Mar 12 2010

Relato: Magia

Escrito por Yolanda González Mesa

Durante años guardó hasta la última peseta que pudo ahorrar del modesto sueldo de su marido.

Las metía en un tarro en la cocina que sus hijos decoraron con fotos de pianos que recortaban de revistas.

Cuando por fin vio entrar el piano en su salón no podía dejar de llorar y sonreír a la vez.

Por ocupada o cansada que estuviera, no faltó a ninguna de las clases del centro cultural de su barrio.

Todo el mundo alabó su rápido progreso; era evidente que había nacido para ser pianista.

En Navidad su familia le pidió que tocara para ellos y su interpretación del Nocturno Nº 6 de Chopin les conmovió hasta las lágrimas.

Por eso nadie lo entendió cuando al día siguiente destrozó el piano a hachazos.


Mar 4 2010

Relato: El diente supernumerario

Escrito por Yolanda González Mesa

Cuando le dijeron que tenía un diente supernumerario hizo bromas sobre ser un mutante y echar los dientes a su edad.

Cuando el dedo que perdió en aquel accidente laboral le volvió a crecer le sometieron a numerosos estudios médicos e incluso le entrevistaron en televisión.

Cuando pensó en librarse para siempre del complejo que le atormentaba desde adolescente y que le hacía evitar cualquier relación con una mujer, descubrió con horror que su anomalía sólo se daba en la mitad superior del tronco.


Feb 24 2010

Relato: El premio

Escrito por Yolanda González Mesa

Todos los presentes sonrieron ante la visible incomodidad con que el famoso escritor recibía el premio.

Lo que ellos achacaban a la timidez y emoción de ser el primer autor de microrrelatos en recibir el Nobel de Literatura, era en realidad un hondo sentimiento de culpa.

Sólo él sabía de la mentira que empañaba su obra.

Sólo él sabía las veces que había querido gritar: “¡Soy un fraude” y dejar de fingir.

Sólo él sabía de aquel error que ya nunca se atrevería a confesar.

Sólo él sabía que siempre olvidaba pulsar Guardar mientas escribía.

Sólo él sabía que aquel primer microrrelato que le encumbró a la fama era en realidad el título de su ya para siempre inédita novela de 1367 páginas.


Feb 18 2010

Relato: CSI

Escrito por Yolanda González Mesa

El guante

Cuando los secuestradores le introdujeron a la fuerza en aquel coche, dejó caer disimuladamente uno de sus guantes al suelo. Pensó que cuando los de criminalística analizaran las epiteliales que encontraran en él, sabrían al menos el punto donde le habían raptado y podrían comenzar la investigación.

El barrendero que recogió el guante sólo pensó que alguien iba a pasar mucho frío esa mañana.


Feb 10 2010

Relato: Arrorro, mi niño

Escrito por Yolanda González Mesa

Medio dormido, me levanté a oscuras al oír llorar a mi bebé en su habitación. Su madre, para calmarle, sonreía y canturreaba nanas junto a su cuna. A sus pies, el blanco féretro había dejado una mancha de barro en la alfombra.


Feb 4 2010

Relato: Queda usted detenido

Escrito por Yolanda González Mesa

- ¿Qué ha pasado? – preguntó el sargento al policía, con la vista fija en el cadáver cubierto por una sábana.

- Le he dado el alto al verle correr con los dos cuchillos en la mano, y ha debido darle un infarto al ver que le iba a detener – respondió el agente.

Al fondo se oyó el tradicional silbido del afilador.


Ene 25 2010

Relato: Las lágrimas de Dios

Escrito por Yolanda González Mesa

Las lágrimas de Dios sabían a una mezcla de decepción y orgullo.

Después de la plaga que les envió, aquellas obstinadas criaturas preferían permanecer en su devastado mundo, devorándose unos a otros, antes que ir a Él.

Microrrelato enviado al concurso
Escriba un microrrelato para Viggo Mortensen de El Mundo.
Podéis participar hasta el día 27 de Enero.

Ene 22 2010

Relato: Ni rosas ni coñac

Escrito por Yolanda González Mesa

Los admiradores de Poe se sorprendieron ante la misteriosa ausencia, después de 60 años, de rosas y coñac en la tumba del autor en el día de su cumpleaños.

Sor Christine, envuelta en la indiferencia del Alzheimer, no.


Ene 14 2010

Relato: El amante perfecto

Escrito por Yolanda González Mesa

Nunca pensó que hiciera daño a nadie fantaseando con un amante perfecto; un hombre tierno, apasionado y divertido, que dejase en su almohada su flor favorita, una camelia, cada vez que hicieran el amor.

Sólo era un escapismo inocente a su aburrida vida de casada junto a su aburrido esposo… hasta el día en que encontró, junto al cadáver degollado de su marido, una camelia.


Dic 11 2009

Poema: ¿Sus nombres?

Escrito por Yolanda González Mesa

Hace frío en el hueco que deja la ausencia de tus manos;
esas manos que jamás me acariciaron.
Plantaré allí palabras, cardos.
Los hijos pálidos que no tendremos
los arrancarán y pedirán deseos.
¿Sus nombres? Duda y Miedo.