07
abr
2010
El dolor es fuente inagotable de historias, y un excelente motivador. Escribimos para huir del dolor, para analizarlo, para entenderlo, para superarlo o para vencerlo.
Probablemente la escritura misma nació del dolor, del dolor ante la pérdida, en las brumas del olvido, de las hazañas de la generación anterior.
El dolor ha inspirado siempre a los escritores, a los artistas: el dolor por el amor perdido, por el amor imposible, las esperanzas perdidas, los sueños rotos, el dolor de vivir y el dolor de morir.
Todo tipo de dolores.
Lo que no recuerdo es ninguna obra inspirada por un dolor de espalda o un dolor de cabeza, o cualquier otro dolor igualmente prosaico.
El trabajo de un escritor supone pasar muchas horas en la misma postura, normalmente ésta.
SÃ, yo también me sorprendÃ.
Suelo hablaros de cómo mantener a punto la creatividad, hoy os contaré unos trucos fáciles para mantener a punto el cuerpo:
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