Nos vemos en septiembre
Me tomo unos días de descanso bloguero para cargar pilas, recopilar ideas y, por supuesto, dedicarle más tiempo a mi novela.
Disfrutad de lo que queda de verano y ¡nos vemos en septiembre!
Me tomo unos días de descanso bloguero para cargar pilas, recopilar ideas y, por supuesto, dedicarle más tiempo a mi novela.
Disfrutad de lo que queda de verano y ¡nos vemos en septiembre!
Aquí os dejo la entrevista que me hizo la semana pasada Ana Sequea para NetEspresso.
Fue muy divertido hacerla y espero que a vosotros os guste también.
NetEspresso con @tintaalsol from NetEspresso on Vimeo.
Querida Yolanda de 2010,
si no me falla la memoria, en esas fechas habrá cierto debate en Internet sobre el futuro del libro en papel, el libro electrónico, la piratería y los derechos de autor. De hecho, solías comentar sobre el tema en blogs como La viga en mi ojo, y Twitter y Facebook.
Para despejar tus dudas he decidido mandarte esta carta, contándote cuál va a ser el futuro del libro. Espero que sepas guardar el secreto de cómo te la he hecho llegar desde el años 2027.
Proseguimos con los usos saludables para escritores que empezamos en el artículo de ayer. Son pequeños trucos que nos ayudarán a hacer de la escritura una actividad físicamente sana:
El dolor es fuente inagotable de historias, y un excelente motivador. Escribimos para huir del dolor, para analizarlo, para entenderlo, para superarlo o para vencerlo.
Probablemente la escritura misma nació del dolor, del dolor ante la pérdida, en las brumas del olvido, de las hazañas de la generación anterior.
El dolor ha inspirado siempre a los escritores, a los artistas: el dolor por el amor perdido, por el amor imposible, las esperanzas perdidas, los sueños rotos, el dolor de vivir y el dolor de morir.
Todo tipo de dolores.
Lo que no recuerdo es ninguna obra inspirada por un dolor de espalda o un dolor de cabeza, o cualquier otro dolor igualmente prosaico.
El trabajo de un escritor supone pasar muchas horas en la misma postura, normalmente ésta.
Sí, yo también me sorprendí.
Suelo hablaros de cómo mantener a punto la creatividad, hoy os contaré unos trucos fáciles para mantener a punto el cuerpo:
Siempre he sentido envidia de los pintores y escultores. Pueden crear una obra y dejarla “Sin título” sin preocuparse de nada más, incluso pueden tener varias obras “Sin título” sin mayor problema.
Los escritores no tenemos ese privilegio, incluso el más breve de los cuentos requiere un título. Uno de mis microrrelatos tiene un título tan largo como su contenido, de hecho, si nos atenemos al número de caracteres, el título es más largo que el contenido.
Así que ya que tenemos que hacerlo, hagámoslo bien. Las características que debe tener un buen título son:
Deja que tus palabras tropiecen unas con otras.
Deja que se atropellen, que se enreden, se peleen, se humillen, se destrocen.
Después pasea entre los estragos de ese campo de batalla.
Pon unas vendas aquí y allá, desecha lo inservible, aplica unos remiendos. Cura, sana, culito de rana.
Esos restos destrozados que ves son tu obra.
De un tiempo a esta parte, los microrrelatos se han puesto de moda. En realidad no son un fenómeno nuevo, ya que es un formato que se ha cultivado a lo largo de toda la historia de la Literatura desde la Edad Media, y que vivió un momento de esplendor en los años 50, 60 y 70 del siglo XX, de la mano de Bioy Casares, Borges o Cortázar entre otros.
El resurgimiento de los microrrelatos tiene mucho que ver con el tipo de vida que llevamos, acelerado y de estilo zapping, pasando de una actividad a otra sin parar. Muchas veces no tenemos tiempo, energía o capacidad de concentración para leer algo más largo. Empezamos a leer una novela y, para cuando la retomamos, hemos olvidado lo leído y tenemos que retroceder. En cambio un microrrelato te cuenta una historia en apenas unos segundos, por lo que es además ideal para nuevos soportes que en principio no están pensados para leer como los móviles, con lo que nos pueden servir para rellenar los pequeños tiempos muertos en desplazamientos en transporte público, salas de espera, etc.
Además, como ya comentaba en otro artículo , la lectura de microrrelatos vía móvil puede servir para fomentar la lectura entre los jóvenes.
Afrontémoslo. Ya se han escrito todas las historias posibles.
Sí, piensa en todos los libros que has leído y las películas que has visto, e incluso en los que ni has leído ni visto, y ahora piensa en una historia completamente diferente…
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Exacto.
Y lo peor es que todas las historias se pueden reducir a tres:
Son las historias que te han contado un millón de veces, pero has de admitir que aún no te has cansado de oírlas. Dan buena fe de ello la pila de libros que esperan en tu mesilla a que los leas.
Quizás es que la originalidad no reside sólo en qué se cuenta, sino en cómo se cuenta, lo que significaría que también tus historias pueden tener su hueco.
Durante el pasado mes de diciembre, hubo un cierto revuelo en los blogs sobre escritura y blogging ante el descubrimiento de que James Chartard, autor del blog Men with pens era en realidad una mujer. No, no se trataba de un caso de transexualidad o travestismo, sino que, como ella misma explicaba en este artículo de Copyblogger, lo hizo porque no quería que relacionaran su nombre con un texto que le habían encargado, y a raíz de ese trabajo recibió muchas más ofertas y mejor remuneradas como hombre que como mujer.