Posts etiquetados como ‘Escribir’

Gota 114: Simplemente cuenta la verdad

Yolanda González Mesa

26 ene 2012

Incluso en literatura y arte, nadie a quien preocupe la originalidad será nunca original, mientras que si simplemente cuentas la verdad, sin que te importe un céntimo cuantas veces la han contado antes, en nueve de cada diez ocasiones, resultarás original sin darte cuenta.

C. S. Lewis


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¿Por qué Scrivener es mi software para escritura favorito?

Yolanda González Mesa

23 ene 2012

Hace tiempo que tengo entre los temas pendientes hablaros sobre mi software para escritura favorito, Scrivener, pero siempre he ido posponiéndolo, y no por falta de ganas, sino porque es un programa tan rico, con tantas funcionalidades útiles, que me resulta imposible condensarlas en un único artículo. De hecho, toda esta variedad de funcionalidades puede hacer que parezca confuso en un primer momento, pero en realidad tiene la ventaja de que cada escritor puede utilizar aquello que le resulte más útil, adaptándolo a sus necesidades y modo de trabajo, que serán diferentes de los de otro escritor.

Scrivener es un programa creado específicamente para ayudar en la escritura creativa, ya sea esta de ficción o no, lo que nos permite solucionar problemas que dan los procesadores de texto tradicionales tipo Word, que hacen difícil manejar textos muy largos como una novela, reordenar capítulos o tener a mano las notas.

Además, hasta ahora sólo tenía versión para Mac, pero recientemente han lanzado la versión para Windows.

Para animaros a probarlo, ya que tiene una versión gratuita de 30 días naturales, es decir, que sólo cuenta el día que lo abrimos, he hecho este listado con las razones por las que me gusta tanto y me resulta tan útil:

1. Tener todo a la vista.

Puedes tener en la misma pantalla el texto principal, las notas, las referencias y el material de investigación, sin necesidad de abrir y cerrar ventanas o incluso aplicaciones.

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2. Elegir el tipo y tamaño de letra de trabajo, independientemente del tipo de letra del manuscrito final.

No importa que cambies el tipo de letra a tu antojo, e incluso pongas distintos tipos y tamaños en los distintos capítulos por comodidad, capricho o cualquier otro propósito, el manuscrito final que cree Scrivener tendrá la tipografía estándar.

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3. Trabajar a pantalla completa.

Si necesitas eliminar las distracciones, Scrivener tiene una opción para escribir a pantalla completa.

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4. Editor de textos dividido en dos.

Si necesitas comparar dos textos, puedes dividir la pantalla en dos y trabajar en ambos a la vez.

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5. Guardar las notas en varios formatos junto con el texto.

Tiene una zona en la que almacenar notas y material de referencia en diferentes formatos (textos (doc, txt, rtf, html, pdf, etc.) imágenes (jpg, tif, gif, etc.) y archivos de audio y video (mp3, wav, mov) entre otros.

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6. Localizar y reorganizar capítulos con facilidad.

Los capítulos se pueden localizar y reorganizar con facilidad desde una estructura de árbol. Se pueden agrupar por carpetas para organizarlos mejor y conservar versiones anteriores, todos en el mismo documento, sin que eso influya en la versión final, ya que puedes seleccionar qué se incluirá en el documento final y qué no.

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7. Panel de corcho.

En la vista panel de corcho podemos tener una vista general de toda la historia, y añadirle etiquetas con información adicional.

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8. Vista en esquema o outline.

Igual que el panel de corcho, podemos tener una visión global de nuestro texto fácilmente.

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9. Plantillas de novelas, guiones, guiones de audio, relatos, ensayos, etc.

Con estas plantillas, además de la estructura inicial y, en el caso de los guiones, el formato automático de los diálogos, el manuscrito compilado final tiene ya un formato profesional.

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10. No tienes por qué escribir linealmente.

A veces algunas escenas se nos atragantan y nos impiden avanzar. Un buen truco es, sencillamente, dejar esa parte en blanco y continuar la historia más adelante, para retomarlo posteriormente. En Scrivener hacer eso es fácil, ya que podemos movernos de un capítulo a otro rápidamente.

11. Collections o colecciones.

Esta opción nos permite agrupar distintas partes de un documento (por ejemplo, todas las escenas en las que aparece un determinado personaje, o una subtrama), sin que eso afecta a su posición el documento.

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12. Autoguardado y backup.

La función de autoguardado te evita disgustos, ya que va guardando el archivo donde le indiques a intervalos regulares cuando detecta un período de inactividad. Además puedes establecer backups automáticos en el formato de scrivener o en zip, y decirle cuándo eliminar esos backups.

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13. Los textos pueden estar separados por secciones, pero forman parte de un único archivo.

Podemos dividir el texto en capítulos, escenas, etc. para trabajar con ellos con más facilidad, pero en todos momento forman parte de un archivo único, y como tal se compilarán.

14. Snapshots o instantáneas.

Como he contado un poco más arriba, yo suelo conservar las versiones antiguas de cada capítulo dentro de la carpeta correspondiente por si quiero dar marcha atrás, pero además, cuando vas a hacer un cambio grande o eliminar una buena porción del texto, puedes tomar una snapshot o instantánea del texto, para poder recuperar la versión anterior automáticamente si te arrepientes.

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15. Tutorial interactivo.

Aunque está en inglés, el programa dispone de un tutorial interactivo, que es un proyecto de Scrivener que te lleva paso a paso a conocer el programa de un modo muy práctico.

16. Tiene un precio muy asequible.

Sólo cuesta 45$ (unos 32€) y suele ser fácil encontrar descuentos en páginas tipo Retailmenot o con motivo del NaNoWriMo.

 17. Compila el texto en distintos formatos.

Una vez finalizado el texto, lo podemos compilar en doc, txt o rtf, por si necesitamos hacer los últimos retoques en otro procesador de texto, o directamente en pdf. También encontramos la opción de compilarlo como ebook en formato epub o mobi.

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Como podéis ver, este programa se merecería una serie de artículos, pero siempre me daría la sensación de estar olvidándome de algo. De todos modos, espero que este resumen de mis características favoritas os anime a probarlo.


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Gota 113: Pájaro a pájaro, compañero

Yolanda González Mesa

12 ene 2012

Hace 30 años, mi hermano mayor, que entonces tenía 10 años, debía entregar al día siguiente un trabajo sobre pájaros para cuya redacción había tenido tres meses. Estábamos en la cabaña familiar en Bolinas, y él estaba sentado ante la mesa de la cocina a punto de echarse a llorar, rodeado de cuadernos, lápices y libros sobre pájaros, paralizado por la enormidad de la tarea que tenía por delante. Entonces mi padre se sentó a su lado, le rodeó los hombros con el brazo y le dijo: “Pájaro a pájaro, compañero. Simplemente ve pájaro a pájaro.”

Anne Lamott


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Cómo volver a escribir tras el parón navideño

Yolanda González Mesa

09 ene 2012

CalendarioEl pasado mes de septiembre, después de las vacaciones de verano, os hablé de los trucos que a mí me funcionan para retomar la concentración después de un tiempo sin escribir, pero volver a escribir después de Navidad puede tener otros matices.

La Navidad es tiempo de hacer balance, de ver qué objetivos de los que te propusiste la Navidad pasada has cumplido, en cuáles has fracasado y cuáles ni siquiera has intentado. Y a estos objetivos hay que sumar los nuevos propósitos para el año nuevo…

Da igual si todos esos objetivos son grandes o pequeños, los has compartido o son un secreto, o incluso si están o no relacionados con la escritura: según sea el balance final, según sientas que este balance es una losa o un acicate, volver a escribir puede ser muy duro.

Para superar esos momentos que todos atravesamos de vez en cuando, hay varias cosas que puedes hacer:

1. Repasa las notas del proyecto, pero no el texto.

Repasar las notas que has ido recopilando con tus ideas para el proyecto te ayudará a volver a conectar con él, y a recordar qué te apasionó hasta el punto de comenzarlo.

En cambio, en momentos de baja autoestima, releer lo escrito hará que te fijes sólo en los errores, y eso no hará ningún favor a tu confianza.

2. Soñar despierto.

Visualízate escribiendo, publicando, incluso firmando libros en la Feria del Libro o San Jordi.

Escribir es tu sueño, así que sueña.

3. Escribirte una carta.

Si lo anterior no funciona, escríbete una carta sobre cómo te estás sintiendo.

A todos los escritores se nos da mejor ordenar nuestras ideas por escrito, y dado que es una carta a ti mismo no tiene sentido que te mientas, así que que deberías empezarla de este modo:

Querid@ capull@ sin talento:

Coincidirás conmigo en que ya va siendo hora de que te rindas a la evidencia y admitas que lo tuyo no es escribir. 

A continuación describe las razones por las que debes dejar de escribir, y date ideas para ocupar el tiempo que hasta ahora dedicabas a tus historias. Si hay un rasgo que caracteriza a los escritores es nuestro espíritu de contradicción, así que es bastante probable que antes de llegar al final ya estés dándote razones para seguir intentándolo. Y si no es así, la perspectiva de pasar el resto de tu vida sin escribir seguro que te devuelve al buen camino.

4. Escribe algo realmente malo.

Coge un trozo de papel en sucio o abre un nuevo archivo en tu editor de texto y escribe el peor texto que hayas escrito: repite frases deliberadamente, no corrijas las faltas de ortografía y cuanto menos sentido tenga mejor, la única condición es que esté relacionado con el proyecto en el que estás atascado. Sigue durante 20 minutos y después rómpelo en pedacitos o bórralo del ordenador.

Al día siguiente vuelve a hacerlo, y continúa día tras día, hasta que deje de apetecerte borrarlo.

5. La motivación no es tener ánimo, sino tener motivos.

Una de esas frases que desearías que se te hubiera ocurrido a ti, pero que se le ocurrió a Yoriento, o al menos a él se la leí.

Piénsalo bien: ahora mismo no tienes ánimo para escribir, pero ¿tienes motivos? ¿Sí? Pues al lío…


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7 insultos que los escritores solemos oír

Yolanda González Mesa

12 dic 2011

Una vez que decides que escribir es lo que quieres hacer en la vida, tienes por delante una larga tarea, y no sólo el trabajo de escribir, sino también mucho trabajo emocional, porque no se trata de un trabajo en el que los pasos vengan marcados, no hay una carrera universitaria para escritores, ni puestos de becarios para escritores, ni un escalafón que seguir; cada uno tiene que abrirse su propio camino.

Es una profesión en la que, en solitario, debes luchar para mantener tu estima y tu voluntad de seguir y perseguir tu sueño, lidiando con las cartas de rechazo de las editoriales (o directamente con su silencio), los bloqueos, la soledad del trabajo y, por supuesto, el posible rechazo e incomprensión de las personas de tu entorno. Claro que siempre habrá excepciones, gente que te apoye y te ayude incondicionalmente, pero en algún punto del camino te tocará oír uno o varios de estos insultos:

1. Engreído.

Un escritor es alguien especial, un artista, un intelectual. Tú, eres alguien normal, así que cómo se te ocurre pensar que puedes ser escritor. Si no has tenido éxito en otra profesión, menos vas a tenerlo como escritor, y si lo has tenido, tu vanidad no conoce límites, por creer que también serás bueno escribiendo.

2. Excéntrico.

¿No te podía haber dado por algo más normal como a tu primo el notario o a tu vecino el fontanero?

3. Irresponsable.

Ese tiempo que dedicas a escribir tonterías se lo quitas a tus estudios, trabajo, hijos, pareja, familia, amigos o todo lo anterior. Hasta el perro te mirará mal si retrasas su paseo por terminar un capítulo.

4. Mantenido.

Si te lo puedes permitir, bien porque tengas ahorros o porque tu pareja pueda llevar el peso económico de la familia, quizás te plantees dejar tu trabajo “normal”. La gente aceptará bien que lo hagas por cuidar de tus hijos, estudiar una oposición, e incluso por desestresarte tomándote un año sabático, pero por escribir, por perseguir tus sueños, eso no lo entenderán tan bien.

5. Iluso.

Todo el mundo se conforma y procura ser feliz con lo que le da la vida, y tú crees que vas a conseguir lo inalcanzable para la mayoría

6. Plagiador.

Mucha gente te pedirá que le cuentes de qué va tu historia para luego devanarse los sesos con la intención de soltarte un ” me gusta, me recuerda a tal o cual película, libro, serie, etc”.

Lo peor es que la mayoría de las veces intentan ser cumplidos que tendrás que agradecer.

7. Vago.

Eso de escribir ni es un trabajo ni es nada. La mitad del tiempo lo pasas mirando la pared “buscando inspiración” y luego tecleas un rato y ya está; con la de zanjas que hay por cavar…

 

Y vosotros, ¿qué insultos habéis tenido que soportar?


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Gota 111: ¿Qué es el éxito?

Yolanda González Mesa

28 nov 2011

El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.

 

Winston Churchill


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Gota 110: No nos avergüenza decir que la literatura es nuestro oficio

Yolanda González Mesa

17 nov 2011

No nos avergüenza decir que la literatura es nuestro oficio y nuestra pasión: Cierto, la literatura no salva al mundo; al menos, lo hace visible: lo representa o, mejor dicho, lo presenta. A veces también lo transfigura; y otras, lo trascienden. La representación de la realidad incluye casi siempre su crítica.

Octavio Paz

 


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10 consejos para escritores en Twitter

Yolanda González Mesa

07 nov 2011

TwitterYa os he hablado con anterioridad de las muchas ventajas que proporciona Twitter a cualquier escritor. En mi caso ha sido la mejor manera de dar a conocer mi trabajo y mi blog: recibo casi un 50% más de visitas vía Twitter y otras redes sociales que a través de RSS.

Por eso, si aún no tenéis cuenta en Twitter, o en su día la abristeis pero no la utilizáis, o creéis que podéis sacarle más partido, me voy a permitir daros una serie de consejos fruto de los tres años que llevo observando errores propios y ajenos de escritores en Twitter, consejos que podrían resumirse en uno: No seas ninguno de los siguientes personajes.

1. El hombre de la gabardina.

La queja más extendida entre los tuiteros recién llegados es que no les sigue nadie a pesar de que ellos siguen a muchos.

Si te acercaras con el rostro oculto y sin mediar palabra a un completo desconocido por la calle, y te pusieras a escuchar sus conversaciones, es poco probable que el desconocido mostrara mucho interés en hablar contigo, ¿no te parece? Más bien procuraría ignorarte o alejarse de ti.

En twitter pasa exactamente lo mismo, si no te has molestado en poner una foto de perfil, ni explicar quién eres en la Bio y el único tuit que has escrito es: “Probando twitter”, ¿cómo esperas que sepamos que eres alguien interesante y con quien merece la pena hablar?

Lo primero, pon una imagen en tu perfil a modo de avatar; lo ideal es una foto, porque a todos nos gusta hablar con personas, no con dibujos, pero procura poner algo que permita identificarte fácilmente en un timeline lleno de tuits.

Después, cuenta brevemente quién eres en tu Bio; si no se te ocurre nada especialmente ingenioso, empieza por lo más sencillo y más adelante ya lo cambiarás.

Por último, empieza a hablar, es decir, a tuitear. Al principio puedes sentirte un poco idiota hablando solo, pero eres un escritor, ¿no?, escribe. La gente a la que sigas y que entre en tu perfil podrá leer tus tuits anteriores y saber desde el primer momento cómo escribes.

Y no agradezcas que te sigan con DMs automatizados, a nadie le gusta hablar con máquinas. Si se lo quieres agradecer y no estás en ese momento conectado, hazlo más tarde.

2. El yomímeconmigo.

Twitter es para adultos.

Cuando un niño caprichoso quiere algo, suele empezar una retahíla de este estilo:

—Quiero chuches.

—Quiero chuches.

—Quiero chuches.

—¡Quiero chuches!

—¡Quiero chuches!

—¡Quiero chuches!

—¡QUIERO CHUCHES!

—¡QUIERO CHUCHES!

—¡QUIERO CHUCHES!

Lo que en Twitter equivaldría a:

—Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página).

—Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página).

—Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página).

—¡Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página)!

—¡Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página)!

—¡Lee mi blog (o compra mi libro o hazte fan de mi página)!

—¡LEE MI BLOG (O COMPRA MI LIBRO O HAZTE FAN DE MI PAGINA)!

—¡LEE MI BLOG (O COMPRA MI LIBRO O HAZTE FAN DE MI PAGINA)!

—¡LEE MI BLOG (O COMPRA MI LIBRO O HAZTE FAN DE MI PAGINA)!

A nadie le apetece aguantar a un niño así ni dentro ni fuera de Twitter.

Si tuiteas cosas interesantes y/o ingeniosas a la gente le gustará leerte en Twitter, en tu blog, en tu libro o donde sea sin necesidad de que te pongas pelma.

Habla de ti, pero comparte también información interesante de otros: en Twitter no se sigue al que más sabe, sino al que más comparte.

3. El falso gurú.

Hay quien cree que para ser alguien en Twitter tiene que tener una ratio de 1:100 entre seguidos y seguidores, por lo que se dedica a seguir en masa a todo el que se cruza en su camino, y cuando ha obtenido una buena cantidad de seguidores, deja de seguir a la mayoría de golpe.

No sé si es más triste o ridículo. ¿Cuánto crees que van a tardar tus seguidores en darse cuenta de que no tienes nada que decir?

4. El fan acosador.

Uno de los atractivos de Twitter es que en muchos casos puedes hablar directamente con personas famosas o no a las que admiras, pero, ¿te imaginas lo que debe ser tener a 5.000, 20.000, 100.000 personas hablándote (tuiteándote) a la vez? ¿Tú serías capaz de contestar a todos y cada uno de ellos de manera individualizada, y además trabajar y vivir el resto de aspectos de tu vida?

Por no hablar de que el 95% de los perfiles de famosos en realidad los llevan sus publicistas, o los becarios de sus publicistas?

¿Realmente te hace tanta ilusión que el publicista o el becario te agradezcan que hayas comprado el libro, disco o película del famoso de turno?

Twitter está lleno de personas reales interesantes que conocer, y seguramente tú eres uno de ellos, no te centres en los nombres.

5. El escritor con publicista.

Querido escritor consagrado, estoy segura de que el publicista o becario de publicista que lleva tu cuenta en Twitter es una persona estupenda y muy interesante, y me encantaría seguirle, pero no en una cuenta con tu nombre.

Me parece estupendo que los escritores consagrados no tengan ganas y/o tiempo para interactuar en Twitter con sus lectores, pero si no son ellos mismos los que tuitean, no deberían fingir que es así, porque es muy fácil descubrirlo y lo que podía ser un buen modo de promoción termina convirtiéndose en publicidad negativa y pérdida de reputación.

Si la tuya no es una cuenta personal, llámala por su nombre y di que se trata de un canal de noticias sobre ti en Twitter. A tus lectores les resultará igualmente interesante y no se sentirán engañados.

6. Los chupapollas.

El plural viene de que todos lo hacemos un poquito en Twitter, y el nombre hace referencia a una frase del Sr. Lobo, el personaje de Harvey Keitel en Pulp Fiction: “Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía“.

Y es que el nivel de peloteo en Twitter a veces es abrumador: que sí, que todos somos maravillosos y nos queremos mucho, pero ¿qué tal si añadimos un poco de sana crítica constructiva a nuestras conversaciones de vez en cuando? ¿No aprenderíamos todos más?

7. El antideportivo.

En Twitter hay poca crítica, pero de vez en cuando la hay, y debes aprender a lidiar con ella, y esto vale tanto para escritores famosos como desconocidos.

Es muy agradable que te digan en Twitter lo estupendo que eres, pero también te dirán lo que no les gusta de ti, y esa es una información que puede ser muy valiosa para ayudarte a mejorar, así que aprovecha y agradécela como se merece.

Si buscas un entorno en el que sólo te digan lo mucho que vales, limítate a ver el contador de visitas de tu blog, tu puesto en la lista de escritores más vendidos o a ir todas las tardes a merendar a casa de tu abuela.

Eso sí, tienes que distinguir siempre entre la crítica constructiva y la que no lo es, recuerda: Don’t feed the troll!

8. El profundo.

Twitter es una herramienta de promoción y aprendizaje excelente, pero también un sitio estupendo para relajarte con una charla intrascendente.

La grandeza de Twitter es que puedes darte a conocer o conseguir ayuda para localizar una información que te interesa, pero también sirve para pasar una noche divertida compartiendo un sofá virtual con miles de amigos con los que hacer bromas sobre los despropósitos de la serie Felipe y Letizia.

El tuitero profundo cree que Twitter tiene una serie de reglas que todo el mundo debe seguir (casualmente, aquellas con las que está de acuerdo), pero se trata sólo de un instrumento y pretender unas normas de uso viene a ser como querer decir qué temas de conversación son adecuados para el móvil y cuales para el teléfono fijo.

Si no te gusta el comportamiento de alguien en Twitter, sencillamente, deja de seguirle.

9. El troll aspirante a gurú.

Otro personaje recurrente de Twitter, que se dedica a criticar a cualquiera con más de 5.000 followers tildándole de gurú, mientras agradece los nuevos seguidores en interminables respuestas llenas de nicks desconocidos para que todos veamos lo interesante que le encuentran.

Alterna esos tuits con periódicos berrinches del tipo: “@… es un gurú, no me sigue, ni me responde a cada tuit en el que le menciono. No sé quien se piensa que es, pero ahora mismo le bloqueo”.

Lo cual a @… le da igual, porque sólo ve en él a un pelma y, francamente, los demás también.

10. El llorica.

No hay nada menos sexy que el olor a desesperación, así que si queréis que la gente os haga retuits y os recomiende a sus seguidores, no supliquéis esos RTs y recomendaciones, ni hagáis la pelota al tuitero de moda.

Charlad, relacionaos, dejad que os conozcan y sobre todo hacer un contenido lo suficientemente interesante y con la suficiente calidad como para que obtenga esos RTs por sus propios medios.

Resulta obvio que un RT de alguien con miles de followers produce un aumento inmediato de tus visitas o de tus propios seguidores, pero para que esos visitantes puntales se conviertan en lectores habituales de tu blog o seguidores permanentes, lo que encuentren una vez allí ese RT debe nacer de un interés por compartir algo interesante, no para ver si dejas de dar el coñazo pidiendo RTs 15 veces al día.

¿Y vosotros qué personajes consideráis que son un error en Twitter?


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Gota 109: La escritura se parece a la escultura

Yolanda González Mesa

31 oct 2011

La escritura no es como una pintura en la que añades elementos. Lo que el lector ve no es lo que pones en el lienzo. La escritura se parece más a la escultura en la que quitas, eliminas, hasta hacer visible la obra. Incluso aquellas páginas que borras de algún modo permanecen.

Elie Wiesel


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Cómo lidiar con las críticas

Yolanda González Mesa

24 oct 2011

Una crítica es una manera excelente de ver tu obra a través de los ojos de otro. Nuestras historias son como nuestros hijos, no podemos ser objetivos ante sus defectos, y menos si aún estamos convalecientes de un largo embarazo y peor parto. Algo que nos ha costado tanto esfuerzo no puede ser otra cosa que perfecto.

Por eso mismo es importante dar a leer nuestro trabajo a críticos de confianza que nos hagan ver los fallos que podamos haber cometido al escribir, faltas de ortografía incluidas, pero no es nada fácil. Oír lo estupendo escritor que eres está muy bien, una justa recompensa a tu esfuerzo, pero (y siempre hay un pero) oír que podías haber hecho algunas cosas mejor, cuesta.

Aquí tenéis ocho consejos para lidiar mejor con las críticas:

1. No dejes/cuentes tu historia a cualquiera.

El hecho de que tengas una relación estupenda con tu pareja/madre/amiga/hermana/monitor de tai-chi, no les convierte automáticamente en buenos críticos literarios. Busca como lector Beta a alguien cuyo criterio literario respetes. Pregúntales sobre los tipos de libros que suelen leer y que te den su opinión razonada sobre ellos.

2. No tienes que hacer todos los cambios.

Tu criterio también cuenta, separa los consejos que aportan a tu historia y la mejoran y los que no. Lo mejor es que no hagas esos cambios inmediatamente, sino que esperes un tiempo, los medites y después los apliques en la medida que creas más convenientes.

3. No te lo tomes como algo personal.

Aunque nuestros libros sean nuestros bebés, no nos lo tomemos como un ataque personal, nosotros somos los que hemos pedido la opinión y la otra persona sólo busca ayudar.

4. Cuidado con las opiniones de otros escritores.

En la mayoría de casos no te dirán cómo deberías escribir tu libro sino cómo lo habrían escrito ellos, busca un buen lector como crítico antes que un buen escritor.

5. Busca una segunda opinión.

Contrasta críticas y opiniones; si varias personas te dicen que algo no está bien, habrá alguna razón.

6. Si fallas una vez no significa que falles la próxima.

Si realmente la conclusión es que tu historia no funciona, no significa que no vayas a triunfar la próxima vez, sigue intentándolo.

7. Todo tiene arreglo.

Cuando das por concluido un proyecto, a veces es duro volver sobre tus pasos para seguir trabajando en él. Es fácil dejarse llevar por la tentación de abandonarlo, pero no están las buenas ideas para ir desperdiciándolas, si tu historia tiene potencial, arréglala.

8. Lee entre líneas.

Quizás no te están contando todos los fallos que han encontrado por no herir tus sentimientos, y eso no te ayuda. Por esa misma razón no debes enfadarte o la próxima vez no serán completamente sinceros contigo.


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