Vaya por delante que, a pesar de lo que voy a decir a continuación, soy una fan convencida de J. K. Rowling.
Sé que queda más “progre” acusarla de ser más una diosa del marketing que una escritora, pero el mero hecho de lograr que millones de niños hayan leído sus libros, incluso si son los únicos que leen en toda su vida, la hacen merecedora de todo el dinero y el reconocimiento que ha obtenido, independientemente de la calidad literaria de sus obras.






