Archivo para la categoría ‘Lo narrado’

Relato: El juego

Yolanda González Mesa

09 jun 2011

—¿Puedo quedarme con sus juguetes?

Avergonzado me di cuenta de que lo había dicho en voz alta.

La leve sonrisa en los labios de Lola me indicó que me había oído y que algún día lo utilizaría en mi contra.

Opté por fingir que estaba trabajando, sin dejar de observar por el rabillo del ojo a mi ahora ex jefe recoger sus cosas.

 

 

Relato: La paz del jardín

Yolanda González Mesa

25 may 2011

¿Por qué me miras así?

Te molestaba el ruido que hacía su moto y ya no te molestará más.

Venga, coge la azada. Nadie sospechará de unas viejas cavando en su jardín.

Relato: Otros mayos

Yolanda González Mesa

18 may 2011

—No vayas hoy a la facultad.

—Tengo que ir, ya lo sabes.

—Pero ya he salido de cuentas, en cualquier momento…

—Lo sé, cariño, pero esta asamblea es importante. Franco está más muerto que vivo y… Piensa que yo voy para que nuestros hijos no tengan que correr nunca delante de los grises.

 

 

Relato para El Comecuentos: El hombre de su vida

Yolanda González Mesa

16 may 2011

Hace un tiempo Víctor Navarro Remesal me contó la triste historia de El Comecuentos, un personaje sobre el que pesa una maldición que le obliga a vagar por el mundo buscando cada día una persona diferente que le alimente con una historia. Por supuesto, enseguida me brindé a ayudarle, aunque no fui yo quien le llevó el relato, sino otro personaje atormentado que, como podéis leer aquí, le contó la historia de El hombre de su vida, con la intención de que El Comecuentos le ayude a resolver las dudas que le persiguen desde hace mucho tiempo.

(Nota: el relato tiene dos partes leed primero esta y a continuación  El hombre de su vida).

Relato: Estoy muerto

Yolanda González Mesa

11 may 2011

Con este amargor tan extraño que dejan algunas palabras releí su nota. “Estoy muerto”, decía.

Pensé que se refería a que se aburría desde que se jubiló. O a que sentía su vida vacía desde que murió mamá. O incluso a que estaba agotado por recoger todos los días a los niños del colegio, darles la merienda, y cuidarlos hasta que yo regreso del trabajo.

Si es que hay días que, cuando llego, los tiene bañados, cenados y acostados…

Cuando me armé de valor y le pregunté directamente, me sonrió como si aún fuera su niña pequeña, sacudió la cabeza y en voz baja respondió:

— Mientras me necesites, no me iré a ninguna parte.

Sólo espero que el olor se pueda disimular.

 

 

Relato: Reconversión

Yolanda González Mesa

13 abr 2011

La crisis casi había acabado con ella. Habían sido tiempos de penurias, incluso había pasado hambre, pero ahora todo iba a solucionarse. Ya incluso se permitía soñar con las exquisiteces que disfrutaría en su mesa.

“La casita de caramelo” parecía un nombre encantador para una guardería. Era una suerte que ya nadie creyera en brujas.

 

Relato: Hijos

Yolanda González Mesa

06 abr 2011

¿Por qué me miras así?

¿Querías un hijo, no? Ahora ya lo tienes. ¿Qué pasa? Oh, no, no irás a decirme que preferías una niña.

 

 

Relato: El cliente

Yolanda González Mesa

23 mar 2011

¿Por qué me mira así?

¿No ha oído decir que Dios es todopoderoso?

Vamos, no se asuste, no son más que unos pocos panes y peces. Deje de rezar y póngame otra copa.

Relato en Ellas 2.0

Yolanda González Mesa

14 mar 2011

Con motivo del Día Internacional de la Mujer la web Ellas 2.0 dedicada a emprendedoras y tecnología publicó mi microrrelato “Infinito Constante”, que os invito a leer en este enlace.

Y hablando del 8 de marzo, es un alivio ver que se va extendiendo el título de Día Internacional de la Mujer, sin la redundante coletilla de “trabajadora”, porque a pesar de que en el origen de este día había reivindicaciones laborales, aún hay tanto por lo que luchar que el término se quedaba corto. Por no hablar de que suponía una distinción entre mujeres que recibían un salario y mujeres que no ejercían actividades remuneradas, que no nos favorecía a ninguna.

Como cada año, esperemos que este tipo de celebraciones sean pronto un anacronismo.

Relato: La bala, en la sien

Yolanda González Mesa

09 mar 2011

La bala, en la sien.

La pistola, en la mano.

La llave, olvidada en la cerradura del armero.

El caballito de cartón, ensangrentado.