Microteoría del microrrelato

De un tiempo a esta parte, los microrrelatos se han puesto de moda. En realidad no son un fenómeno nuevo, ya que es un formato que se ha cultivado a lo largo de toda la historia de la Literatura desde la Edad Media, y que vivió un momento de esplendor en los años 50, 60 y 70 del siglo XX, de la mano de Bioy Casares, Borges o Cortázar entre otros.

El resurgimiento de los microrrelatos tiene mucho que ver con el tipo de vida que llevamos, acelerado y de estilo zapping, pasando de una actividad a otra sin parar. Muchas veces no tenemos tiempo, energía o capacidad de concentración para leer algo más largo. Empezamos a leer una novela y, para cuando la retomamos, hemos olvidado lo leído y tenemos que retroceder. En cambio un microrrelato te cuenta una historia en apenas unos segundos, por lo que es además ideal para nuevos soportes que en principio no están pensados para leer como los móviles, con lo que nos pueden servir para rellenar los pequeños tiempos muertos en desplazamientos en transporte público, salas de espera, etc.

Además, como ya comentaba en otro artículo , la lectura de microrrelatos vía móvil puede servir para fomentar la lectura entre los jóvenes.

El microrrelato recibe muchos nombres, minicuento, hiperbreve, minificción, etc., y tampoco hay unanimidad de criterio en cuanto a su extensión. Hay quien llama microrrelato a textos de un par de páginas y quien considera que no deben exceder de una línea. Personalmente opino que todo lo que supere la media página de extensión, deja de ser microrrelato y pasa a ser relato corto.

También hay quien considera que un microrrelato debe tener planteamiento, nudo y desenlace, y estoy de acuerdo, pero sólo en parte, ya que lo que no creo es que estos deban plasmarse por escrito. La magia de un microrrelato reside en el hecho de que buena parte de la historia toma forma en la mente del lector, y por tanto ahí es donde se presentan esas tres partes clásicas. Un ejemplo de ello es este cuento de @cruciforme (Santiago Eximeno).

En el parque, rodeado de niños. Todavía no he decidido cuál me llevaré.

En realidad no está contando ninguna acción, pero estas dos frases suscitan en la mente del lector un sin fin de posibilidades mucho más aterradoras que cualquier narración.

Este microrrelato también es una buena muestra de otro de los rasgos que caracterizan este tipo de cuentos; el final sorprendente. Ya sea mediante el humor, el horror, el error o los dobles sentidos, que dan lugar a giros inesperados y finales abiertos, que admiten diversas interpretaciones. Por esa razón también, uno de los géneros que más se cultiva entre los microrrelatistas es el de terror, aunque en realidad admite cualquier género, como el cuento romántico Amor periódico de Raúl Sánchez Quiles en Hiperbreves:

Las mismas calles te ven siempre pasar desde hace treinta años, los mismos comercios, la misma gasolinera y la misma dependienta en el mismo quiosco junto al trabajo. Cada día te ha entregado tu diario con una sonrisa y cada día, desde que teníais veintipocos años, un hormigueo de placer te ha recorrido la espalda en ese preciso y precioso momento. Te gusta y nunca se lo has dicho a nadie. Tu secreto sólo lo saben los 8.317 periódicos que compraste por amor y nunca leíste.

Otro elemento clave con el que se juega en el microrrelato es el título, que a veces da el verdadero significado del relato o supone un contrapunto que lo realza. He tomado como ejemplo un relato de Fernando Remitente de su blog Teoría del mínimo relato:

CONSPIRANOIA.

(Este microrrelato ha sido suprimido por razones de seguridad.)

D.G.P.

Por último, muchos denostan este formato acusándolo de no ser tal, sino simples juegos de palabras ingeniosos, y aunque es cierto que mucha gente llama microrrelato a lo que no pasa de ser una greguería, siempre que un conjunto de palabras cuente una historia estamos ante un relato, independientemente de su extensión.

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13 comentarios en “Microteoría del microrrelato

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Hola:
    Me parece muy interesante tu microteoria, y lo de fomentar la lectura en los jovenes opino que cualquier cosa que hagamos es positiva, tengo dos hijas que estudian carreras sanitarias y solo leen libros de la universidad con referencia a sus carreras y yo les digo y las novelas??? Y de verdad ya no sé que hacer para que lean y como me dicen muchas madres no te quejes que tienes las dos en la universidad.
    Pero si tienes alguna idea para que leean me la das, y el problema es que ahora en el bachillerato si haces ciencias no ves ni un libro de literatura, ni arte solo ciencias.
    Gracias por tu posts
    Valgreen

    1. A la edad de tus hijas veo difícil que se aficionen a leer si no sale de ellas. Quizás si les gusta el cine, los libros en los que se basan las películas pueden ser un comienzo. También los microrrelatos suponen una buena motivación, porque se leen rápido, en el blog y los enlaces del blogroll puedes encontrar material para “tentarlas”.

      Un saludo y gracias a ti por tu comentario.

  3. Muy interesante. Creo que los microrrelatos suelen ser muchas veces una “slice of life” (leche, no tengo ni idea de como se le llama a eso en español) y ahí reside parte de su gracia. Y claro, en como se construye el resto en la mente del lector.
    Una cosa me llama la atención: ¿qué significado tiene el hecho de que no exista unanimidad sobre el nombre del género? ¿Qué los académicos no se lo han tomado en serio? Porque en estos tiempos de Google, un nombre es algo muy importante para poder descubrir nuevas historias y nuevos autores. Algo similar ocurre en la ficción escrita para la web: no hay un nombre definido que te ayude en una búsqueda (a mí me gusta mucho el nombre en inglés de webfiction).
    .-= Lo último en el blog de Iván Lasso: Coherencia para sobrevivir como escritor =-.

    1. Respecto al nombre, ni siquiera los que escribimos este tipo de ficción ultrabreve nos ponemos de acuerdo en su nombre. Personalmente prefiero microrrelato, seguramente porque ese es el nombre con el que conocí este formato, además creo que es el más extendido en la web en castellano. Y los académicos desde luego no se plantean ponerle nombre, porque se quedaron en Monterroso y Borges, y la mayoría de ellos no son conscientes del resurgir de este formato en las nuevas tecnologías.

      Sobre la webficción, tres cuartas de lo mismo, muchos de los académicos no usan internet más allá del buscador de Google, así que ni se imaginan las posibilidades a la hora de ser un soporte para nuevas formas de ficción.

      Habrá que esperar a que nosotros nos convirtamos en académicos para ocuparnos del asunto 🙂

      Un saludo y gracias por tu comentario, me ha invitado a reflexionar.

  4. Pienso que el microrrelato es jugar con la brevedad, con un tiempo sen presente ni futuro y con personajes que -muchas veces- ni siquiera existen. No es fácil, quizás por eso tenga tantos críticos en contra y a favor. Pero yo lo considero como un genial género literario.

    Saludos.

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