Con el paso de los años he escrito un gran número de historias y aún no sé cómo hacerlo, excepto escribiendo y corriendo riesgos.
Procrastinando en vez de escribir.
Con el paso de los años he escrito un gran número de historias y aún no sé cómo hacerlo, excepto escribiendo y corriendo riesgos.
A continuación os cuento lo que me resultó interesante en las últimas semanas. Para recibir esta información en el momento, os recomiendo seguirme en Twitter o Facebook.
Para escribir:
La Guardia Civil informa de una estafa a padres de jóvenes escritores. Una falsa editorial llamada así, Jóvenes escritores, contacta con los colegios para que estos envíen relatos de los alumnos con el fin de publicar los mejores de la provincia o de España. Los padres de los seleccionados compran uno o incluso varios ejemplares, pero una vez enviado el dinero nunca los reciben.
10 razones por las que debes tener un blog además de una cuenta en Twitter por J. J. Merelo
Ya hay versión para Windows del software para escribir sin distracciones OmmWriter, y preparan una versión para iPad
Unas “peculiares” recomendaciones literarias.
Desde el blog Historias de la historia se lanza la campaña Letras en el Sahara en colaboración con el proyecto Bubisher (un bibliobús para los campamentos de refugiados saharauis). El objetivo es llevar lectura a los refugiados, sobre todo a los niños. ¡Colabora!
Juan Gómez – Jurado, autor de bestsellers de éxito internacional, publicó un artículo contra la Ley Sinde que hizo que Alejandro Sanz le desafiara a regalar uno de sus libros. Y eso hizo, colgó para su descarga gratuita Espía de Dios y a cambio propuso que a quien le gustara donara a la ONG Save the children 1€ . La respuesta en internet no se hizo esperar y Save the children ha recaudado una importante cantidad de dinero, la fama y las ventas de los libros de Juan Gómez – Jurado han aumentado, y varios autores se han sumado a la iniciativa colgando sus libros de manera gratuita.
Otro autor que apuesta por el libro electrónico es Lorenzo Silva que ha puesto a la venta sus libros en formato digital desde 3,95€
Disponible para su descarga gratuita Condenados, última novela de Santiago Eximeno en formatos EPUB/PDF/MOBI/FB2.
La broma de La regenta, una cabronada literaria para ignorantes.
La editorial Cátedra proporciona acceso online obras de su catálogo histórico, difíciles de localizar en formato impreso. De momento el acceso a las mismas es gratuito.
Entrevista a Riccardo Cavallero, director general de libros Grupo Mondadori llena de bonitas palabras, veremos si lo llevan a la práctica:
“Si yo compro el Financial Times desde la suscripción digital, tengo también derecho a recibir la copia en papel. Igual que un libro.”
“Cuando la piratería se convierte en un fenómeno económico tan relevante, no es la policía la que lo tiene que solucionar. Hay que buscar una solución económica a nivel editorial.”
El monográfico El futuro de las publicaciones electrónicas, editado por Fundación Telefónica y Ariel, en el que una docena de expertos del mundo editorial, académico, económico y jurídico han aportado sus valoraciones y previsiones sobre el devenir de este ámbito concluye, entre otras cosas, en que el futuro de los libros digitales pasa por la publicidad.
El paralelismo entre lo que supuso la aparición del libro de bolsillo y la aparición del libro electrónico por Mike Shatzkin en el blog Anatomía de la edición.
Siempre he sentido envidia de los pintores y escultores. Pueden crear una obra y dejarla “Sin título” sin preocuparse de nada más, incluso pueden tener varias obras “Sin título” sin mayor problema.
Los escritores no tenemos ese privilegio, incluso el más breve de los cuentos requiere un título. Uno de mis microrrelatos tiene un título tan largo como su contenido, de hecho, si nos atenemos al número de caracteres, el título es más largo que el contenido.
Así que ya que tenemos que hacerlo, hagámoslo bien. Las características que debe tener un buen título son:
…y no lo que hago.
En este blog os he dicho muchas veces lo importante que es perseverar con una historia a toda costa. Mucha gente no logra su sueño de ser escritor, porque se dedica a acumular obras inconclusas, y la principal diferencia entre ellos y los autores publicados es que estos últimos sí acabaron su libro.
Bueno, pues hoy voy a contradecirme a mí misma: he decidido dejar a un lado la novela que estaba escribiendo y empezar otra.
Llevo ya dos años intentando que mi novela tome forma y, como habéis podido deducir por lo poco que varía el contador de palabras de la esquina superior derecha del blog, cada vez me siento más bloqueada.
Hace unos días, sin embargo, una excursión que hizo mi hijo mayor me inspiró una idea para una novela, que lleva desde entonces rondando en mi cabeza. El pasado sábado, mientras comentaba con mi marido las dificultades que estaba teniendo, comencé a contarle la nueva idea. En el momento en que empecé a hablar la historia fluyó sola, la estructura, los personajes, sus motivaciones… todo, incluso la frase inicial y la final, y por supuesto, con ello el impulso, casi la necesidad, de escribirla. Y eso es lo que estoy haciendo.
En estos pocos días he escrito más de 1.000 palabras, que no está mal si lo comparamos con lo que llevaba hasta ahora de la otra historia, así que la decisión está tomada.
Para mí hubiera sido más fácil no decíroslo, cambiar simplemente de historia y aquí no ha pasado nada, pero desde el primer momento dije que os contaría todo el proceso de creación de mi primera novela, y esto forma parte de él. Además, sé que esto me va a enseñar algo: o bien que es un error empeñarse en continuar una historia que no termina de cuajar, o que es un error dejarla a medias y cambiar a otra. Sea como sea, lo iré compartiendo con vosotros.
Hay libros que se niegan a ser escritos. Se mantienen firmes año tras año y no se dejan persuadir. No es que no haya ahí un libro y que no merezca ser escrito, es sólo que la forma correcta de la historia no se presenta por sí misma. Cada historia tiene sólo una forma correcta y si no logras encontrarla, la historia no te la mostrará por sí misma.
Es duro perseguir tus sueños. Da igual si se trata de escribir o cualquier otra cosa. Constantemente te encuentras gente que te dice “no puedes”, a veces incluso sin mala intención, sólo para ahorrarte una decepción.
No es fácil decir “soy escritora” o “soy pintor” o “soy malabarista” cuando te preguntan a qué te dedicas. Mucha gente te tachará de loco o friki o al menos de excéntrico.
Si eres madre puede que incluso se ocupen de que tus hijos se enteren de cuál es su opinión.
Si tienes una buena posición en otra profesión, serás “el listo que todo lo sabe” y que cree que, como triunfó en un área, también puede triunfar en otra.
A la masa no le gusta que nadie deje de ser eso, masa.
Pero es que cuando lo dices “soy escultor”, “soy guionista”, “soy músico”, sientes que es eso lo que te define, que es eso lo que eres y no puedes evitarlo, forma parte de tu naturaleza.
La buena noticia es que, cuando empiezas a responder a la pregunta de a qué te dedicas con un “soy escritora”, cada vez es más fácil, hasta que te sale de manera natural como a otros “soy economista” o “soy ama de casa”.
Y si te entran dudas, recuerda siempre que eres lo que eres, para bien o para mal:
Y la traducción:
Soy lo que soy.
Soy mi propia creación especial,
así que ven a echar un vistazo.
Lánzame tomates o dedícame una ovación.
Es mi mundo, en el que quiero
tener un poco de orgullo.
Mi mundo, y no es un lugar
en el que tenga que esconderme.
La vida no vale nada hasta que puedes decir:
eh, mundo, soy lo que soy.
Soy lo que soy.
No quiero que me alabes,
ni que me compadezcas.
Golpeo mi propio tambor,
algunos piensan que es ruido,
yo creo que es bonito.
Y qué si amo cada pluma
y cada lentejuela
Por qué no intentarlo,
y ver las cosas desde
un ángulo diferente.
Tu vida es un engaño
hasta que puedes decir:
eh, mundo, soy lo que soy.
Soy lo que soy,
y lo que soy no necesita excusas.
Reparto mis propias cartas,
a veces ases,
a veces doses.
Es mi vida, y no admite devolución ni fianza.
Una vida, así que es hora de abrir el armario.
La vida no vale nada hasta que puedes decir:
eh, mundo, soy lo que soy.
Los libros no se escriben, se reescriben, incluso el tuyo. Es una de las cosas más duras de aceptar, especialmente cuando tras la séptima reescritura aún no has terminado.
No sé mucho sobre cursos de escritura creativa, pero no te dicen la verdad si no te enseñan, primero, que escribir es trabajar duro, y segundo, que tienes que dejar de lado buena parte de tu vida, tu vida personal, para ser escritor.
Se te ocurre una idea, una idea estupenda, claro, como todas las tuyas. Comienzas a escribir y, cuando llevas unos cuantos capítulos, la historia toma un derrotero diferente y tienes que modificar todo lo que has escrito hasta el momento. Así que lo reescribes, avanzas un poco más, pero un nuevo elemento viene a cambiarlo todo, y de nuevo toca reescribir. Y avanzas otro poco y… el tiempo pasa entre reescritura y reescritura y nunca terminas el primer borrador.