Opinión: El Eternauta de H. G. Oesterheld y F. Solano López

Era de madrugada, apenas las tres. No había ninguna luz en las casas de la vecindad: la ventana de mi cuarto de trabajo era la única iluminada.Hacía frío, pero a veces me gusta trabajar con la ventana abierta: mirar a las estrellas descansa y apacigua el ánimo, como si uno escuchara una melodía muy vieja y muy querida. El único rumor que turbaba el silencio era el leve rozar de la pluma sobre el papel. De pronto…
De pronto un crujido, un crujido en la silla enfrente mío, la silla que siempre ocupan los que vienen a charlar conmigo.


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Este es el comienzo de El eternauta, una obra maestra del cómic, creado en Argentina por Héctor Germán Oesterheld y dibujado por Francisco Solano López, que fue publicado inicialmente por entregas en la revista Hora Cero Semanal el 4 de Septiembre de 1957, y que ha sido revisado y reeditado en numerosas ocasiones desde entonces.

El crujido en la silla que oye el dueño de la casa (el propio Oesterheld) es causado por la materialización de El eternauta, un viajero del tiempo y el espacio, que hace un alto en esa casa y que le ofrece contarle su historia a cambio de que le deje descansar un momento. Le explica que es un hombre como él, que se llama Juan Salvo y que una noche estaba en su chalet junto a su mujer y su hija, jugando a las cartas con unos amigos, cuando cayó una nevada radioactiva de origen desconocido que mató instantáneamente a todo el que entró en contacto con ella. Durante los primero días su única preocupación es sobrevivir, acumulando alimentos y armas, hasta que descubren que no están ante una simple catástrofe, sino ante una invasión extraterrestre, que se vuelve más terrorífica a cada paso, y contra la que los escasos supervivientes tendrán que luchar como puedan.

La trama, un relato de ciencia-ficción, es muy avanzada para la época, pues aborda más una guerra al estilo de los conflictos modernos basados en el genocidio o de los golpes de estado que tantas veces han tenido lugar en Argentina, uno de los cuales fue la causa directa de la desaparición de Oesterheld y sus cuatro hijas.

Además, quizás por ser un cómic argentino y no estadounidense, no hay un héroe único, sino colectivo, aunque el protagonista sea el personaje de Juan Salvo, pues la historia está contada desde su punto de vista, y retrata a la perfección la grandeza y la miseria del ser humano en situaciones de catástrofe. Tampoco los invasores son malvados “de tebeo”, sino que se ven obligados a actuar como lo hacen en contra de su voluntad.

En lo que sí se nota el paso del tiempo es que, en ocasiones, se extiende en explicaciones que a un lector moderno le sobran, y expresa mediante el diálogo y no mediante el dibujo, pero a pesar de todo la trama engancha desde las primeras páginas, sorprendiéndonos de principio a fin.

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5 comentarios en “Opinión: El Eternauta de H. G. Oesterheld y F. Solano López

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  2. Estimada Yolanda, en estos días he tenido el placer de participar de una Feria del libro regional en donde vivo, Mariano Moreno, Buenos Aires, y uno de los temas de debate fue precisamente la trascendencia del comic. Estando en Argentina ppuedo decirte que, “El eternauta”, es “el” clásico por excelencia.
    Muchas gracias por dedicar tu valioso tiempo a aconsejar y difundir.
    Un abrazo!
    Nedda

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