Lectura activa o consciente para escritores: Leer para escribir

lupaDespués de gimnasia, la asignatura que más he odiado siempre es Lengua y Literatura.

Yo era una buena estudiante, una lectora empedernida y una escritora de vocación temprana, y aún así, no me gustaba.

No le veía sentido a memorizar una interminable lista de nombres de formas verbales, si nadie se tomaba la molestia de explicarnos cómo utilizarlos correctamente.

Y cuando se trataba de analizar libros, la cosa empeoraba.

Los profesores te hablaban del uso de las metáforas y de otras cien figuras retóricas más (que, por supuesto, tenías que memorizar), y no de la construcción de personajes o la elección de tramas y subtramas por parte del autor.

Así que crecías pensando que los escritores sólo se preocupaban del “cómo” de su oficio y no del “qué”, y el resultado era que cuando tú mismo intentabas escribir, acababas con textos ampulosos, cargados de figuras retóricas y mortalmente aburridos.

Sólo ha habido dos notables excepciones a esto en mi vida: la primera fue Inés Miret, mi tutora de 6º de EGB, que ya con 23 años era capaz de hacer amar los libros a cualquiera y que, si no estoy mal informada, ahora es consultora de temas de fomento de la lectura y bibliotecas. La siguiente excepción fue Joaquín Mª Aguirre, mi profesor de Literatura en la carrera de Comunicación Audiovisual, gracias al cual me di cuenta de que el proceso creativo era justo a la inversa de como me habían contado hasta entonces: lo primero para los escritores es la trama y los personajes, y después ponen el lenguaje al servicio de la historia. Después, según el talento y el estilo de cada autor, los filólogos se encuentran más o menos elementos que etiquetar y clasificar.

Os cuento todo esto, porque cuando yo hablo de lectura activa o consciente (prefiero consciente), no hablo de hacer análisis de texto como en el colegio, sino de ser conscientes de qué nos hace disfrutar u odiar un libro, qué herramientas y mecanismos usan los autores que luego podamos aplicar a nuestros textos.

Cómo hacer una lectura consciente:

1. El uso de lápiz y papel es opcional.

Empiezo por aquí, porque yo misma no los utilizo. Obviamente la lectura consciente es más fructífera si vas tomando notas mientras lees, pero en mi opinión interfiere con mi disfrute de la lectura y el ritmo narrativo que el autor ha creado. Creo que todas las ideas que me surjan sobre el arte de la escritura quedarán en mi cabeza esperando a salir cuando las necesite, pero, insisto, seguramente le sacaréis más partido si apuntáis vuestras reflexiones.

2. ¿Por qué has elegido ese libro?

Esa es la primera cuestión que debes plantearte. De todos los libros que hay en tu estantería por leer, ¿por qué te has inclinado por ese?

Si te ha gustado la sinopsis de la contraportada, analiza qué elementos han destacado y te han atraído. De este modo, harás una mejor sinopsis de tu libro cuando quieras convencer a un editor para que te lo publique, o a un bloguero para que te lo reseñe.

Si lo que te ha llevado a leer ese libro es la reseña escrita en algún blog o medio de comunicación, tenlo presente a la hora de promocionar tu propio libro. Hoy en día el marketing de tu libro forma parte de tu trabajo de escritor, ya seas un desconocido  o alguien consagrado.

3. ¿Por qué ese personaje te parece tan realista o tan plano?

Si el autor ha logrado construir personajes tridimensionales, personajes que resultan reales, piensa qué mecanismos ha usado para ello. Y si no lo ha logrado, piensa qué debería haber hecho para insuflarles vida.

También puedes buscar los detalles que hacen que te identifiques con el personaje principal y empatices con él.

4. ¿Por qué esa escena te ha emocionado o sorprendido?

Cuando la trama toma un giro inesperado o te toca especialmente, reflexiona sobre los pasos que ha dado el escritor para llegar hasta allí.

5. No limites la lectura consciente a los libros.

Piensa en qué hace que disfrutes tal o cual serie o película, sus tramas, personajes y diálogos. También es un buen ejercicio cuando lees las noticias, buscar la historia detrás de ella.

6. Si el libro no te gusta, analízalo también.

De los errores, incluso de los ajenos, también se aprende. Piensa cómo hubieras escrito tú el libro para hacerlo mejor.

7. Analiza tus “placeres culpables”.

Seguro que hay libros que te gustan, pero que prefieres no contar que lees. En mi caso, todos los veranos cae algún libro de Sarah Lark. Sus novelas son folletines románticos y, aunque soy la persona menos romántica que conozco, disfruto muchísimo con sus descripciones de Nueva Zelanda y de la vida de los maoríes, y sus historias de mujeres fuertes e independientes.

Busca las razones para que esas historias te enganchen a tu pesar.

8. Haz una lista de tus libros favoritos.

Piensa qué tienen en común para que se hayan convertido en tus libros favoritos. Ya sabéis que yo os recomiendo escribir aquello que os gustaría leer, así que es importante saber qué disfrutas leyendo y por qué.

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8 comentarios en “Lectura activa o consciente para escritores: Leer para escribir

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. El punto 2 es mi mayor recurso (además de las recomendaciones de amigos) para decidirme a leer un libro. Una sinopsis que te deje “con las ganas” de conocer la historia tiene bastante de microrrelato y mucho arte. No soporto las sinopsis vagas, o aquellas que tan sólo consisten en las alabanzas de medios de comunicación de cierto prestigio, que no aclaran nada de lo que va el libro.
    Lo último en el blog de Zilniya: El poeta contestón

  3. Hola,

    Literariamente soy un don nadie, un cualquiera, que a veces escribe pequeños relatos porque le apetece. No quiero que los calificativos suenen a que me infravaloro, sino que en este mundillo del ego, soy consciente de que soy una persona corriente a la que, de vez en cuando, le gusta escribir, nada más. No tengo ínfulas de escritor, ni ganas de publicar, y estoy contento con ello. Pero quiero decirte, Yolanda, que tu blog me ha abierto a los ojos al simple hecho de que, dejando a un lado el mayor o menor talento que se traiga de fábrica, se puede escribir mejor.
    Hay cosas que escribí hace tiempo, que me parecían legibles y ahora me parecen, técnicamente, una basura, y párrafos enteros que escribo ahora que cuando los acabo, pienso… “¿qué era eso que decía Yolanda? Mostrar, no contar”, y lo vuelvo a reescribir todo, sin duda para mejor.

    Así que te agradezco el tiempo que inviertes en tu blog y te felicito desde el anonimato. ;o)

    Un abrazo.

    1. Me has emocionado con tus palabras, significan mucho para mí. Cuando recomiendo a los escritores que se abran un blog, porque los comentarios de los lectores te llenan de energía, me refiero precisamente a esto. Y en estos días, que tengo una carga importante de trabajo tu comentario me ha servido para que no flaqueen los fuerzas.
      Un abrazo enorme.

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