Iba a iniciar esta reseña diciendo que ningún amante de los comics debería perderse El invierno del dibujante de Paco Roca, pero la frase correcta es: ningún amante de los tebeos debería perderse El invierno del dibujante de Paco Roca.
Para aquellos de vosotros que no sois de España os diré que el término tebeo procede de la revista TBO, una revista de historietas española que se publicó entre 1917 y 1998, y por extensión ha pasado a nombrar a todos los cómics infantiles.
Esta palabra, tebeo, es despreciada por muchos lectores de cómic, como si los tebeos fueran un producto “menor” por definición, pero pocos de ellos no tendrán recuerdos de su infancia en compañía de Mortadelo y Filemón, Carpanta o 13 Rue del Percebe.
Ahora que están tan de moda los derechos de autor, este cómic nos habla de los autores de los tebeos, que no tenía más derechos que los de hacer sus tiras según las limitaciones de la censura y cobrar por ello. No eran dueños de sus personajes, ni de sus dibujos, ni de sus historietas.

Como ya sabréis, el pasado viernes nos dejó Miguel Delibes.




