Posts etiquetados como ‘Inspiración’

Gota 114: Simplemente cuenta la verdad

Yolanda González Mesa

26 ene 2012

Incluso en literatura y arte, nadie a quien preocupe la originalidad será nunca original, mientras que si simplemente cuentas la verdad, sin que te importe un céntimo cuantas veces la han contado antes, en nueve de cada diez ocasiones, resultarás original sin darte cuenta.

C. S. Lewis


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Cómo retomar la escritura tras un parón

Yolanda González Mesa

19 sep 2011

Todos necesitamos descansar de vez en cuando, incluso si lo que hacemos nos apasiona, como es escribir. En otras ocasiones las interrupciones no son voluntarias: repuntes de trabajo, compromisos familiares, enfermedades…

    En cualquier caso, la escritura tiene mucho de hábito y, cuando dejamos pasar un tiempo sin escribir, nos puede costar retormarlo y volver a conectar con nuestro lado creativo.

    Para ayudarnos en el proceso hay varias cosas que podemos hacer:

    1. Limpiar el escritorio.

    Una de las excusas más utilizadas para retrasar el momento de empezar a escribir es la imperiosa necesidad que nos asalta de ordenar y limpiar nuestro escritorio, afilar todos los lápices, reorganizar el sistema de archivos del ordenador…, pero de vez en cuando sí es importante hacer una buena limpieza, que nos permita reemprender el trabajo en un entorno fresco y despejado.

    Por supuesto, la herramienta que no debe faltar a la hora de limpiar nuestro escritorio es una bolsa de basura: debemos intentar eliminar tantas distracciones y estorbos como podamos. No temáis dejar demasiado vacío vuestro lugar de trabajo, si os parecéis en algo a mí, no tardaréis en volver a llenarlo.

    Esto también se puede aplicar al escritorio virtual, es decir, al ordenador. Puede ser un buen momento para eliminar las aplicaciones que alguna vez instalamos y nunca usamos, eliminar archivos obsoletos y hacer un escaneo y reparación del disco duro. Nuestro ordenador funcionará mejor y nos resultará más fácil trabajar.

    2. Regalarte nuevas herramientas.

    Dependiendo de nuestro presupuesto puede tratarse de una estilográfica o un ordenador nuevos, pero también puede ser algo más sencillo como un cuaderno.

    Muchos escritores adoramos comprar material de papelería, y consideramos un placer estrenarlo, así que aprovechémoslo para motivarnos a escribir.

    3. Releer lo escrito anteriormente.

    Si quieres continuar una obra que dejaste a medias, releela.

    Si prefieres escribir algo nuevo, repasa tu archivo de ideas.

    Normalmente no es bueno releer en lo que se está trabajando, porque eso te lleva a encontrar fallos y a ponerte a corregirlos en vez de seguir avanzando. En cambio, si sientes que te has alejado demasiado de tu obra, que te resulta ajena, puedes reencontrarte así con ella, de manera que recuerdes lo que te “enamoró” de ella en primer lugar, aquello que te impulsó a empezar a escribir.

    4. Empezar poco a poco, pero con constancia.

    Escribir es un ejercicio como cualquier otro y, por tanto, puede no ser buena idea forzarnos a retomarlo con mucho ímpetu, porque si no da buenos resultados podemos sentirnos frustrados.

    Ponerse pequeñas metas cada día puede hacer más sencillo encontrar otra vez las ganas y el tiempo para escribir.

    5. Busca motivación externa.

    Lee blogs y libros sobre literatura, relee la obra de tu autor favorito, retoma el contacto con otros escritores que conozcas, y pide ayuda a la gente de tu entorno para recuperar la motivación.


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    Escribe el libro que te gustaría leer

    Yolanda González Mesa

    05 sep 2011

    Aquellos de vosotros que lleváis leyéndome desde el principio recordaréis que una de las razones por las que creé Tinta al Sol fue para adquirir disciplina y constancia al escribir, con el objetivo de aplicar dicha disciplina a terminar una novela cuya idea me rondaba desde hace tiempo.

    Dos años después, escribía a todas horas y mi cabeza bullía de creatividad produciendo idea tras idea… para el blog. Mientras tanto la novela no avanzaba.

    El concepto central de la novela me gustaba, y me parecía que era bastante original, pero no lograba darle forma. Eso en las raras ocasiones en que me ponía a trabajar en ella, porque siempre parecía encontrar mejores cosas que hacer.

    Y es que el problema era que tenía un concepto, un tema, incluso unos personajes, pero no una historia.

    Sin embargo, hace unos meses, como ya os contaba en el artículo Haz lo que digo…, se me ocurrió una historia para otra novela. En cuanto empecé a hablarle de ello a mi marido vi claro todo: la trama, los personajes, incluso la frase final.

    Entonces decidí abandonar la anterior novela y comenzar esta, no sin muchas dudas, porque se supone que una de las principales virtudes de un buen escritor es saber perseverar con una historia por muchas dificultades que surjan, ya que de otro modo nadie terminaría un libro.

    El resultado es que en este tiempo he escrito tres veces más palabras de esta última novela, y estoy convencida que eso se debe, no sólo a que ahora tengo una historia que contar sino a que el primero era un libro que me gustaría escribir, y el segundo es un libro que, además de escribir, me gustaría leer. Por el tipo de historia que es y los elementos que la conforman es el tipo de libro que yo compraría.

    El resultado de esto es que, a la vez que escribo, siento curiosidad por qué les va a pasar a los personajes a continuación, y me divierte imaginar situaciones sin aparente salida, para luego devanarme los sesos pensando posibles soluciones.

    No por eso dejo de tener los problemas y miedos habituales del proceso de escritura: aún no sé cómo va a discurrir buena parte de la historia, cómo voy a resolver algunas cuestiones fundamentales o la evolución de los personajes, e incluso tengo pequeños momentos de bloqueo en los que me pregunto a mí misma, ¿y ahora qué?, pero no dejo de escribir, con la confianza de que iré solventándolo todo a medida que avance la historia.

    Todo esto hace que esté disfrutando muchísimo con el proceso, cosa que no me ocurría ni remotamente con la anterior novela, y creo que estas sensaciones se transmitirán también a los futuros lectores.


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    La creatividad es contagiosa

    Yolanda González Mesa

    06 jun 2011

    Escribir es una actividad casi siempre solitaria. Te sientas frente al ordenador o al papel en blanco y luchas por extraer un texto de tu cerebro. Pero ese texto no sale de la nada, ni te es susurrado por ninguna musa, surge de una combinación de cosas: experiencias, lecturas, sentimientos y anhelos se mezclan y dan lugar al texto que escribes.

    TicWisdom

    Ya os he contado que formo parte de un nuevo proyecto llamado TicWisdom que pretende ser un foro abierto a la cultura digital, el aprendizaje y el conocimiento.

    Una de las últimas reuniones que tuvimos algunos de los miembros del equipo transcurrió en una terraza frente a un café, comiendo en un restaurante asturiano y después paseando por el centro de Madrid. A mi vuelta a casa no sólo tenía un montón de ideas surgidas en común para TicWisdom, sino también varias ideas para el blog (como este artículo) y para la novela. Ideas que, por otra parte, no habrían nacido con la misma naturalidad y fuerza si nos hubieramos quedado encerrados 6 horas en un despacho.

    Y es que rodearte de gente creativa activa automáticamente tu creatividad poniéndote en el estado mental adecuado para escribir o para realizar cualquier otra labor creativa.

    La creatividad de esas personas no tiene por qué tener relación con la escritura, pueden ser creativos en otras actividades artísticas, o en su trabajo, o para hacer regalos o para la cocina. Ni siquiera tienen que ser profesionalmente creativos, eso es lo de menos, simplemente deben ser gente con ganas de hacer algo y decir luego: esto lo he hecho yo con mi esfuerzo e ilusión.

    Y la excusa de que la gente a tu alrededor es gris y aburrida no sirve: si has llegado hasta aquí es porque tienes acceso a internet, y en la red hay miles de personas creativas, así que empieza a comentar en los blogs, a comunicarte en las redes sociales, en foros, etc.

    Ábrete a los demás y deja que la creatividad fluya; contagia y contágiate de esa energía única.

     

     

    Gota 103: Schenectady, servicio de ideas

    Yolanda González Mesa

    02 jun 2011

    La gente me pregunta de dónde saco mis ideas. Siempre contesto: “Schenectady”. Me miran confusos y añado: “Sí, en Schenectady hay un “servicio de ideas” y cada semana como un reloj me envía un paquete fresco de seis ideas por 25 dólares”. Cada vez que lo digo en una conferencia en alguna universidad hay algún pardillo que se me acerca y pregunta la dirección del servicio.

    Harlan Ellison

    Gota 93: Fly me to the moon

    Yolanda González Mesa

    02 mar 2011

    Fly me to the moon

    Gota 87: No podría sentarme seriamente a escribir una novela seria

    Yolanda González Mesa

    26 ene 2011

    No podría sentarme seriamente a escribir una novela seria a no ser que fuera para salvar mi vida; y si fuera indispensable seguir adelante y nunca relajarme riéndome de mí misma y de otras personas, estoy segura de que me colgaría antes de terminar el primer capítulo.

    Jane Austen

    Gota 86: Tic-t?…

    Yolanda González Mesa

    19 ene 2011

    Tic-t?...

    Gota 85: ¿Cómo compones?

    Yolanda González Mesa

    14 ene 2011

    ¿Cómo compones? Leyendo,

    y lo que leo imitando,

    y lo que imito escribiendo,

    y lo que escribo borrando,

    y de lo borrado escogiendo.

    La Dorotea de Lope de Vega

    El proceso creativo según el tipo de escrito

    Yolanda González Mesa

    10 ene 2011

    Comienzo el año (que, por supuesto, deseo que sea muy feliz, etc. etc.) reflexionando sobre el proceso creativo como experiencia.

    Desde que empecé a publicar el blog, me he dado cuenta de que mis sensaciones ante el proceso creativo son muy diferentes en función de en qué esté trabajando. Hablo de sensaciones porque realmente no lo siento como un proceso intelectual. Supongo que eso es precisamente lo que hace adictivo este trabajo, que es mucho más.

    Como tengo curiosidad por saber si vosotros percibís así el proceso creativo, empiezo por contaros como siento yo el mío según el tipo de escrito:

    (más…)