Mis microrrelatistas de cabecera v. 1.0

Hoy os presento una selección de algunos de los escritores de microrrelatos que leo con asiduidad. Es decir, no están todos los que leo, pero leo a todos los que están, prácticamente a diario.

Como podéis observar esta es la versión 1.0 de la lista, lo que quiere decir que en el futuro habrá más, ya que cada día descubro nuevas joyas en la red, que poco a poco iré compartiendo con vosotros.

En esta recopilación podría hablaros del dominio de los giros sorprendentes de Cruciforme, de la sensibilidad de Carmen María, del sentido del ritmo de Gotzoki, el humor de Microversos o la versatilidad de Javi de Ríos, pero creo que es mejor que los descubráis por vosotros mismos. Por eso me limitaré a poner un ejemplo de su obra y un enlace a su web.

Dado que tampoco se trata de hacer un ranking, están ordenados por el muy democrático orden alfabético.

1. Carmen María (Albricias).

CUCHICHEOS AL AMANECER

Desperté un poquito más aletargada que otras mañanas. ¡Qué alivio! Las cucarachas que soñé por la noche no estaban ahí. Me puse de pie y sentí un ligero mareo. Caminé a duras penas hacia el baño y desde la puerta vi algo que me despertó por completo: más de veinte cucarachas bajo la regadera, como haciendo un semicírculo, hablando de quién sabe qué. Entré, e hicieron silencio. Yo hice como que no las veía. Ellas apenas se movieron, como si yo no les importara. Me lavé los dientes mirándolas de reojo, me sequé las manos en una toalla que igual que el día anterior, estaba húmeda.Por qué no habré comprado un insecticida ayer en el súper.Salí ignorándolas por completo, pero apenas cerré la puerta tras de mí le pegué el oído y ¡Sí! Las cucarachas cuchicheaban otra vez. —¡Vieron que no la soñé! —Dijo una. —¿De dónde habrá salido? —Yo les dije que había humanos por aquí, le contestó otra, —Pero no se preocupen, conozco un humanicida lento pero seguro, de uso tópico. Lo derramé ayer sobre la toalla de manos.

2. Cruciforme.

En la playa. Sonrío y cubro de arena a mi hija. Las olas cada vez están más cerca. Cuando el agua descubra el cadáver, yo ya estaré lejos.

3. Cuentos mínimos.

Me regaló un cuento. Uno que hablaba sobre un hombre al que le regalaron un cuento que hablaba sobre un hombre al que le regalaron un cuento

4. Daniel Sánchez Bonet (Microrrelatos a peso).

DECISIONES

Leocadio nunca decidió venir a este mundo aquella madrugada de septiembre. La comunión la tomó porque así lo marcaba la tradición familiar. Sus sobresalientes en la escuela llenaron durante mucho tiempo el orgullo maltrecho de su padre. Su primer y único amor, Lucía, le traía en mente una foto en blanco y negro de su madre. Su boda, fue el día más importante para sus familiares más cercanos. De su trabajo, siempre le dijeron que dignificaría su alma. La hipoteca logró por fin pagarla después de 35 años…

Una noche, Leocadio apareció colgado de una cuerda en la cocina de su apartamento recién costeado. Ese mismo día, nadie supo a dónde se dirigía, ni siquiera sus padres.

La longitud y grosor de la cuerda las eligió él mismo.

5. Fernando Remitente (Teoría del mínimo relato).

CORRESPONDENCIA

Quise a una mujer, pero ella se empeñó en no quererme. Hasta el punto de apuntarlo en sus post it de tareas e incluirlo entre sus dos únicos principios:

Ser honesta.

Y no quererle.

Puedo atestiguar que fue perseverante en su objetivo. Ni uno solo de entre los días, meses y años que estuvo viva torció su política.

Siquiera en su lecho de muerte —donde acudí, cómo no, a intentarlo por última vez— cambió de parecer.

Si obtuve el consuelo de que reconoció que era el hombre al que más tiempo y pasión había dedicado.

Eso basta.

6. Gotzoki (Relatos encallados).

PECADO DIVINO.

María Magdalena unge los pies desnudos de Jesús con perfume fresco de azafrán, sus delicadas manos masajean con esmero cada punto sensorial, aliviando el cansancio que su amado acumula tras el largo día. Jesús cierra los ojos, inclina su cabeza y manifiesta sin reparo su gozo exhalando profundos suspiros. Magdalena lo mira enamorada experimentando una efusión contenida de deseo, su boca emite discretos seseos que intentan con ternura sosegar la mente de Jesús. Con su larga melena enjuga las comisuras de los dedos, tarareando suavemente una dulce canción de amor. Cuando termina, no puede evitar acercarse a besar sus labios, Jesús abre los ojos recibiendo la ofrenda y responde rodeándola con sus brazos. María retira lentamente la túnica que lo cubre, levanta los brazos, y deja que Jesús descubra sus encantos. Acostados, comparten sin recelos los placeres carnales, entregándose fogosos al pecado.

Amanece, Jesús despierta junto a la nota de Magdalena: “El martes nos disfrazamos de Marco Antonio y Cleopatra”

7. Javi_dice.

Se alcanzó aquella decisión por unanimidad. La tomé yo sólo.

8. Javi de Ríos.

EL AMANTE IMAGINARIO

El día que Laura cumplía diecisiete años se despertó con una decisión tomada: a su edad ya no era posible, ni adecuado, que siguiera teniendo un amigo imaginario. A partir de aquellos instantes Vladimir se convirtió en su amante imaginario.

9. José Luis Zárate.

– Ahora me ven – dijo Houdini – Ahora no me ven. Los 200 espectadores, súbitamente ciegos, no supieron si aplaudir o gritar.

10. Lata de lombrices.

Ni hambre ni sed ni cansancio. Nostalgia sí: Los fantasmas no echamos de menos al cuerpo, sino a esa fantasía humana de que tenemos alma.

11. Microversos (Ecologismo literario).

Decidió dejar de beber cuando empezó a ver un aguacate con patas. Si lo hubiera dejado antes, habría sabido que era un marciano.

12. Nohubounavez.

El abuelo mira su rostro y ve a un desconocido. Murmura que el vetusto espejo sufre alzheimer.

13. Noteduermas.

En mis brazos llevo a mi bebe. Beberé un poco más de su… sangre. Solo un poco… Necesito calmar la sed para pensar que me está pasando.

14. Raúl Sánchez Quiles (Hiperbreves S.A.).

NIÑOS NO

No te gustan los niños, te parecen inmaduros, crueles, fantasiosos, ingenuos y egoístas. Sus juegos los consideras estúpidos; su forma de hablar, errónea, y sus caprichos, intolerables. Sinceramente no es que no te gusten, la verdad es que los odias. Sobre todo a los 25 mocosos de tu clase de Primaria. Tratas de disimularlo, pero crees que tu maestra ya se ha dado cuenta.

15. Zombites.

Descubrimos asombrados que los zombis no mordían a los leprosos. Un nuevo futuro se abría ante nuestros ojos.

¿Quieres aprender más?

17 comentarios en “Mis microrrelatistas de cabecera v. 1.0

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  3. Gracias, Kio, por incluirme entre tus lecturas de microrrelatos asiduas. Estoy pensando en el concepto “microcuentistas de cabecera” (los que se tienen a la cabecera de la cama para frecuentar su lectura). Es muy bonito que alguien tengo tus relatos en ese lugar, tan evocador de sueños, por otra parte.

    Magnífica esta historia tuya:

    Relato: Las lágrimas de Dios

    Las lágrimas de Dios sabían a una mezcla de decepción y orgullo.

    Después de la plaga que les envió, aquellas obstinadas criaturas preferían permanecer en su devastado mundo, devorándose unos a otros, antes que ir a Él.

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