Posts etiquetados como ‘Motivación’

Ejercicio 3 contra el bloqueo: Las 25 palabras prohibidas

Yolanda González Mesa

15 abr 2013

prohibidoEscoge un tema. Vale cualquier tema, uno universal como el amor, el odio, el paso del tiempo, o cualquier otro tema más específico que te interese.

A continuación haz una lista de 25 palabras relacionadas con ese tema.

Por ejemplo, si eliges el tema de la vejez, la lista puede contener palabras como: arruga, cana, bastón, sabiduría, muerte, enfermedad, asilo, abuelo, nieto, jubilación, retiro, banco, obra, ganchillo, soledad, achaques, pensión, palomas, senil, memoria, olvido, tiempo, medicinas, familia, abandono.

Después, escribe un texto sobre ese tema sin usar ninguna de esas palabras.

No tiene por qué ser una historia, y ni siquiera tener sentido, pero debe ser de, al menos, 400 palabras. Tampoco es necesario que sea un texto que luego puedas utilizar.

De igual modo que tras un tiempo sin hacer deporte, necesitas empezar con pequeños ejercicios cada vez más intensos antes de lanzarte a correr la maratón, este texto te ayudará a desperezar tus músculos de escritor.


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Gota 135: ¿Qué es un escritor profesional?

Yolanda González Mesa

11 abr 2013

Un escritor profesional es un amateur que no abandonó.

Richard Bach


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Lo que he aprendido de mis clases de piano

Yolanda González Mesa

08 abr 2013

pianoLos que me seguís en Twitter ya lo sabéis, desde hace unas semanas acudo un día por semana a un taller de Iniciación al piano en la Escuela municipal de Música de mi pueblo.

No es la primera vez que doy clases de música. En los primeros años ochenta, en el barrio de Madrid en el que crecí, una de las pocas actividades extraescolares que había eran las clases de guitarra y solfeo que impartían en la iglesia. Así que, aunque mi sueño era tocar el piano, esto se acercaba lo bastante y me apunté.

Durante cinco años acudí disciplinadamente a clase y practiqué, practiqué y practiqué para mejorar. Desafortunadamente, el único instrumento a mi disposición era la guitarra de mi padre, y era tan vieja que sonaba fatal.

Supliqué y supliqué a mi padre que me comprara otra, pero él, que siempre me daba todos los caprichos, una y otra vez se negaba.

Harta, un día recurrí a la ayuda de mi profesora para convencerle. Le pedí que comprobara por sí misma el mal estado de la guitarra y luego le explicase la necesidad de comprarme otra. Mi profesora tomó la guitarra, comenzó a tocar una canción y… Sonaba maravillosamente y yo cambié las clases de guitarra por clases de programación en Basic y el mundo fue un lugar mejor.

No puedo decir que la decepción fuera especialmente traumática. Durante cinco años disfruté tocando la guitarra, aunque los que había a mi alrededor no pudieran decir lo mismo. Además mi vocación era la de escritora y, sin que yo me diera cuenta, ya me había inoculado con el gusanillo de la informática.

Y no olvidemos que mi instrumento favorito no era la guitarra, sino el piano, así que me prometí que, cuando me jubilara, en vez de hacer ganchillo o dar de comer a las palomas del parque, aprendería a tocar el piano.

Al final ha resultado que no he tenido que esperar tanto, y a los 40 años he empezado a aprender a tocar el piano, y tras las primeras cinco clases ya puedo decir, sin temor a equivocarme… que se me da tan mal como la guitarra: carezco totalmente de sentido del ritmo, con lo que no doy a las notas la duración adecuada, y de oído, con lo que si me equivoco de nota, no siempre me doy cuenta. Por no hablar de que ya estoy cogiendo malas posturas, que me impiden pulsar correctamente las teclas.

Y ser una persona nerviosa no ayuda; a veces me pongo tan tensa en clase intentando acordarme de qué tiene que hacer mi mano izquierda, o cuándo viene la parte difícil de una pieza,o qué duración debe tener cada nota, que me tiemblan tanto las manos que tengo que parar a la mitad.

Bueno, pues a pesar de todo, disfruto cada segundo que paso al piano.

Ya sea en clase luchando porque mis manos interpreten correctamente las órdenes de mi cerebro, o en mi casa, agotada a última hora de la noche, repitiendo una y otra vez el Vals de los elefantes hasta que pasa de sonar horriblemente mal a simplemente fatal, no puedo dejar de sonreír.

Por supuesto, me encantaría tener un gran talento natural, y que lo que tocara fuera música para los oídos, y nunca mejor dicho, pero eso no me haría más feliz, porque yo disfruto del propio acto de tocar, independientemente del resultado.

Pero, después de contaros todo esto, aún no os he explicado qué es lo que he aprendido de mis clases de piano en relación con la escritura. Bien, pues lo que he aprendido es a perseverar, por el simple hecho de que escribir me hace feliz.

Y mi vida sería mucho más sencilla (pero mucho más), si lo dejara y me centrara en volver al mercado laboral antes de que sea demasiado tarde, aunque probablemente ya lo sea.

En fin, que cada día se me ocurren cien motivos para dejarlo, y uno solo para seguir: escribir me hace feliz. Duele, pero me hace feliz.


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Yo, de mayor, quería ser Rosa Montero

Yolanda González Mesa

08 mar 2013

8 de marzoYo, de mayor, quería ser Rosa Montero.

Quería escribir unas novelas estupendas, y hacer unas entrevistas aún más estupendas en el estupendo dominical que en los 80 tenía El País.

Vivía cerca de la Universidad Complutense, y cada vez que pasaba por delante de la facultad de periodismo les decía a mis padres: ahí voy a estudiar yo.

Pero tres días antes de matricularme en Periodismo, decidí cambiarlo por Comunicación Audiovisual, otra rama de Ciencias de la Información. De mayor quería ser Icíar Bollaín y hacer películas con historias comprometidas.

Antes de terminar la carrera, me picó el gusanillo de internet. De mayor quería ser Yugop y diseñar páginas web, y eso hice durante años y lo disfruté.

Después el reloj biológico sonó y quise ser mi madre.

No quise que otras personas criaran a mis hijos mientras yo trabajaba 12 horas diarias. Quería estar allí para ellos y disfrutar de la maternidad, pero claro, tenía un precio. Por ejemplo, que me llamen machista.

El diccionario define el machismo como la prepotencia de los varones respecto a las mujeres. Los hombres tradicionalmente dan prioridad al trabajo aún a costa de la familia. Y a pesar de eso, se supone que ser feminista, consiste en hacer lo mismo, probar que eres capaz de vivir y tener éxito siguiendo las reglas de los hombres.

Yo llamo a eso machismo, pero claro, qué se yo. Si un hombre elige dejar de trabajar es porque se está buscando a sí mismo o quiere dar un giro a su vida. Si lo hace una mujer, automáticamente se convierte en una maruja que no sabe nada que no le explique antes Jorge Javier Vázquez, independientemente de lo que supiera, fuera o hiciera antes.

Pero, en fin, tampoco intento concienciar a nadie. Que cada palo aguante su vela.

Os estaba contando lo que quería ser de mayor: en los últimos 3 años estoy intentando ser otra cosa, en los últimos años estoy intentando ser Yolanda González Mesa.

Lo que quiera que eso signifique.


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Gota 133: Enamórate de tu vida

Yolanda González Mesa

28 feb 2013

Enamórate de tu vida.
Sé un loco, un tonto y un santo en tu mente.
Golpea tan fuerte como quieras.
Escribe sin fondo lo que quieras, desde el fondo de tu mente.
Elimina cualquier inhibición literaria, gramatical y sintáctica.
Escribe para tu propio recuerdo y disfrute.

Jack Kerouac


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Gota 132: El éxito es un libro terminado

Yolanda González Mesa

14 feb 2013

El éxito es un libro terminado, una pila de páginas, cada una llena de palabras. Si alcanzas ese punto, has ganado una victoria sobre ti mismo no menos impresionante que navegar en solitario alrededor del mundo.


Tom Clancy

 


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Ejercicio 2 contra el bloqueo: Cambia de escenario

Yolanda González Mesa

11 feb 2013

cambioCuando al escribir sientes que te has quedado estancado en un punto, lo mejor que puedes hacer es alejarte de ese punto. Si te quedas ahí, lo único que lograrás es dar vueltas y vueltas a lo mismo, y sentirte más y más bloqueado. Así que debes cambiar de escenario, y para eso hay tres cosas que puedes hacer:

1. Cambiar físicamente el escenario que te rodea.

Esta es la opción más obvia, pero es muy eficaz.

Coge el ordenador y vete a una cafetería, un parque o una biblioteca. O bien da un largo paseo, o ve a ver una película.

Mientras tú desconectas, tu inconsciente sigue trabajando y conectando las piezas de tu historia, y cuando vuelvas al trabajo lo verás todo más claro.

2. Cambiar de programa.

Puedes hacer que cambie lo que te rodea, pero si eso no es suficiente, puedes cambiar tus herramientas de trabajo.

Elige un programa que te ayude a concentrarte como Keep writing, del que os hablé recientemente, Ommwriter, 750words o Write or Die.

Otra opción es dejar a un lado el ordenador y escribir a mano un tiempo, o viceversa. Se trata de hacerte sentir que estás ante algo nuevo, fresco y diferente.

3. Cambia a tus personajes de escenario.

Si tienes a tus personajes atrapados, sácalos de ahí. Escribe la escena en otro sitio, aunque no tenga nada que ver con la historia, da igual, ya lo reescribirás más tarde. Juega con ello, escribe una locura, recuerda que no es algo que tenga que quedar ahí en la versión definitiva o que vaya a leer nadie.

Sólo es algo que te ayudará a avanzar.

Y quién sabe quizás ese cambio resulte ser para bien.

 

En resumen, busca el modo de renovar tu historia y el modo de aproximarte a ella.


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Para escribir hay que escribir

Yolanda González Mesa

07 feb 2013

teclado y plumaAhora os explico el perogrullo.

Llevaba unas semanas atascada con la novela: sabía a dónde quería llevar a mis personajes, lo que debían sentir y cómo debían evolucionar, pero no se me ocurría qué debían hacer. Ya sabéis, el eterno problema de mostrar y no contar.

Es muy común saber qué quieres contar, pero no cómo hacerlo. La dificultad viene cuando tienes que escribir: “X se levantó e hizo Y”. Saber qué es exactamente lo que el personaje hace, los pasos que da para resolver el misterio, conquistar el amor o vencer a su enemigo, es complicado, pero quedarse mirando la hoja en blanco o la pantalla vacía hasta que te sangren los ojos no va a hacer que aparezca mágicamente la solución.

Como digo en el título: para escribir hay que escribir.

Aunque sepas que lo que escribes no sirve y tendrás que eliminarlo, hazlo, escríbelo, da vueltas y vueltas hasta que lo encuentres.

Gracias a eso he conseguido resolver mi problema. De hecho, ahora la solución me parece tan obvia que no entiendo cómo me ha costado tanto llegar a ello.

Y eso que la tentación de abandonar en esos momentos fue grande, porque al sufrimiento del bloqueo, se unía el hecho de que se me ha ocurrido una idea para otra novela que trata un tema de actualidad, por lo que no me conviene tardar en escribirla.

En cualquier caso, ahora me alegro de haber perseverado.


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Keep writing: programa para motivarte a escribir

Yolanda González Mesa

04 feb 2013

keep writingHoy os vengo a hablar de otro programa para escribir sin distracciones y que, en cierto modo, te obliga a avanzar en tu trabajo.

Keep writing es un programa para Windows que simula el funcionamiento de una máquina de escribir, en el sentido de que no permite corregir, ya que no puedes borrar. Una vez escrita una palabra, escrita queda, y lo más que puedes hacer es, como en las máquinas de escribir, sobreescribir una letra sobre otra, o tacharla con XXX. Eso sí, estos tachones no se reflejarán en el resultado final, en el que nos encontraremos todos los errores cometidos.

Keep writing además no permite hacer cambios de tipos de letra o fondos.

Ambas características hacen que tu única opción sea, como su propio nombre indica, seguir escribiendo.

Tiene función de autoguardado, así que tampoco tienes que preocuparte por eso, sólo concentrarte en escribir. Por defecto, el texto se guarda en un archivo txt, pero también se puede exportar a HTML o imprimir.

El programa consiste en un único archivo ejecutable de menos de 1 MB, por lo que podemos llevarlo fácilmente en un USB y utilizarlo en cualquier ordenador sin necesidad de instalar nada.

El texto se guarda en una carpeta llamada Stacks dentro de la carpeta del propio programa.

Tiene contador de palabras y muestra las tres últimas páginas en pantalla.

Tiene un modo de pantalla completa pulsando F11, pero lo único que hace es eliminar la barra superior, así que no resulta muy útil.

Por todo esto, es una aplicación recomendable para “cambiar de aires” en época de bloqueo y desgana. O para llevar siempre encima un procesador de textos que no requiere instalarlo.


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Gota 131: Receta contra el bloqueo de escritor

Yolanda González Mesa

31 ene 2013

Mi receta contra el bloqueo de escritor es enfrentar el hecho de que no existe. Es un invento, un versión literaria de la “excusa por abusos” judicial.

Escribir bien es difícil, pero uno siempre puede escribir algo. Y después, con mucho trabajo, mejorarlo. Es cuestión de tener suficiente voluntad y ambición, no de esperar evitar la misteriosa histeria de la que la gente siempre habla.

Thomas Mallon


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