Show, don’t tell: No me lo cuentes, muéstramelo

lunaA los escritores nos bombardean constantemente en libros y cursos de escritura con la máxima: Show, don’t tell! Es decir, muéstralo, no lo cuentes.

Al contar, proporcionas al lector la información que quieres que conozca.

Ejemplo contar: Una mañana fría, Lucía salió de su casa.

Al mostrar, además de dar la información, creamos una imagen en la mente del lector, que le introduce con más facilidad en la historia, y le hace participar de ella.

Ejemplo mostrar: Lucía se subió un poco más la bufanda sobre la boca y metió las manos en los bolsillos. Encogida dentro de su abrigo, salió a la calle dispuesta a vencer a una nueva jornada.

Y, en el caso de los sentimientos de un personaje, mostrarlos les da más fuerza y realismo que limitarse a describirlos.

Conseguir el equilibrio entre ambas opciones no es fácil, pero hay algunas cosas que podemos hacer para mostrar en vez de contar:

Comprueba los verbos ser y estar, e intenta sustituirlos por acciones o hechos que muestren lo mismo.

Ejemplo contar: Lucía estaba cansada.

Ejemplo mostrar: Lucía fue arrastrando los pies hasta la cocina.

Abrió el armario buscando una taza en la que servirse un café, pero no la encontró. Todas estaban sucias en el fregadero, junto a los vasos. Se planteó fregar una, pero requería una energía que no tenía.

Pararía en una cafetería de camino al trabajo.

Ve al detalle.

Ejemplo contar: A Lucía las visitas en casa de su madre se le hacían eternas.

Ejemplo mostrarLucía miró con disimulo el reloj mientras se sentaba en la mesa camilla de la salita de su madre. Eran las cinco y veinte, así que calculó que si le dedicaba a su madre una hora, aún le daría tiempo a llamar a Andrés y ver si le apetecía encontrar una excusa para su mujer para llegar tarde a casa.

Como en cada visita, su madre comenzó su interminable perorata sobre lo mal que se comportaba su padre, que en esos casos siempre era su padre, nunca su marido, como si de algún retorcido modo fuera culpa de Lucía. Después siguió la inevitable comparación de la miserable vida de Lucía con la perfecta vida de la hija de su vecina. Para concluir con la consabida enumeración de achaques y dolores que sufría en abnegado silencio su progenitora.

En el momento en que a Lucía comenzaba a dolerle la cabeza, la madre interrumpió su discurso para ir a la cocina a preparar un café. Lucía aprovechó para mirar de nuevo la hora. El reloj marcaba las cinco y veinticinco.

Usa metáforas y símiles.

Ejemplo contar: Lucía es pequeña, delgada y tiene los dientes hacia afuera.

Ejemplo mostrar: —¡Ahí viene «El ratón»! —susurró una de las secretarias.
— Calla, te va a oir —respondió su compañera ahogando una risa.
Lucía fingió que no lo había oído. Ella también veía un ratón pequeño y dentudo cuando se miraba en el espejo.

Esto no quiere decir que siempre debas mostrar, ya que eso podría ir en perjuicio del ritmo de la historia, pues mostrar suele requerir muchas más palabras que contar. Por eso debes dosificar la información, y ver cuándo es importante crear en el lector la imagen mental de la que hablaba al principio del artículo, y cuándo puedes limitarte a transmitirle la información que necesita conocer.

10 comentarios en “Show, don’t tell: No me lo cuentes, muéstramelo

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