hacer:
1. Limpiar el escritorio.
Una de las excusas más utilizadas para retrasar el momento de empezar a escribir es la imperiosa necesidad que nos asalta de ordenar y limpiar nuestro escritorio, afilar todos los lápices, reorganizar el sistema de archivos del ordenador…, pero de vez en cuando sí es importante hacer una buena limpieza, que nos permita reemprender el trabajo en un entorno fresco y despejado.
Por supuesto, la herramienta que no debe faltar a la hora de limpiar nuestro escritorio es una bolsa de basura: debemos intentar eliminar tantas distracciones y estorbos como podamos. No temáis dejar demasiado vacío vuestro lugar de trabajo, si os parecéis en algo a mí, no tardaréis en volver a llenarlo.
Esto también se puede aplicar al escritorio virtual, es decir, al ordenador. Puede ser un buen momento para eliminar las aplicaciones que alguna vez instalamos y nunca usamos, eliminar archivos obsoletos y hacer un escaneo y reparación del disco duro. Nuestro ordenador funcionará mejor y nos resultará más fácil trabajar.
2. Regalarte nuevas herramientas.
Dependiendo de nuestro presupuesto puede tratarse de una estilográfica o un ordenador nuevos, pero también puede ser algo más sencillo como un cuaderno.
Muchos escritores adoramos comprar material de papelería, y consideramos un placer estrenarlo, así que aprovechémoslo para motivarnos a escribir.
3. Releer lo escrito anteriormente.
Si quieres continuar una obra que dejaste a medias, releela.
Si prefieres escribir algo nuevo, repasa tu archivo de ideas.
Normalmente no es bueno releer en lo que se está trabajando, porque eso te lleva a encontrar fallos y a ponerte a corregirlos en vez de seguir avanzando. En cambio, si sientes que te has alejado demasiado de tu obra, que te resulta ajena, puedes reencontrarte así con ella, de manera que recuerdes lo que te “enamoró” de ella en primer lugar, aquello que te impulsó a empezar a escribir.
4. Empezar poco a poco, pero con constancia.
Escribir es un ejercicio como cualquier otro y, por tanto, puede no ser buena idea forzarnos a retomarlo con mucho ímpetu, porque si no da buenos resultados podemos sentirnos frustrados.
Ponerse pequeñas metas cada día puede hacer más sencillo encontrar otra vez las ganas y el tiempo para escribir.
5. Busca motivación externa.
Lee blogs y libros sobre literatura, relee la obra de tu autor favorito, retoma el contacto con otros escritores que conozcas, y pide ayuda a la gente de tu entorno para recuperar la motivación.
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