Opinión: El invierno del dibujante de Paco Roca

El invierno del dibujante de Paco Roca
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Iba a iniciar esta reseña diciendo que ningún amante de los comics debería perderse El invierno del dibujante de Paco Roca, pero la frase correcta es: ningún amante de los tebeos debería perderse El invierno del dibujante de Paco Roca.

Para aquellos de vosotros que no sois de España os diré que el término tebeo procede de la revista TBO, una revista de historietas española que se publicó entre 1917 y 1998, y por extensión ha pasado a nombrar a todos los cómics infantiles.

Esta palabra, tebeo, es despreciada por muchos lectores de cómic, como si los tebeos fueran un producto “menor” por definición, pero pocos de ellos no tendrán recuerdos de su infancia en compañía de Mortadelo y Filemón, Carpanta o 13 Rue del Percebe.

Ahora que están tan de moda los derechos de autor, este cómic nos habla de los autores de los tebeos, que no tenía más derechos que los de hacer sus tiras según las limitaciones de la censura y cobrar por ello. No eran dueños de sus personajes, ni de sus dibujos, ni de sus historietas.

En esas circunstancias, en 1957, algunos destacados dibujantes (Escobar, Peñarroya, Conti, Cifré y Giner) deciden abandonar la Editorial Bruguera y lanzar su propia revista de historietas: Tío Vivo, en el que su trabajo sería respetado, y la única censura con la que tendrían que lidiar sería la del régimen franquista.

Pero no esperéis encontrar una historia de David luchando contra Goliat, ya que lo primero que vemos en El invierno del dibujante es su regreso con el rabo entre las piernas a la editorial Bruguera tras su fracaso, y después el autor se vale de flashbacks y saltos temporales para contarnos el resto. Esto, lejos de hacer perder interés a la historia, le confiere un aire de tristeza, la que se respiraba en esa época en España, incluso en los momentos de mayor optimismo.

Roca además nos cuenta la historia de la otra parte en la persona del Sr. González, el director de publicaciones de la editorial, un periodista represaliado por el franquismo, y al que ahora le toca hacer el papel contrario, censurando y presionando a los dibujantes para que produzcan cuanto más mejor; esto resta maniqueísmo a la historia.

El único pero que le puedo poner a El invierno del dibujante es que la historia y los personajes se merecían una extensión mayor, te deja deseando que te hubieran contado mucho más sobre ellos.

Por último, destacar una peculiaridad de la edición, y es que cada capítulo viene impreso en papel de distinto color, según la época del año en que transcurre.

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7 comentarios en “Opinión: El invierno del dibujante de Paco Roca

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  2. Gran obra la que comentas.

    A mi me encantaron todas las referencias a esa gente que tuvo que vivir con la etiqueta de “asociales” durante todo el régimen franquista y que se vieron obligados a tratar de pasar desapercibidos dentro de una sociedad gris. Los represaliados y depurados que tuvieron que apretar los dientes y seguir adelante.

    Era necesario tratar el tema de Bruguera y sus dibujantes. Y descubrir la ingente cantidad de dibujantes que se buscaban la vida y trabajaban a destajo, tanto en el mercado interior como para el exterior, algo que bien contó Carlos Giménez en “Los profesionales”.

    Aprovecho para reivindicar el uso de la palabra “tebeo”. Si los italianos tiene su “fumetti”, los francófonos su “bande dessinée” y los japoneses “manga”, ¿por qué depreciar el uso de “tebeo” a publicaciones menores? Me recuerda al desprecio a las “españoladas” del cine, olvidando productos de calidad, que los hubo.

  3. Atendiendo al rigor histórico, la frase de inicio más adecuada no sería “ningún amante de los tebeos…” porque TBO era la competencia de Bruguera y dentro de la editorial tenían prohibido llamarlos así, sino “revistas”, o “revistas de historietas” 😉

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