Vía Inkygirl descubro Write or die ,una herramienta online para ayudar a luchar contra la tendencia a la procrastinación de los escritores.
Procrastinando en vez de escribir.
Vía Inkygirl descubro Write or die ,una herramienta online para ayudar a luchar contra la tendencia a la procrastinación de los escritores.
Ama.
Enamórate y permanece enamorado.
Escribe sólo lo que amas, y ama lo que escribes.
La palabra clave es amor.
Tienes que levantarte por la mañana y escribir algo que ames, algo por lo que vivir.
Ayer tuve un mal día. Uno de esos días en los que vas acumulando fallos.
Si pretendes que tu actividad como escritor sea tu trabajo, incluso si se trata únicamente de un proyecto o un sueño, la reacción de la gente al saberlo es diferente si eres un hombre o una mujer.
Vale, el título del artículo tiene truco. Si lo supiera sólo escribiría buenas ideas (aunque, quién dice que no lo hago).
En realidad el título debería ser algo así como, pasos para poner a prueba tu idea:
Una vez clausurada, os mostraré brevemente a continuación “mi” Feria del Libro de Madrid 2009.
¿Cuántos días os levantáis u os acostáis diciendo “se acabó, no vuelvo a escribir, no merece la pena”?
Sí, hay muchas razones para dejar de escribir: aquí va la primera: Todo el mundo quiere contarte la historia de su vida.
Me duele la cabeza.
Me gusta escribir cuando me duele la cabeza. No porque me alivie o porque crea que así lo hago mejor, sino porque me importa una mierda.
Sí, el dolor de cabeza ahuyenta a la hija de puta de mi editora interna, así que hoy, por primera vez en, ¿cuánto?, dos o tres semanas voy a volver a escribir mi novela.
¿Que de qué va mi novela?
El hombre que persevera en su trabajo nunca es un fracasado. Puede que no sea un gran escritor, pero si aplica las tradicionales virtudes del trabajo duro y constante, al final conseguirá hacer carrera como escritor.
Estos son los 25 pasos que, con total seguridad, te convertirán en un escritor mejor:
La experiencia de escribir cambia mucho con el paso de los años.
La mayoría de los escritores sentimos el primer impulso de escribir con las primeras lecturas. A veces un cuento te gusta tanto que quieres continuarlo y fantasear con las nuevas aventuras que correrán sus protagonistas. O por el contrario el cuento te decepciona e intentas “mejorarlo”. Eso último fue lo que me ocurrió a mí la primera vez que decidí conscientemente ponerme a escribir.
Tenía unos 10 años y era una época pre – J. K. Rowling, así que mis lecturas favoritas solían ser relatos de grupos de niños que se metían a detectives aficionados (El club de los cinco y Los siete secretos de Enid Blyton, Puck de Lisbeth Werner o Las hermanas Dana de Carolyn Keene). Las tramas eran sencillas y la estructura repetitiva, por lo que al cabo de unos cuantos tomos era muy fácil anticipar el final.
Por eso decidí que yo podía hacerlo mucho mejor y comencé a escribir “la gran novela juvenil de los 80”. Sería compleja, intrigante y divertida, y los editores se pegarían por publicarla.
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