Relato: El juego

—¿Puedo quedarme con sus juguetes?

Avergonzado me di cuenta de que lo había dicho en voz alta.

La leve sonrisa en los labios de Lola me indicó que me había oído y que algún día lo utilizaría en mi contra.

Opté por fingir que estaba trabajando, sin dejar de observar por el rabillo del ojo a mi ahora ex jefe recoger sus cosas.

 

 

5 comentarios en “Relato: El juego

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  2. Bruscamente apartó la silla que cerraba su camino hacia la puerta.

    Lola aún me miraba cuando el ascensor llegó. Le despidió con cortesía.

    Nunca pensé que abandonaría sus juguetes.

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