El correo que recibo 1: Esto no es un call center

spam spam spamLo mejor de tener un blog es, evidentemente, que te lean. Ya os he dicho en otras ocasiones que uno escribe un blog para ser leído, y el que diga lo contrario miente, porque para no ser leído, uno escribe un diario.

A esto le sigue inmediatamente, como lo mejor de tener un blog, la comunicación con los lectores.

El feedback que recibes mediante los comentarios en el blog, mensajes y respuestas en las redes sociales es impagable: te ayuda a saber si vas por el buen camino, a corregir errores o a continuar en momentos de desaliento.

Esto es así porque la mayoría de mensajes que recibo son de ánimo, agradecimiento o crítica constructiva. Pero también recibo otros mensajes con críticas no tan constructivas (que archivo en la I de indiferencia), mensajes con textos e imágenes religiosas invitándome a que busque la salvación de mi alma (debo tener cara de pecadora) y otros mensajes. Esos “otros mensajes” suelen ser comentarios torpes, cuando no directamente ofensivos, de desconocidos que exigen, más que piden, que lea sus manuscritos y los publicite gratis en mi blog, que venda sus guiones a productoras, o que les ponga en contacto con agentes literarios, editoriales, o cualquiera que pueda hacer que publiquen sus libros.

Durante años he resistido la tentación de hablaros de estos mensajes, pero últimamente me he dado cuenta de que podría utilizarlos para ayudar a mucha gente que desea hacer contactos de manera correcta y eficaz.

Para ello, voy a daros ejemplos reales de mensajes que recibo, borrando los datos que identifican a los autores, y a explicaros qué errores cometen y cómo evitarlos.

Estoy segura de que habrá quien se ofenda, pero también habrá otros que entenderán que sólo quiero ayudarles a ellos y a vosotros a hacer las cosas mejor.

Empezaré por una serie de tuits que he recibido recientemente de un desconocido, este es el primero:

elcorreoquerecibo01a

Como veis se trata de un tuit de lo más correcto recibido a las 4:13 h. de la madrugada hora española.

15 minutos después, en vista de que no le contestaba, envió este otro tuit:

elcorreoquerecibo01b

Por supuesto, no se le ocurrió que yo tuviera otras más importantes que hacer en ese momento que atenderle, como por ejemplo, dormir ya que eran las 4:29 h. de la mañana, cuando hubiera sido sencillísimo comprobar en mi perfil en qué país vivo y hacer un cálculo rápido de si era de día o de noche.

Además en el tuit deja claro que su interés en comunicarse conmigo es hablarme de sus dos novelas, es decir, pedirme algún favor.

No es un tuit terrible, aunque ya apunta maneras.

Pero la puntilla la pone con su tercer tuit, enviado a las 6:56 de la mañana:

elcorreoquerecibo01c

Me pide que le conteste ya, porque quiere irse a dormir, es decir, quiere que yo muestre por su descanso la consideración que él no tiene por el mío, a pesar de que es él el que tiene interés en pedir mi ayuda.

En resumen, la persona que me ha enviado estos tuits ha cometido varios errores:

1. Abordar a alguien a quien no ha leído nunca y que no le conoce de nada para, de entrada, pedirle un favor:

Todos tenemos ganas de que nos lean y nos ayuden a publicar, pero si no vamos por la calle pidiendo a desconocidos que lean lo que escribimos, por qué en internet iba a ser distinto. Dar por supuesto que alguien está dispuesto a emplear varias horas de su tiempo en leer las novelas de alguien, a quien no conoce y de quien no tiene ninguna referencia, es mucho suponer.

Me encanta leer. Recibo muchas propuestas para reseñar libros de autores consagrados y autores autopublicados, pero además tengo una vida, así que no puedo leer todo lo que me gustaría, por lo que voy a priorizar siempre a la gente que conozco, aunque sea a través de internet, o de la que tengo buenas referencias.

Qué hacer: antes de andar pidiendo favores a desconocidos, preocúpate de crear una cierta relación con esa persona. Lee y comenta en su blog, síguelo en las redes e inicia la conversación. Si le resultas interesante, esa persona se ofrecerá a leerte sin que tengas que pedirlo.

2. Dar por supuesto que la otra persona tiene que contestarte inmediatamente.

El mío es un perfil personal de un blog personal, no un servicio de asistencia literaria 24 horas al día, 7 días por semana.

Si buscas eso, en internet hay centenares de correctores de textos que estarán encantados de atenderte por un precio.

Qué hacer: como digo, si quieres ayuda inmediata, recurre a un servicio de asesoría literaria y paga por ello. Si no, ten paciencia y respeta el hecho de que los demás, igual que tú, tienen una vida y ninguna obligación de dejarlo todo para atender a un desconocido.

3. Mencionar de entrada que necesitas ayuda con dos novelas.

Insisto, todos tenemos un vida, y aquel que lee mi blog o me sigue en las redes sabe que yo también. Si no tengo tiempo para leer los libros que me apetece, es muy difícil que vaya a encontrar tiempo para leer dos novelas de un desconocido.

Qué hacer: una vez haya una cierta conversación (nunca antes), puedes invitar a esa persona a leer algún cuento o un fragmento de tu novela, pero justificando por qué a la otra persona le podría gustar lo que escribes, y no sólo destacando el beneficio que a ti te podría reportar.

¿Quieres aprender más?

14 comentarios en “El correo que recibo 1: Esto no es un call center

  1. Yolanda tiene que haber gente para todo. El problema es que te enfada mucho que la gente intente disponer de un tiempo que no les pertenece. Y esto con desconocidos. Pero ni te cuento de gente conocida, a la que le he corregido el texto de arriba abajo y encima pretender que le haga una buena crítica en su autopublicación para que le compren más el libro cuando el libro es infumable y encima se lo has dicho de una manera delicada pero directa. Yo lo siento pero no estoy para perder el tiempo así que entiendo de sobras cómo puedes sentirte. ¡Manda narices!!! Que sepas a me encanta tu blog y espero con ilusión cada artículo. Saludos

  2. Pingback: Bitacoras.com
  3. Puede ser un buen momento para plantearse los límites de esta nueva era. Parece evidente que una mayor visibilidad nos expone mantener contactos no deseados. Es imposible que todo el mundo sea interesante y comparta las mismas reglas de juego.

      1. Exacto. Un maleducado offline, normalmente, seguirá siendo un maleducado online. Y, si me apuras, más maleducado aún ya que no se le ve la cara.

        Gracias por tu blog.

        Saludos.

  4. A pesar que tu bien explicado comentario me hace pensar dos veces escribirte, aquí va. Hace un tiempo escribiste sobre Scrivener y al leerlo con mucha atención me di cuenta que tus imágenes son de la versión en inglés. ¿Actualmente usas la versión en español o sigues en inglés?

  5. Para los que quieren que les lean sus trabajos literarios, existe una página (graztuita además), en la que se pueden subir libros y en la página los publicitan y pueden ser leídos por todos y también bajarlos.
    La página es: http://espanol.free-ebooks.net
    Como muestra, pueden leer y bajar mi novela “Muerte en la iglesia”
    La dirección es: http://espanol.free-ebooks.net/ebook/Muerte-en-la-Iglesia
    Yolanda, lo de la foto del spam, está estupendo!

  6. Cómo has dicho por ahí arriba; educación y respeto. No tengo mucho más que añadir, todos queremos ser leídos, pero no por ello se deben perder las formas ni el respeto, caer en la desesperación, en la pesadez nunca es la manera. Generalmente funciona esa máxima de no hagas a los demás no que no te gustaría que te hicieran a ti.
    Pero sí, tiene que haber gente para todo…
    ¡Un saludo!
    Lo último en el blog de Elena: El tango lo bailan dos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CommentLuv badge