Archivo de noviembre, 2011

Gota 111: ¿Qué es el éxito?

Yolanda González Mesa

28 nov 2011

El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.

 

Winston Churchill


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Relato: Nunca hables con extraños

Yolanda González Mesa

24 nov 2011

—Sabía que mi mamá se equivocaba, sabía que los fantasmas sí existen, porque tú eres un fantasma, ¿verdad?

—Algo parecido…

—¿Seguro que a mis papás les parecerá bien que me vaya contigo? No les gusta que hable con extraños.

—Al principio estarán tristes, pero donde vamos ya no sufrirás más, y eso les servirá de consuelo.

—¿Por qué llevas ese abrigo tan largo?

—Refresca por las noches.

—¿Y para qué es ese palo tan raro?

—Se llama guadaña.


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5 cosas en las que la industria editorial confía

Yolanda González Mesa

21 nov 2011

En estos momentos las editoriales están en el punto más delicado de su historia.

Igual que le ocurriera a la industria discográfica hace 20 años, se está generalizando el uso de dispositivos electrónicos de lectura. E igual que le ocurre a la industria discográfica hoy en día, las editoriales se pueden encontrar dentro de poco con que se consuma su producto más que nunca y se pague por él menos que nunca.

Y a juzgar por lo que están haciendo y, sobre todo, por lo que no están haciendo, parece que las editoriales confían:

1. Confían en que sea una moda pasajera.

Los dispositivos suponen un desembolso económico importante y no tienen el encanto de los libros….

Y el primer iPod iba a ser un fracaso porque era demasiado caro, y el sonido en mp3 no tiene la calidad del vinilo o tan siquiera del CD, y una película se ve mejor en una buena sala de cine que en casa y…

2. Confían en que políticos y autoridades cumplan con su obligación y acaben con el robo que supone la piratería.

Igual que han acabado con la piratería de música y películas.

3. Confían en que la mayoría de lectores no son muy aficionados o diestros ante las tecnologías.

Sí, comprar un libro electrónico en España es complicado: primero hay que tener suerte y que la editorial haya decidido poner a la venta el libro que queremos en formato electrónico, luego hay que localizar una librería online que lo venda, luego averiguar si el formato a la venta es compatible con nuestro lector, y si todo está a nuestro favor y efectivamente compramos y descargamos el libro, si queremos prestárselo a alguien, en el más que probable caso de que tenga DRM, tendremos que dejarle también el e-reader.

Claro que hay un procedimiento más rápido: hacemos una búsqueda en Goolge, descargamos el libro, le indicamos a un programa como Calibre qué marca y modelo de e-reader tenemos y él se encarga de todo con un simple clic. Si queremos prestarlo, no tenemos más que enviar un pequeño archivo vía email. Y sin pagar un euro, por supuesto.

4. Confían en que el lector está dispuesto a pagar por un libro, para que el autor, el librero y el editor reciban su justa retribución por su trabajo.

Igual que hace el melómano con la música y el cinéfilo con el cine. Lo mismito.

5. Confían en que el lector prefiere el romanticismo del tacto del papel y la belleza de una buena edición a la frialdad de un dispositivo electrónico.

El hecho de que se vendan más libros en bolsillo indica que al lector en general le preocupa más el contenido que el continente, y sólo en determinadas ocasiones está dispuesto a pagar más por la misma historia.

 

En fin, que las editoriales pueden confiar en todo esto si quieren, pero que no olviden el refrán: Confianza sin tasa, empobrece tu casa.


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Gota 110: No nos avergüenza decir que la literatura es nuestro oficio

Yolanda González Mesa

17 nov 2011

No nos avergüenza decir que la literatura es nuestro oficio y nuestra pasión: Cierto, la literatura no salva al mundo; al menos, lo hace visible: lo representa o, mejor dicho, lo presenta. A veces también lo transfigura; y otras, lo trascienden. La representación de la realidad incluye casi siempre su crítica.

Octavio Paz

 


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Opinión: De repente en lo profundo del bosque de Amos Oz

Yolanda González Mesa

14 nov 2011
De repente en lo profundo del bosque de Amos Oz

Comprar De repente en lo profundo del bosque de Amos Oz

Según el diccionario de la RAE, una parábola es una narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral, y esta definición describe perfectamente a De repente en lo profundo del bosque.

Amos Oz nos traslada a un pequeño pueblo aislado, localizado en un punto geográfico y tiempo indefinidos, en el que hace muchos años, cuando los habitantes adultos eran niños, desparecieron todos los animales, incluso el más pequeño de los insectos.

El miedo al rechazo social y los prejuicios paralizan al pueblo entero que antes que intentar resolver el enigma, prefiere fingir que todo va a bien y encerrarse en sus casas al caer la noche, víctimas de un temor supersticioso.

Maya y Mati, dos niños, son los únicos que se atreven a desobedecer la prohibición de entrar en el bosque, (so pena de quedar convertidos en animales de forma humana), para averiguar la verdad sobre el rechazo que la naturaleza ha dejado caer sobre el pueblo.

El autor utiliza un estilo cercano al cuento infantil, para hacer su narración aún más desasosegante, y trasladarnos mejor la atmósfera triste, opresora y oscurantista del pueblo, rodeado de silencios y secretos.

Esta novela corta tiene varias lecturas, ya que reflexiona sobre el miedo a lo diferente, al cambio y a la exclusión social, pero dado el origen israelí del autor, es fácil ver también una crítica a las sociedades que se amparan en el respeto a la tradición para no enfrentarse a los cambios y los problemas que la vida plantea.


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Relato: Total, amor

Yolanda González Mesa

10 nov 2011

Totalmente. Estoy totalmente dispuesto a mezclar mi camino con el tuyo.

Totalmente dispuesto a ayudarte a levantar cuando tropieces, a animarte a conseguir tus sueños, a celebrar tus triunfos, a admitir mis errores y a perdonar los tuyos.

A enfadarnos, a reconciliarnos, a enamorarnos, desenamorarnos y volvernos a enamorar.

A decirte que puedes cuando el mundo te diga que no puedes, a dejar que me digas que puedo cuando crea que no puedo.

A quererte, en fin.

Aunque, hasta que llegue ese momento, me conformo con cogerte las manos cuando juguemos al corro de la patata.


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10 consejos para escritores en Twitter

Yolanda González Mesa

07 nov 2011

TwitterYa os he hablado con anterioridad de las muchas ventajas que proporciona Twitter a cualquier escritor. En mi caso ha sido la mejor manera de dar a conocer mi trabajo y mi blog: recibo casi un 50% más de visitas vía Twitter y otras redes sociales que a través de RSS.

Por eso, si aún no tenéis cuenta en Twitter, o en su día la abristeis pero no la utilizáis, o creéis que podéis sacarle más partido, me voy a permitir daros una serie de consejos fruto de los tres años que llevo observando errores propios y ajenos de escritores en Twitter, consejos que podrían resumirse en uno: No seas ninguno de los siguientes personajes.

1. El hombre de la gabardina.

La queja más extendida entre los tuiteros recién llegados es que no les sigue nadie a pesar de que ellos siguen a muchos.

Si te acercaras con el rostro oculto y sin mediar palabra a un completo desconocido por la calle, y te pusieras a escuchar sus conversaciones, es poco probable que el desconocido mostrara mucho interés en hablar contigo, ¿no te parece? Más bien procuraría ignorarte o alejarse de ti.

En twitter pasa exactamente lo mismo, si no te has molestado en poner una foto de perfil, ni explicar quién eres en la Bio y el único tuit que has escrito es: “Probando twitter”, ¿cómo esperas que sepamos que eres alguien interesante y con quien merece la pena hablar?

Lo primero, pon una imagen en tu perfil a modo de avatar; lo ideal es una foto, porque a todos nos gusta hablar con personas, no con dibujos, pero procura poner algo que permita identificarte fácilmente en un timeline lleno de tuits.

Después, cuenta brevemente quién eres en tu Bio; si no se te ocurre nada especialmente ingenioso, empieza por lo más sencillo y más adelante ya lo cambiarás.

Por último, empieza a hablar, es decir, a tuitear. Al principio puedes sentirte un poco idiota hablando solo, pero eres un escritor, ¿no?, escribe. La gente a la que sigas y que entre en tu perfil podrá leer tus tuits anteriores y saber desde el primer momento cómo escribes.

Y no agradezcas que te sigan con DMs automatizados, a nadie le gusta hablar con máquinas. Si se lo quieres agradecer y no estás en ese momento conectado, hazlo más tarde.

2. El yomímeconmigo.

Twitter es para adultos.

Cuando un niño caprichoso quiere algo, suele empezar una retahíla de este estilo:

—Quiero chuches.

—Quiero chuches.

—Quiero chuches.

—¡Quiero chuches!

—¡Quiero chuches!

—¡Quiero chuches!

—¡QUIERO CHUCHES!

—¡QUIERO CHUCHES!

—¡QUIERO CHUCHES!

Lo que en Twitter equivaldría a:

—Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página).

—Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página).

—Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página).

—¡Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página)!

—¡Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página)!

—¡Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página)!

—¡LEE MI BLOG (O COMPRA MI LIBRO O HAZTE FAN DE MI PAGINA)!

—¡LEE MI BLOG (O COMPRA MI LIBRO O HAZTE FAN DE MI PAGINA)!

—¡LEE MI BLOG (O COMPRA MI LIBRO O HAZTE FAN DE MI PAGINA)!

A nadie le apetece aguantar a un niño así ni dentro ni fuera de Twitter.

Si tuiteas cosas interesantes y/o ingeniosas a la gente le gustará leerte en Twitter, en tu blog, en tu libro o donde sea sin necesidad de que te pongas pelma.

Habla de ti, pero comparte también información interesante de otros: en Twitter no se sigue al que más sabe, sino al que más comparte.

3. El falso gurú.

Hay quien cree que para ser alguien en Twitter tiene que tener una ratio de 1:100 entre seguidos y seguidores, por lo que se dedica a seguir en masa a todo el que se cruza en su camino, y cuando ha obtenido una buena cantidad de seguidores, deja de seguir a la mayoría de golpe.

No sé si es más triste o ridículo. ¿Cuánto crees que van a tardar tus seguidores en darse cuenta de que no tienes nada que decir?

4. El fan acosador.

Uno de los atractivos de Twitter es que en muchos casos puedes hablar directamente con personas famosas o no a las que admiras, pero, ¿te imaginas lo que debe ser tener a 5.000, 20.000, 100.000 personas hablándote (tuiteándote) a la vez? ¿Tú serías capaz de contestar a todos y cada uno de ellos de manera individualizada, y además trabajar y vivir el resto de aspectos de tu vida?

Por no hablar de que el 95% de los perfiles de famosos en realidad los llevan sus publicistas, o los becarios de sus publicistas?

¿Realmente te hace tanta ilusión que el publicista o el becario te agradezcan que hayas comprado el libro, disco o película del famoso de turno?

Twitter está lleno de personas reales interesantes que conocer, y seguramente tú eres uno de ellos, no te centres en los nombres.

5. El escritor con publicista.

Querido escritor consagrado, estoy segura de que el publicista o becario de publicista que lleva tu cuenta en Twitter es una persona estupenda y muy interesante, y me encantaría seguirle, pero no en una cuenta con tu nombre.

Me parece estupendo que los escritores consagrados no tengan ganas y/o tiempo para interactuar en Twitter con sus lectores, pero si no son ellos mismos los que tuitean, no deberían fingir que es así, porque es muy fácil descubrirlo y lo que podía ser un buen modo de promoción termina convirtiéndose en publicidad negativa y pérdida de reputación.

Si la tuya no es una cuenta personal, llámala por su nombre y di que se trata de un canal de noticias sobre ti en Twitter. A tus lectores les resultará igualmente interesante y no se sentirán engañados.

6. Los chupapollas.

El plural viene de que todos lo hacemos un poquito en Twitter, y el nombre hace referencia a una frase del Sr. Lobo, el personaje de Harvey Keitel en Pulp Fiction: “Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía“.

Y es que el nivel de peloteo en Twitter a veces es abrumador: que sí, que todos somos maravillosos y nos queremos mucho, pero ¿qué tal si añadimos un poco de sana crítica constructiva a nuestras conversaciones de vez en cuando? ¿No aprenderíamos todos más?

7. El antideportivo.

En Twitter hay poca crítica, pero de vez en cuando la hay, y debes aprender a lidiar con ella, y esto vale tanto para escritores famosos como desconocidos.

Es muy agradable que te digan en Twitter lo estupendo que eres, pero también te dirán lo que no les gusta de ti, y esa es una información que puede ser muy valiosa para ayudarte a mejorar, así que aprovecha y agradécela como se merece.

Si buscas un entorno en el que sólo te digan lo mucho que vales, limítate a ver el contador de visitas de tu blog, tu puesto en la lista de escritores más vendidos o a ir todas las tardes a merendar a casa de tu abuela.

Eso sí, tienes que distinguir siempre entre la crítica constructiva y la que no lo es, recuerda: Don’t feed the troll!

8. El profundo.

Twitter es una herramienta de promoción y aprendizaje excelente, pero también un sitio estupendo para relajarte con una charla intrascendente.

La grandeza de Twitter es que puedes darte a conocer o conseguir ayuda para localizar una información que te interesa, pero también sirve para pasar una noche divertida compartiendo un sofá virtual con miles de amigos con los que hacer bromas sobre los despropósitos de la serie Felipe y Letizia.

El tuitero profundo cree que Twitter tiene una serie de reglas que todo el mundo debe seguir (casualmente, aquellas con las que está de acuerdo), pero se trata sólo de un instrumento y pretender unas normas de uso viene a ser como querer decir qué temas de conversación son adecuados para el móvil y cuales para el teléfono fijo.

Si no te gusta el comportamiento de alguien en Twitter, sencillamente, deja de seguirle.

9. El troll aspirante a gurú.

Otro personaje recurrente de Twitter, que se dedica a criticar a cualquiera con más de 5.000 followers tildándole de gurú, mientras agradece los nuevos seguidores en interminables respuestas llenas de nicks desconocidos para que todos veamos lo interesante que le encuentran.

Alterna esos tuits con periódicos berrinches del tipo: “@… es un gurú, no me sigue, ni me responde a cada tuit en el que le menciono. No sé quien se piensa que es, pero ahora mismo le bloqueo”.

Lo cual a @… le da igual, porque sólo ve en él a un pelma y, francamente, los demás también.

10. El llorica.

No hay nada menos sexy que el olor a desesperación, así que si queréis que la gente os haga retuits y os recomiende a sus seguidores, no supliquéis esos RTs y recomendaciones, ni hagáis la pelota al tuitero de moda.

Charlad, relacionaos, dejad que os conozcan y sobre todo hacer un contenido lo suficientemente interesante y con la suficiente calidad como para que obtenga esos RTs por sus propios medios.

Resulta obvio que un RT de alguien con miles de followers produce un aumento inmediato de tus visitas o de tus propios seguidores, pero para que esos visitantes puntales se conviertan en lectores habituales de tu blog o seguidores permanentes, lo que encuentren una vez allí ese RT debe nacer de un interés por compartir algo interesante, no para ver si dejas de dar el coñazo pidiendo RTs 15 veces al día.

¿Y vosotros qué personajes consideráis que son un error en Twitter?


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Opinión: Una inquietante simetría de Audrey Niffengger

Yolanda González Mesa

03 nov 2011
Una inquietante simetría de Audrey Niffengger

Comprar Una inquietante simetría de Audrey Niffengger

En su segunda novela, Audrey Niffengger, autora de la exitosa La mujer del viajero en el tiempo, sumerge el Londres moderno en la atmósfera victoriana, logrando un relato en el que lo aparentemente cotidiano se torna oscuro e inquietante.

A su muerte, Elspeth Noblin, una bibliófila londinense, lega su magnífico piso con vistas al cementerio victoriano de Highgate en Londres a sus sobrinas gemelas Julia y Valentina, con las que no ha tenido contacto desde que eran bebés, con la única condición de que vivan allí durante un año sin dejar que entre su madre, gemela a su vez de Elspeth. Deseosas de abandonar su rutinaria vida en un barrio residencial de Estados Unidos, las hermanas se trasladan a su nueva casa, donde conocerán a sus dos vecinos: Martin, un brillante erudito que padece un desorden maníaco-compulsivo, y Robert, ex-pareja de Elspeth, que evita conocer a la gemelas a toda costa, aunque no puede evitar sentir curiosidad por ellas. Pero hay alguien más en el piso con el que las gemelas tendrán que convivir: el fantasma de Elspeth, que se niega a abandonar su casa.

Buena parte del aire de novela gótica que envuelve a este libro se consigue por el entorno en el que transcurre, pero también por la aparentemente bonita relación de dos hermanas muy unidas, que en realidad tiene un trasfondo enfermizo y asfixiante.

Precisamente esa atmósfera trasladada al presente que aporta originalidad a la historia, hace que al lector le cueste entrar en la historia, ya que los personajes son excesivamente fríos y cuesta sentir empatía por ellos. Además el conjunto resulta irregular, con momentos brillantes y otros anodinos, como si la autora hubiera construido la narración a base de retazos de ideas y tramas, pero sin llegar a darles suficiente cohesión.

En resumen, Una inquietante simetría está muy alejado de la brillantez y originalidad de La mujer del viajero en el tiempo, como si hubiera sido escrito con mucha más precipitación o pensando más en repetir el éxito del primer libro que en darle a la historia la forma que ésta requería.


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