Posts etiquetados como ‘Mi novela’

Cómo elegir el punto de vista y la voz narrativa

Yolanda González Mesa

01 oct 2012

megáfonoUna de las cosas que más me ha costado y que más parones me ha supuesto al empezar a escribir mi novela es elegir el punto de vista y la voz narrativa con que contarla.

La historia me vino a la cabeza en primera persona: la protagonista empezó a contarme su historia y yo la fui transcribiendo. El problema es que eso sólo me funcionó en los primeros capítulos, después era un inconveniente por las características propias de esta voz narrativa y por las de mi novela.

En principio pensé seguir con esa primer persona y arreglarlo más tarde. Ya sabéis que estoy decidida a escribir el primer borrador sin interrupciones, y sin permitirme a mí misma editar lo ya escrito. Pero la bola se iba haciendo cada vez mayor y ya no sólo estaba afectando a cómo estaba contando la historia, sino a lo que estaba contando, a la historia en sí.

Así que decidí que, a pesar de todo, tenía que frenar y analizar con cuidado cuál era el mejor narrador para la novela. Para ello seguí un método que comparto aquí con vosotros por si os resulta útil. No os voy a contar los tipos de narradores que existen, porque para eso no tenéis más que consultar este artículo de la Wikipedia, lo que quiero contaros es la línea de pensamiento que seguí para tomar la decisión:

1. Elegir el punto de vista.

Los mismos hechos cambian en función del punto de vista de cada persona implicada en ellos, (cualquier pareja casada puede dar fe de ello). Lo que para un personaje es muy importante, para otro puede ser un detalle irrelevante; lo que para uno es motivo de tristeza, para otro puede serlo de enfado o incluso de alegría.

La mayor parte de las historias se cuentan desde el punto de vista del protagonista, es decir, nos muestran su visión de los acontecimientos y cómo los vive. Eso hace que el lector se identifique más fácilmente con el protagonista y se engancha la historia desde el principio.

En cambio en otras novelas, como La piedra lunar de Wilkie Collins, la narración salta de un punto de vista a otro, lo que permite dar una versión más completa de la historia, pero hace más difícil ese proceso de identificación del lector, y requiere un esfuerzo extra por parte del autor para que no haya desequilibrios entre los narradores.

En mi caso, el punto de vista en el que me centro es el de la protagonista, que es la razón por la que escribo esta historia.

2. Elegir si la historia la cuenta uno de los personajes o un narrador.

El siguiente paso fue pensar quién quería que contase la historia: uno de los personajes, la protagonista o un narrador ajeno.

Si era uno de los personajes, podrá contar aquello de lo que haya sido testigo o lo que le hayan contado. En mi caso no me servía, porque, como he dicho en el punto anterior, lo que me interesa de esta historia es la vivencia de la protagonista.

Si lo contaba la protagonista, tenía que justificar que lo estuviera contando. ¿Si estaba contando eso, había sobrevivido a todo? ¿Acaba de pasarle y lo contaba inmediatamente, o había pasado mucho tiempo? ¿Por qué lo contaba? Sé que en muchas novelas contadas en primera persona por el protagonista esto no se justifica, simplemente el personaje empieza a contar “Yo hice esto y lo de más allá”, pero en mi novela, al poco me empezó a chirriar por todas partes.

También tenía el inconveniente de que, aunque ese personaje es el protagonista, contar su historia en primera persona centraba demasiado la atención en ella, y dejaba al resto como meros comparsas, y yo quería darles más peso.

Además la historia se centraba así demasiado en “yo sentí”, “yo pensé” y “yo creí”, es decir, era más lo que contaba que lo que la acción por sí sola mostraba, y eso puede ser aburrido para el lector. De hecho, ya estaba aburriéndome a mí como autora.

Por eso, me decanté por un narrador ajeno, que contara la historia al lector.

3. Decidir cuánto sabe ese narrador.

Una vez que elegí usar un narrador externo, debía decidir si ese narrador iba a ser omnisciente, es decir, sabe todo de todos los personajes, su presente, pasado y futuro, conoce todos los hechos y sus consecuencias.

Como he dicho antes, el foco de interés en mi historia es cómo afecta esta a mi protagonista, así que no necesito un narrador que cuente todo, sino sólo aquello que afecta a mi personaje, por lo que mi narrador no es omnisciente, sino limitado y sólo cuenta lo que siente, piensa y le sucede a la protagonista.

4. Decidir si el narrador va a ser objetivo o subjetivo.

Un narrador objetivo sólo ve el exterior de los personajes, en cambio uno subjetivo sabe lo que piensan y sienten también.

En mi caso, me convence más un narrador subjetivo, aunque debo tener siempre presente estar atenta de no abusar de “contar” en vez de “mostrar” lo que pasa por la cabeza y el corazón de mi protagonista.

5. Decidir si el narrador es neutral.

En ocasiones un narrador puede ir más allá de la narración de los hechos y dar su opinión. Yo he elegido un narrador neutral, pero en otras ocasiones, un narrador irónico o uno que hable como la voz de la razón frente al comportamiento de los personajes, puede enriquecer una historia.

No olvidemos que el narrador es un personaje que creamos como autores para que le cuente la historia al lector, así que podemos darle una personalidad concreta si creemos que eso beneficia al texto.

 

Y de este modo he llegado a elegir a mi narrador, un narrador en tercera persona, externo, limitado, subjetivo y neutral; al menos de momento, conociéndome, puede que cambie de opinión más adelante. Si ese fuera el caso, lo compartiría con vosotros como siempre.


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Textos largos versus textos cortos

Yolanda González Mesa

07 jun 2012

Esta es una entrada breve para compartir con vosotros una sensación que tengo: cuanto más metida estoy en mi novela, cuanto mejor va ésta, menos inspiración tengo para crear microrrelatos. Tanto es así que, los últimos relatos me han salido más largos de lo habitual en mí.

De hecho, también vengo notando un descenso en vuestros comentarios a los mismos, y no sé si es porque preferís los micros ultrabreves o, sencillamente porque los últimos no se prestaban tanto a opinar.

De cualquier modo, siento como si, al estar centrada en escribir textos largos, los cortos me supusieran un esfuerzo mayor, como si la zona de mi cerebro que crea textos de una determinada longitud fuera muy distinta de la que crea textos breves.

¿Tenéis vosotros esa sensación? Cuando os concentráis en escribir textos largos, ¿os resulta difícil crear textos cortos y viceversa?


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Escribiendo mierda

Yolanda González Mesa

07 may 2012

correccionesDecía Richard Baush que dudar de tu talento demuestra tu talento, ya que, si lo tienes, sabes cómo debería ser un texto, y eres capaz de reconocer que el tuyo no ha alcanzado el punto de excelencia que debería. Y si hay algo que se nos da bien a todos los escritores es dudar de nuestra obra.

De hecho, la mayoría de las veces, no damos por concluida una obra porque creamos que está perfecta, sino porque no soportamos la idea de revisarla una vez más.

Por eso hay veces que algunos textos se nos atragantan, y nos sentimos incapaces de continuar, porque nosotros mismos nos damos cuenta de que lo que estamos escribiendo es basura.

A mí me ha ocurrido recientemente con un capítulo de mi novela. Lo que escribía carecía de ritmo, era excesivamente explicativo y repetitivo, o sea, mierda, pero aún así en ese momento no encontraba el modo de hacerlo mejor, así que decidí escribirlo tan mediocre como salía de mi cabeza.

¿Por qué? Porque si no, no podía hacer avanzar la historia hasta el siguiente capítulo. Necesitaba ver esa parte escrita, aunque fuera de cualquier manera, para saber qué iba a ocurrir a continuación.

Desde luego no tengo intención de dejar esa parte así, incluso he reutilizado parte del diálogo dos escenas más allá con más acierto, creo. Lo que he decidido es que no voy a perder ahora tiempo intentando arreglarlo, porque mi objetivo es terminar este primer borrador. Una vez acabado, llegará la etapa de la edición y reescribiré esa parte o la eliminaré, trocearé, moveré o lo que sea que tenga que hacer para corregirla.

He caído demasiadas veces en la trampa de los primeros capítulos, y ahora veo que esas trampas te esperan agazapadas en cualquier rincón de tus escritos.


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Nos vemos dentro de unos días

Yolanda González Mesa

30 mar 2012

Nos vemos en unos díasDejo descansar el blog por unos días, hasta el próximo día 12, para renovar energías, pero sobre todo para darle un empujón definitivo a la novela, que aunque no lo parezca va por buen camino.

Espero que también vosotros podáis descansar y que las musas os sean propicias.
Un abrazo.

Escribe el libro que te gustaría leer

Yolanda González Mesa

05 sep 2011

Aquellos de vosotros que lleváis leyéndome desde el principio recordaréis que una de las razones por las que creé Tinta al Sol fue para adquirir disciplina y constancia al escribir, con el objetivo de aplicar dicha disciplina a terminar una novela cuya idea me rondaba desde hace tiempo.

Dos años después, escribía a todas horas y mi cabeza bullía de creatividad produciendo idea tras idea… para el blog. Mientras tanto la novela no avanzaba.

El concepto central de la novela me gustaba, y me parecía que era bastante original, pero no lograba darle forma. Eso en las raras ocasiones en que me ponía a trabajar en ella, porque siempre parecía encontrar mejores cosas que hacer.

Y es que el problema era que tenía un concepto, un tema, incluso unos personajes, pero no una historia.

Sin embargo, hace unos meses, como ya os contaba en el artículo Haz lo que digo…, se me ocurrió una historia para otra novela. En cuanto empecé a hablarle de ello a mi marido vi claro todo: la trama, los personajes, incluso la frase final.

Entonces decidí abandonar la anterior novela y comenzar esta, no sin muchas dudas, porque se supone que una de las principales virtudes de un buen escritor es saber perseverar con una historia por muchas dificultades que surjan, ya que de otro modo nadie terminaría un libro.

El resultado es que en este tiempo he escrito tres veces más palabras de esta última novela, y estoy convencida que eso se debe, no sólo a que ahora tengo una historia que contar sino a que el primero era un libro que me gustaría escribir, y el segundo es un libro que, además de escribir, me gustaría leer. Por el tipo de historia que es y los elementos que la conforman es el tipo de libro que yo compraría.

El resultado de esto es que, a la vez que escribo, siento curiosidad por qué les va a pasar a los personajes a continuación, y me divierte imaginar situaciones sin aparente salida, para luego devanarme los sesos pensando posibles soluciones.

No por eso dejo de tener los problemas y miedos habituales del proceso de escritura: aún no sé cómo va a discurrir buena parte de la historia, cómo voy a resolver algunas cuestiones fundamentales o la evolución de los personajes, e incluso tengo pequeños momentos de bloqueo en los que me pregunto a mí misma, ¿y ahora qué?, pero no dejo de escribir, con la confianza de que iré solventándolo todo a medida que avance la historia.

Todo esto hace que esté disfrutando muchísimo con el proceso, cosa que no me ocurría ni remotamente con la anterior novela, y creo que estas sensaciones se transmitirán también a los futuros lectores.


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Los 10 mandamientos del primer borrador

Yolanda González Mesa

04 may 2011

Primer borrador

Estoy de subidón. Creativo, se entiende.

Estoy totalmente entusiasmada con mi novela, me paso el día pensando en ella o escribiéndola, tengo claros a grandes rasgos los personajes y la trama; por tener, incluso tengo la frase final. Parar para escribir un encargo, un artículo para el blog y no digamos poner una lavadora es una auténtica tortura.

Para ayudarme a mantener la concentración y con la mente clara, he escrito una lista de cosas a tener presentes cuando te enfrentas a la primera versión, y la he llamado los 10 mandamientos del primer borrador:

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Haz lo que digo…

Yolanda González Mesa

08 abr 2011

…y no lo que hago.

En este blog os he dicho muchas veces lo importante que es perseverar con una historia a toda costa. Mucha gente no logra su sueño de ser escritor, porque se dedica a acumular obras inconclusas, y la principal diferencia entre ellos y los autores publicados es que estos últimos sí acabaron su libro.

Bueno, pues hoy voy a contradecirme a mí misma: he decidido dejar a un lado la novela que estaba escribiendo y empezar otra.

Llevo ya dos años intentando que mi novela tome forma y, como habéis podido deducir por lo poco que varía el contador de palabras de la esquina superior derecha del blog, cada vez me siento más bloqueada.

Hace unos días, sin embargo, una excursión que hizo mi hijo mayor me inspiró una idea para una novela, que lleva desde entonces rondando en mi cabeza. El pasado sábado, mientras comentaba con mi marido las dificultades que estaba teniendo, comencé a contarle la nueva idea. En el momento en que empecé a hablar la historia fluyó sola, la estructura, los personajes, sus motivaciones… todo, incluso la frase inicial y la final, y por supuesto, con ello el impulso, casi la necesidad, de escribirla. Y eso es lo que estoy haciendo.

En estos pocos días he escrito más de 1.000 palabras, que no está mal si lo comparamos con lo que llevaba hasta ahora de la otra historia, así que la decisión está tomada.

Para mí hubiera sido más fácil no decíroslo, cambiar simplemente de historia y aquí no ha pasado nada, pero desde el primer momento dije que os contaría todo el proceso de creación de mi primera novela, y esto forma parte de él. Además, sé que esto me va a enseñar algo: o bien que es un error empeñarse en continuar una historia que no termina de cuajar, o que es un error dejarla a medias y cambiar a otra. Sea como sea, lo iré compartiendo con vosotros.

 

Los guiones y signos de puntuación en los diálogos

Yolanda González Mesa

04 oct 2010

Dónde colocar los guiones de los diálogos, ¿antes o después de los signos de puntuación del diálogo?

Esa duda me asaltó nada más empezar a escribir mi novela, y lo cierto es que nunca le había prestado demasiada atención, y aunque no es importante en este primer borrador, es algo que necesitaré tener en cuenta desde la primera revisión.

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Mi novela… de nuevo

Yolanda González Mesa

13 sep 2010

Comienza el curso y vuelve Tinta al Sol después de un más que necesario descanso de varias semanas.

Los que me seguís vía Twitter y Facebook sabréis que además de dedicarme a las actividades propias de la época: playa, siestas y lectura compulsiva, me he concentrado en mi eternamente relegada novela.

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Conclusiones del experimento para aumentar el tiempo de escritura

Yolanda González Mesa

21 sep 2009

El lunes pasado os conté que, con vistas a encontrar más tiempo para escribir, quería hacer una comprobación lo más exhaustiva posible de en qué ocupo cada hora de mi tiempo. Para ello he utilizado el programa Kapow Punch Clock, tal y como os expliqué en este artículo.

Así que, a continuación os describo los resultados que he obtenido, y las conclusiones que he extrapolado de los mismos.

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