Gota 57: No debería estar haciendo otra cosa
Escribir es lo único que, cuando lo hago, no siento que debería estar haciendo otra cosa.
Escribir es lo único que, cuando lo hago, no siento que debería estar haciendo otra cosa.
Hollywood está lleno de gente que aprendió a escribir, pero que evidentemente no sabe leer. Si pudieran leer sus obras, habrían dejado de escribir.
Poner la palabra justa en el lugar adecuado es un logro poco habitual. Condensar la difusa luz de una página de pensamientos en el luminoso destello de una única frase vale un premio de redacción por sí mismo…
Cualquiera puede tener ideas, lo difícil es expresarlas sin derrochar una mano de papel en una idea que debía haberse reducido a un párrafo brillante.
Supongo que si me plantease hacer un viaje lejos y, posteriormente a haberlo decidido, averiguase los recursos de los que dispongo, me podría plantear ir más lejos que si primero averiguase los recursos de que dispongo y en función de estos me plantease viajar.
La diferencia entre las dos aproximaciones estriba en el hecho de viajar a dónde quiero o a dónde puedo.
Si al final decidiese ir a dónde puedo, sólo significaría, entre otras cosas, que lo que quiero, no lo quiero tanto como para invertir en ello recursos y tiempo.
Cumclavis en su artículo: La ilusión de perseguir un sueño…
Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.
Nadie que esté entusiasmado con su trabajo puede temer nada de la vida.
No creo en ello (el bloqueo del escritor). Escribir siempre es difícil. Lo más que puedes esperar es un día en el que todo se desarrolla de manera razonablemente fácil. Los fontaneros no tienen bloqueo del fontanero, y los médicos no tienen bloqueo del médico; ¿por qué la de escritor es la única profesión que ha puesto nombre a la dificultad de su trabajo, y además espera despertar simpatía por ello?
Antes de nada, en el momento más tranquilo de la noche, hazte esta pregunta: ¿debo escribir? Rebusca en lo más profundo de tu interior la respuesta, y si resulta afirmativa, si respondes a esta solemne pregunta con un simple y poderoso, Debo, entonces construye tu vida alrededor de esa necesidad.
Desde el momento en que tomé su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.
Hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro.