Usos saludables para el escritor (1 de 2)

El dolor es fuente inagotable de historias, y un excelente motivador. Escribimos para huir del dolor, para analizarlo, para entenderlo, para superarlo o para vencerlo.

Probablemente la escritura misma nació del dolor, del dolor ante la pérdida, en las brumas del olvido, de las hazañas de la generación anterior.

El dolor ha inspirado siempre a los escritores, a los artistas: el dolor por el amor perdido, por el amor imposible, las esperanzas perdidas, los sueños rotos, el dolor de vivir y el dolor de morir.

Todo tipo de dolores.

Lo que no recuerdo es ninguna obra inspirada por un dolor de espalda o un dolor de cabeza, o cualquier otro dolor igualmente prosaico.

El trabajo de un escritor supone pasar muchas horas en la misma postura, normalmente ésta.

Sí, yo también me sorprendí.

Suelo hablaros de cómo mantener a punto la creatividad, hoy os contaré unos trucos fáciles para mantener a punto el cuerpo:

1.Buen material esencial de trabajo.

Cuando decides dedicarte a escribir piensas en comprar un buen ordenador, una buena impresora y luego… te sientas en la silla de oferta del centro comercial más cercano.

Vamos a utilizar esa silla tantas horas como el ordenador, ¿por qué no invertir en ella?

Una buena silla ergonómica y cómoda debe tener ciertas características básicas:

a) Un buen refuerzo lumbar, que sujete y recoja la espalda.

b) Asiento de borde redondeado para que no constriña la circulación sanguínea de las piernas.

c) Reposa-brazos para que el peso de los mismos no recaiga en los hombros sobrecargándolos.

2.Reposapiés.

Como hemos podido comprobar en el enlace sobre la postura habitual ante un ordenador, todos tendemos a cruzar las piernas o los pies bajo la silla, lo que fuerza a la espalda y a los hombros a adoptar una mala postura.

Un reposapies ayuda a mantener la espalda recta y bien apoyada en la silla. También favorece la correcta posición de las piernas, impidiendo que se formen puntos de presión a la altura de las rodillas que dificulten la circulación.

3. Descansa cada dos horas.

Levántate cada dos horas y estira las piernas. Lo ideal sería dar un paseo, con lo que activas la circulación y además despejas la mente, pero si no puedes, unos minutos de estiramientos como los que proponen en esta página servirán.

4. Descansa la vista.

Los ojos de un escritor llevan a cabo un esfuerzo constante por eso es importante cuidarlos:

a) La luz debe ser suave pero suficiente para leer sin dificultad, y la fuente de la misma debe estar a nuestra izquierda, especialmente si escribimos a mano. Nunca se debe usar la luz del monitor como única fuente de iluminación.

b) Procura mantener el brillo del monitor del ordenador bajo y el tipo de letra lo suficientemente grande para que nos resulte cómodo leer. Esto último también favorecerá nuestra espalda, ya que si el tipo de letra es demasiado pequeño, tenderemos a encorvarnos hacia adelante para ver mejor.

c) Descansa la vista durante unos minutos cada dos horas. Esto no significa dejar de escribir y ponerse a leer o a ver la tele, porque aunque nosotros descansemos, nuestros ojos no lo harán sino cambiar el foco. Para ello, en el caso de que aprovechemos el descanso para dar un paseo, debemos procurar mirar a lo lejos. Si no podemos salir a pasear, estos ejercicios pueden servir para descansar la vista.

En el artículo de mañana os seguiré dando más usos saludables para escritores.

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