Relato: El suicida

Nunca pensé que se pudiese desear tanto morir.

Como todo el mundo, en los malos momentos había fantaseado con coches que estrellan penas contra muros y ventanas que liberan dolor en el vacío, pero no había llegado a conocer este grado de desesperación, de indefensión ante la más profunda oscuridad.

Una garra de horror aprisiona mi corazón, una sierra de frío atraviesa mi cerebro, el vacío estira mis tripas. Es dolor.

Sí, nunca he deseado tanto la muerte como al descubrir lo infinitamente dolorosa que es una autopsia.

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