10 trucos para aprovechar mejor el verano para escribir

tabletEl verano es la época del año en que más leemos, como hablamos en el artículo anterior, en el que os recomendaba algunos libros y os contaba qué libros tengo previsto leer. Pero las vacaciones son también un tiempo ideal para escribir y darle un empujón definitivo a esa novela o a esos cuentos que sufren nuestra falta de tiempo el resto del año. En mi caso, el fin del curso escolar, supone paradójicamente un aumento de mi tiempo para escribir. El hecho de que mis hijos no tengan horarios fijos, y sobre todo, que no haya que dedicar las tardes a las extraescolares, hace que disponga mucho más tiempo para mis encargos, los cursos que imparto y para mi novela. Además ellos están acostumbrados a respetar que mamá, aunque esté en casa, está trabajando, y yo a concentrarme a pesar de que estén por allí jugando. Por tanto, al contrario que muchas madres, estoy deseando que termine el curso, para escribir muchas más horas al día, sobre todo mi novela.,

El problema es, o al menos a mí me ocurre cada año, que muchas veces llegamos a Septiembre sintiendo que hemos desperdiciado el tiempo. Las largas jornadas que ibas a dedicar a escribir se han ido en mil cosas y al final la cantidad de palabras escritas es ridícula.

¿Cómo es posible que en invierno sufras porque cuando te sientas a escribir tienes que dejarlo en el momento de mayor inspiración para dedicarte a otra cosa, o no llegues a sentarte la mitad de las veces que te apetece, porque tienes otras obligaciones, y ahora, con todo el tiempo del mundo, no hayas hecho ni la mitad de la mitad de lo que tenías previsto?

Este año he decidido enfrentar esta época de otra manera. He estado reflexionando sobre los fallos que cometía hasta ahora y durante estas primeras semanas he aplicado cambios con bastante éxito, al menos comparándolo con veranos anteriores. Por eso he pensado compartir con vosotros estos trucos, en este último artículo de la temporada:

1. Sé realista en tus metas y no tendrás que flagelarte.

Se acabó pensar que voy a terminar mi novela este verano. No sé si voy a terminarla, de momento quiero, como decía antes, darle un buen empujón. Por esa razón, en vez de pensar en el total de palabras que quiero escribir en estos meses, me he fijado un número de palabras diarias. Y esta cifra ni siquiera es muy alta, 500 palabras, pero es una cantidad asequible y que estoy superando prácticamente todos los días, con lo que además me siento muy bien conmigo misma. Si 500 palabras te parecen muchas o pocas, fija tu propia cifra, pero te recomiendo que empieces con una cantidad pequeña, y luego la aumentes si lo ves posible. El gesto contrario, bajar el número de palabras diarias, hará que te sientas poco productivo/a.

2. Céntrate en escribir y nada más.

No empieces a pasar a limpio notas, organizar los archivos de tu ordenador, etc. Se trata de escribir sin más, incluso si eso supone cambiarle el nombre a un personaje porque ya no recuerdas cómo le llamaste. Haz esas tareas únicamente al final del día, después de haber escrito las palabras que tenías fijadas para hoy.

3. Haz que escribir sea tu proyecto principal.

No es el momento de aprender a hacer punto, o estudiar chino, por mucho tiempo que creas que tienes. O, en todo caso, dedícate a esos otros proyectos sólo cuando hayas escrito el número de palabras diarias que te hayas propuesto.

4. Madruga o trasnocha, ya dormirás en invierno.

Aquellos que me seguís en las redes sociales me habréis oído quejarme más de una vez de los problemas de insomnio que tengo. En verano esos problemas persisten, pero al no tener tantos horarios que cumplir, puedo compensarlo quedándome hasta más tarde en la cama o echando alguna siesta. El resultado de esto es que, en veranos anteriores, no tenía una hora fija para escribir, al contrario de lo que ocurre en invierno, lo que no me ayuda a mantener un ritmo constante en mi escritura. Además ponerte ante el ordenador a 40°C no me resultaba demasiado inspirador, así que era muy fácil que buscara excusas para no escribir.

Este año, en cambio, me obligo a madrugar independientemente de lo que haya dormido la noche anterior, y a ponerme a escribir justo después de desayunar, antes de que el calor apriete. Si el sueño me ataca después de comer, lo ahuyento con una siesta de no más de 15 o 20 minutos.

Si eres una persona nocturna, puedes optar por acostarte más tarde de lo normal y aprovechar el fresquito y el silencio de la noche. Además escribir de noche tiene un aura de romanticismo que seguro que te ayuda a inspirarte.

Lo importante es que encuentres el horario en el que te sientas más productivo o inspirado para escribir, y que seas constante día tras día.

5. Aprovecha las nuevas tecnologías.

Mantén sincronizado tu móvil o tablet a tu ordenador. Como he dicho en el punto anterior, con el calor me cuesta mucho sentarme ante el ordenador, y me resulta más sencillo encontrar excusas para no hacerlo, así que, cuando esto ocurre, busco alternativas.

Por ejemplo, este artículo lo estoy escribiendo en el tablet, cómodamente recostada en una tumbona a la sombra del porche, con un vaso de limonada al lado. Hace demasiado calor para estar dentro con el portátil, o para tenerlo en el regazo, pero el tablet no pesa y, además, en mi última incursión al mercadillo de mi barrio le compré una funda con teclado incorporado que hace que escribir en él sea de lo más cómodo. Uso Evernote para escribir los artículos del blog, así que si luego quiero acceder a él desde mi ordenador no tengo problema. Incluso puedo subirlo al blog desde aquí mediante la app de WordPress para android, que os recomiendo si no habéis probado.

Escribo mi novela con Scrivener, como ya os he contado en numerosas ocasiones, y no existe todavía versión para android, pero tengo sincronizados los textos con el tablet a través de Dropbox, y también pueden sincronizarse con una aplicación llamada Simple Note.

Otras veces, simplemente recurro a un cuaderno y un bolígrafo (a mis estilográficas no les sienta bien el calor) para escribir y luego lo paso al ordenador.

Lo importante es escribir, usando el método que mejor te funcione.

6. Usa las aplicaciones de conversión de voz a texto.

Si incluso escribir en el tablet, el móvil o a mano te da calor, prueba las aplicaciones de conversión de voz a texto.

Las versiones para móvil y tablet de Evernote permiten tomar notas de voz a texto, que transcriben todo lo que dictas en el momento. También funciona muy bien el reconocimiento de voz en todas las aplicaciones de Google (Docs, Keep, etc.), así que nada te impide tumbarte en un rincón en penumbra en tu casa y dictar tu texto según acuden las ideas a tu mente.

Lo único que tienes que vencer es la vergüenza porque tus familiares o los vecinos, si las paredes son finas, te oigan.

7. Pierde la vergüenza de escribir en público.

Durante mucho tiempo, fui incapaz de escribir en público. Incluso en mi casa, tenía que estar a solas para poder escribir. Lo curioso es que nadie tenía por qué saber que estaba escribiendo, podían pensar que estaba estudiando o haciendo cualquier otra cosa, pero aún así me daba vergüenza. Todo esto cambió, como tantas cosas, cuando tuve hijos. Con niños pequeños no puedes encerrarte en una habitación a escribir, y cuando dormían estaba demasiado cansada para hacer nada, así que tuve que empezar a escribir delante de ellos. Y después, escribir delante de otras personas ya fue muy sencillo.

Si tú también sientes ese pudor, tienes que empezar a dejarlo a un lado. Empieza poco a poco, pero acostúmbrate a aprovechar cada momento que tengas para escribir.

Si en tu casa el calor (o tu familia) te impiden escribir, coge tu ordenador y vete a una biblioteca o una cafetería con un buen aire acondicionado. También puedes optar por una sombra en un parque o en alguna zona verde cercana.

La playa y la piscina quizás no hacen tan buenas migas con el ordenador, por la arena y las salpicaduras, pero allí puedes cambiarlo por el móvil o por un cuaderno.

8. Practica la lectura activa o consciente.

A escribir se aprende escribiendo, pero también leyendo. Ya os he hablado anteriormente de la lectura activa o consciente, y os explicaba los pasos a dar para convertir cada libro que lees en una nueva lección de escritura.

La lectura activa consiste en ser conscientes de qué nos hace disfrutar u odiar un libro, qué herramientas y mecanismos usan los autores que luego podamos aplicar a nuestros textos.

9. No te flageles, piensa sólo en lo que haces cada día.

El verano es una época para descansar y recargar las pilas, así que no sirve de nada ir sintiéndose culpable porque un día has escrito menos palabras de las previstas o ninguna en absoluto. Lo único que consigues con esto es cargarte de energía negativa, que no te va a ayudar a ser más creativo. Si ayer no escribiste, porque no tenías ganas, o te surgió algún problema, no sigas hoy dándole vueltas. Preocúpate sólo por lo que vas a hacer hoy y por cumplir hoy tu objetivo diario.

10. Usa el refuerzo positivo.

Este punto está directamente relacionado con el anterior. En mi opinión son más eficaces como herramienta de motivación los premios que los castigos. Así que piensa en pequeñas recompensas diarias o semanales para cuando cumplas tus objetivos.

 

Estos son los trucos que me funcionan a mí en verano para escribir más. Ahora, por favor, contadme en los comentarios qué hacéis vosotros para aprovechar más este tiempo.

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10 de Respuestas

  1. Clara Tiscar dice:

    Buenos consejos, Yolanda. A mí también me gusta el verano porque no tengo horarios fijos, como tú… además mis hijas se van con los abuelos una semana ahora y otra en septiembre con lo que son días al 100% para mí, puedo trabajar 20 horas al día.
    Lo malo, como dices es el calor. Ah! Como tú, también soy una fan de las estilográficas. No hace mucho he descubierto una marca muy barata de una calidad excepcional, es increíble lo bien que escriben (y no cuestan ni 20€). Igual ya las conoces, pero por si acaso, echa un vistazo a las plumas “Lamy”. Yo uso el modelo safari, las tengo en varios colores, cada una con una tinta diferente, las compré para hacer esquemas de colorines, marcar textos y esas cosas y resulta que las uso para todo, son geniales.
    Lo último en el blog de Clara Tiscar: 3 aplicaciones para que no te enredes en las redes

    • Gracias por tus palabra, Carla, me alegro de que te haya gustado el artículo. Hace mucho tiempo me regalaron una lamy safari, pero no la uso, porque “rasca” mucho el papel. A veces he pensado en comprar algún otro modelo de la misma marca por probar, pero me preocupa tirar 20€ a la basura. Mi marca favorita es Waterman, tengo una Serenité y una Perspective, que son las que uso habitualmente en invierno. Tengo también alguna Mont Blanc, pero como las Waterman, ninguna. En cuanto a plumas más asequibles, mi marca favorita es Inoxcrom. El plumín es muy suave y lo aguantan todo. La relación calidad – precio es excelente.
      Y de tintas de colores mejor no hablamos, porque no acabaría nunca.😂
      Un abrazo.

      • Clara Tiscar dice:

        Pues yo he tenido mucha suerte con las safari, me van de fábula, y eso que escribo en papel reciclado y rasca más. ¡Ya veo que compartimos afición! Yo también tengo una Montblanc, preciosa, que pesa mucho y eso es algo que cuando escribo lento me gusta, pero que me quita rapidez cuando tomo notas o hago garabatos, y el tapón de rosca, claro. Y a pesar del precio y de lo bonita que es no acaba de gustarme cómo escribe, demasiado grueso para mi gusto, y tiene el plumín fino. Mi favorita, una que pesa lo justo para cualquier ocasión, tapón fácil de abrir y cerrar y con el trazo perfecto de grosor y de deslizamiento, es una Cross, no muy cara, diría que me costó 80€ y ha sido mi mejor adquisición. Pero para los garabatos, flechas y esquemas de colores, las Lamy. ;D
        Lo último en el blog de Clara Tiscar: 3 aplicaciones para que no te enredes en las redes

  2. Torpeyvago dice:

    Veo, como buen procrastinador que soy, buenos consejos centrados en ese defecto. Gracias por hurgar en ello 😉
    En cuanto a las plumas, yo tengo tres: «Trazante», «Pergeñora» y «Enhiesta», tres Inoxcrom con quince añitos plásticos, que suelo cargar con tintas horteras, aunque últimamente sobre todo por problemas logísticos, he tenido que comedir.
    Salvo con boli, me da lo mismo con qué escribo. Generalmente me gusta más el ordenador y writer bighugelabs por comodón, pero ya digo, que con un papel y un lápiz las ideas van «palante»

    • Sí, de procrastinar sé un rato. Ahora mismo son más de las siete de la tarde y aún no he escrito mis 500 palabras del día, pero me voy a poner a ello enseguida, en cuanto termine de contestarte… y lance un tuit promocionando este artículo… y ponga en marcha el ventilador, que en este rincón hace calor… y revise mi agenda… y…. Que no, que no, que ya me pongo a escribir 😉

      Y tienes mucha razón, aunque es un placer usar nuestras herramientas favoritas para escribir, en realidad no necesitamos nada más que ponernos a ello.

      Muchas gracias por tu comentario y por leerme. Un abrazo.

  3. Torpeyvago dice:

    ¿500 palabras al día? Es una buena medida. Yo tengo 500 tres días a la semana —es que tengo muchas aficiones, y la familia, y el trabajo…, y buscar excusas—.
    Por cierto, que con tantas palabras el contador de tu novela debería subir 😛 —esto es maldad de un procrastinador con otro, jeje—.

    • Del contador no te fíes porque se me olvida actualizarlo ;D Ahora ya está puesto al día hasta ayer, porque hoy el trabajo, los churumbeles, los abuelos de los churumbeles y hacer un poco de ejercicio se han llevado toda la mañana. Espero ponerme al día esta tarde.
      Me alegro de que 500 palabras al día te parezcan una buena medida, porque a mí me parecen pocas, pero si me pusiera un objetivo mayor sólo lograría sentirme peor los días en los que no encuentro tiempo. Me consuela que, cuando no estoy escribiendo directamente, estoy dándole vueltas a la historia, teniendo ideas para próximas historias, diálogos, etc., que voy apuntando e incorporando poco a poco.
      Vamos que intento que mi yo escritora no asesine a mi yo procrastinadora que da prioridad a lo urgente sobre lo importante demasiadas veces.
      Gracias por tus palabras, un abrazo.

  1. 11 julio 2016

    Información Bitacoras.com

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  2. 9 diciembre 2016

    […] escribir con boli, nunca lo hago. Justamente hoy hablaba con Yolanda González Mesa en su blog Tinta al sol sobre las estilográficas que nos gustan. Yo uso unas sencillitas para hacer los mapas mentales, […]

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